Trabajar como mamá

Mucho se ha dicho y se sigue diciendo sobre si la mujer, al convertirse en madre, debe o no seguir trabajando. A mí me parece muy «simpática» esta discusión, sobre todo porque a la gran mayoría de mujeres les encantaría no tener que dejar a su bebé de meses para ir a una oficina. Pero la necesidad apremia y no siempre se puede decidir. La gran mayoría no nos hemos casado con un Onassis y nuestra realidad es dura: si no trabajamos, no comemos. ¿Qué podemos hacer si el mundo actual nos impone un nivel de vida exigente? Si bien la gran mayoría de veces no podemos decidir porque nuestro sueldo es importante, yo recomiendo que miremos posibilidades, alternativas. Se pueden reducir gastos, se puede cambiar el estilo de vida de alto gasto por uno más austero si aprendemos a descubrir en la unión familiar y en la vida simple la riqueza verdadera. Los niños quieren estar con su mamá por sobre todas las cosas. No les importa, créanme, si es en la casa comiendo pop corn y jugando canicas, o en Disney. Sólo quieren estar con nosotras, pasar el tiempo. Tampoco les importa si tenemos la cartera último modelo o los zapatos de la temporada anterior. Lo más probable es que prefieran ropa vieja para jugar en el parque y ensuciarnos con ellos. ¿Nos importa lo que digan los demás sobre lo que tenemos, sobre nuestro éxito económico? Entonces el problema está en nuestras prioridades, en el desconocimiento de lo que implica criar niños felices. Busquemos posibilidades, medios tiempos, menos horas, ganar menos pero estar más con los niños. Ojo, lo digo sólo para los casos en que estamos priorizando lujos a necesidades básicas. Si nuestro caso es el segundo, no hay mucho que discutir.
Finalmente, los primeros años de los niños pasan tan rápido que en menos de lo que canta un gallo estaremos nuevamente con el tiempo suficiente para volver al mundo laboral y desarrollarnos como profesionales. Como muestra este video, no siempre no trabajar significa estancamiento. Una madre que ejerce como tal desarrolla una cantidad de virtudes que no lo logra el presidente del banco más grande del mundo simplemente por tener ese puesto. La madre, por exigencias naturales, aprende muchísimo, crece increíblemente y se cansa más que cualquier ejecutivo de alto rango. Así que no pensemos que por dedicarnos a nuestros hijos estamos dejando de ser mejores. Al contrario. Y si alguien le hace sentir lo contrario, déjenlo, ni discutan. La ignorancia es atrevida.

La Mamá Oca