Tu primer gesto de amor

Tener el primer hijo es, tal vez, la crisis más grande que vive una mujer. Todos los que ya lo tenemos y hemos pasado por esa etapa inicial de crianza podemos afirmarlo. Es increíble pero de manera inmediata, desde que sabemos que tenemos a un bebé en la barriga, las mujeres nos volvemos un templo para este ser que viene. Y así como nuestro cuerpo se transforma para suplirlo de todo lo que necesita fisiológicamente (algunas “suplimos” un poquito más de lo necesario con chocolatitos y esas cosas, pero no importa), nuestra mente y nuestro espíritu también. Conozco más de un caso –empezando por mí—en el que el pañal de nuestro hijo pasa a ser mil veces más importante que nuestro puesto de director general de cualquier transnacional grande que se vuelve desde ese momento intrascendente por más millones de dólares que facture.

Al ver este video tan emotivo pensé inmediatamente en las noches sin dormir, en el cansancio, en todo el sacrificio real que implica este nuevo ser humano en nuestra vida, pero que se vuelven nada cuando eres realmente consciente del trabajo que estás haciendo no sólo en la vida de tu hijo sino en cómo la vida de este niño influenciará en el futuro en la sociedad. Y sí, es un trabajo duro pero puede llegar a ser sereno si tenemos las cosas claras. Aquí entra a tallar nuestra labor educativa que tiene como principal objetivo educar un niño feliz que se convierta en un adulto feliz. Y la felicidad no está en comprar todos los juguetes que existen en el mercado, sino en darles herramientas reales para que sea un hombre o mujer de bien. Esto es, de manera práctica: que sea un ser humano virtuoso, que sepa ser feliz y hacer feliz a los demás.

Si quieren más información sobre cuidado del bebe, pueden visitar la página de Pampers haciendo click aquí.