Aprende al fracasar o fracasa al aprender

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Hace algunos días encontré un concepto aplicado al ámbito empresarial que me pareció muy interesante para utilizarlo en la crianza de los hijos: seguridad psicológica. ¿Qué significa? Es la comodidad que siente un empleado para equivocarse dentro de la empresa, de compartir sus defectos, de caerse y volver a levantarse. Pensando un poco en el aprendizaje de nuestros hijos, este concepto me pareció básico para lograr niños exitosos y felices. Y se trata simplemente de permitirles fallar, equivocarse, volver a intentar sin que se sientan juzgados o criticados, en un ambiente de amor y de seguridad. Los padres tenemos que ayudar a nuestros hijos a sentirse amados tal como son y, además, a que entiendan que está bien fallar en cosas. Recordemos que la práctica hace al maestro.

Ahondando un poco en el tema, caí en una pequeña pero interesantísima charla que dio Tal Ben-Shahar*, autor de El Secreto de la Felicidad, para la web www.wobi.com**. El explica muy bien este concepto (pero a nivel empresa) así que me tomé un tiempo para transcribir, resumir y traducir algunas ideas para poder compartirla con ustedes y así entendamos mejor la importancia de crear este ambiente psicológicamente seguro para nuestros hijos.  El mantra de este autor en esta charla es: “Aprende al fracasar o fracasa al aprender”.

La primera idea que comparte es que sólo fallando se aprende. ¿Cómo aprendieron a caminar tan bien? Aprendieron cayéndose. Si sus padres no los hubieran dejado caer miles de veces cuando eran niños no hubieran aprendido a caminar. Igual con la forma de comer. Cuando eran niños comían con sus pelos, con sus ojos, etc. Y con la práctica aprendieron a llevarse la cuchara a la boca”.  Claro, pero si no tenemos la libertad para equivocarnos en casa, no nos están enseñando a asumir riesgos y eso nos quita la creatividad. “Thomas Watson, el director ejecutivo de IBM dijo una vez: “Si quieres aumentar tu tasa de éxito, primero debes duplicar tu tasa de fracaso”.

Y es sólo en un ambiente feliz en el que uno puede crecer, valga la redundancia, feliz (y equivocándose). Y es la felicidad la que lleva al éxito y no al revés. “El éxito lleva a una alegría temporal. Por ejemplo, si tengo un ascenso en mi trabajo, seré feliz por eso, pero si no lo fui antes, no lo voy a ser después”. Por eso, crear un ambiente que permita tener emociones positivas es crucial para que nuestros hijos desarrollen mayores niveles de motivación, para mejorar y sean más productivos. “La felicidad trae recompensas. Más emociones positivas llevarán a un mejor desempeño de resultados finales”.

Hay varias maneras para que haya felicidad en el hogar (y en el ambiente de trabajo). “Una manera de lograrlo es permitir más fracaso, al crear un entorno psicológicamente seguro. Otra manera es contar historias”. Porque al dejar que nuestros hijos cuenten sus historias estamos permitiéndoles expresar lo que sintieron y reflexionen sobre lo sucedido y saquen sus conclusiones. Además, los demás miembros de la familia aprendemos de las experiencias de otros. Y este aprender de las experiencias de otros contando historias también sirve para evitar que se comentan errores que no debemos dejar que pasen como, por ejemplo, el experimentar con drogas. “Hay ciertos fracasos o errores que no quieres que pasen, como por ejemplo, que aprendan que el fuego quema metiendo la mano a una chimenea. Y es entonces que podemos aprender de la experiencia de otras personas”.

Otro punto muy importante es que dejemos que nuestros hijos se equivoquen aunque nos duela. Muchas veces los padres, por protección, no queremos que nuestros hijos se fallen por miedo a que sufran. Sin embargo, en la vida no todo es color de rosa. “Es doloroso fracasar pero hay que aceptar las emociones. Hay dos tipos de personas que no experimentan emociones dolorosas como la decepción, la tristeza, la envidia, la furia o la ansiedad: los psicópatas y los muertos. Mucha gente piensa que una vida feliz es una vida sin emociones dolorosas. Y sí, luego de un fracaso es normal sentirse molesto y decepcionado, pero una buena manera es hablarlo, contarlo, conversarlo. Expresar estas emociones es la manera más sana de lidiar con estos fracasos. Permitirse ser humano”.

Finalmente, ¿hasta cuándo es permitido fracasar? ¿Hay un límite? “Está bien cometer errores y aprender de ellos, pero si ves que alguien es descuidado, que no aprende de sus errores, tal vez sea una señal de que no es la persona correcta para ese puesto”. Claro, en el caso de nuestros hijos, no los podemos despedir, pero sí podemos ver señales de pereza, desgano o falta de persistencia. Y es ahí donde debemos poner atención.

Así, la seguridad psicológica en nuestro hogar, a diferencia de una empresa, debe estar respaldada por el amor incondicional a nuestros hijos. Tal como menciono en el primer párrafo, es imprescindible que ellos se sientan amados y aceptados tal como son, con sus defectos y virtudes. Y somos nosotros, los padres, los responsables de guiarlos en el camino. Si ellos pueden aprender de historias positivas de terceros, que mejor que sea de nuestra propia vida y ejemplo.

La Mamá Oca

 *Tal Ben-Shahar fue profesor en la Universidad de Harvard de psicología positiva y de liderazgo. Además, es consultor y dicta conferencias por todo el mundo a los ejecutivos de corporaciones multinacionales, compañías de Fortune 500, instituciones educativas y al público en general. Los temas que trata son el liderazgo, la educación, la ética, la felicidad, la autoestima, la capacidad de recuperación y el establecimiento de metas. Es el autor de los best sellers internacionales Happier and Being Happy, que han sido traducidos a 25 idiomas.

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Foto: www.freedigitalphotos.net