Fomentar la autonomía en nuestros hijos

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Artículo escrito por Sara Tarrés del Blog Mi mamá es psicóloga infantil

Uno de los principales objetivos de la educación es la autonomía, y nosotros como padres debemos saber guiar a nuestros hijos para que logren alcanzarla plenamente.

En el largo camino de hacerse mayor, nuestros hijos muchas veces se sentirán confundidos y temerosos, deberán enfrentarse a situaciones dolorosas y frustrantes, situaciones en las que deberán elegir sin saber qué es lo que será mejor. Probablemente se equivocarán muchas veces, ya que deben aprender qué es lo mejor para ellos.

Nosotros como padres no podemos sobreprotegerlos, mantenerlos en una urna de cristal, evitando los obstáculos y dificultades propias del crecimiento. Lo que sí podemos hacer es ofrecerles las herramientas para superarlas o resistirlas, acompañándoles en su camino hacia la autonomía.

Teniendo en cuenta que para que nuestros hijos aprendan lo que es mejor para ellos y para los que le rodean, necesitarán probar diferentes formas de hacer algo, distintas conductas, y … debemos ser pacientes.

La autonomía no se gana en un día. Nuestros hijos experimentan conductas para poder comprender que algunas serán aceptadas y otras no, viendo cómo en ocasiones les elogiamos por lo que hacen mientras otras les corregimos y reprendemos, pero poco a poco, con nuestra ayuda, aprenderán a reconocer y elegir qué comportamientos les hacen sentir mejor.

¿Qué podemos hacer para que nuestro hijo sea más autónomo?

  1. No hacer lo que él ya puede hacer. Premisa principal y básica.
  2. Dejar que actúe reconociendo sus logros y esfuerzos.
  3. Dejar que se enfrente a nuevos retos diarios: comer solo, usar el cuchillo, atarse los zapatos, ponerse los calcetines, abrocharse un botón, …
  4. Permitir que sea él quien explique sus cosas sin atosigarle a preguntas «¿Qué has hecho hoy en el cole?», «¿Qué has comido?», «¿Con quién has jugado en el patio?», ….
  5. Ayudarle a tener en cuenta a los demás, no solo a sus necesidades.
  6. Guiarle, pero dejando que tome sus propias decisiones en temas sencillos y que no le pongan en peligro.
  7. Enseñarle a ser libre, pero también responsable.
  8. No le exijamos que sea perfecto. Dejemos que pruebe diferentes maneras de hacer una cosa para que él descubra y aprenda cuál es la que mejor le sirve.
  9. Pensar en el futuro de nuestro hijo. Prepararle para la autonomía no para la dependencia o sumisión.
  10. Enseñarle  a sumir las consecuencias de sus actos y a aprender de sus errores.

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Rabietas: ¿por qué se producen?

las rabietas
Foto: www.lamamaoca.com

Por Sara Tarrés- Del Blog Mi mamá es Psicóloga Infantil

Como madre de un niño de 3 años me encontrado en diversidad de ocasiones envuelta por alguna rabieta de mi hijo. En plena calle, en el parque, en el súper,… no importa: el niño quiere algo y lo quiere ¡ya! Empieza el espectáculo. Mi hijo llora, se tira por el suelo, grita,… te llama tonta, caca, ya no te quiero y…. todo lo que se le ocurre. Es una de las temidas rabietas que cualquier hijo de vecino tiene o tendrá. Pero ¡Calma! Ante todo calma. Hemos de intentar no perder los papeles ante la pataleta del niño.

¿Por qué se producen?

Primero, y antes de abordar qué hacer, debemos saber que tales conductas son habituales en niños de 2 a 4 años.

Las crisis de oposicionismo con sus «no», los «mío, mío» y las rabietas son la expresión de su yo naciente y la necesidad de afirmar su propia individualidad.  Es muy común que los niños de entre 2 y 4 años recurran a los berrinches para conseguir aquello que quieren.

Se debe, principalmente, a que en estas edades los niños aún no tienen la capacidad suficiente para expresar con palabras aquello que pretenden o necesitan. Por ello, recurren a las pataletas. No son capaces de tolerar la frustración y les resulta complicado comprender que no pueden tener siempre lo que quieren.

Tampoco son capaces de verbalizar lo que desean, por lo que el resultado es la fórmula ideal para que tenga lugar la pataleta, berrinche o rabieta. En esos momentos los niños solo piensan en la rabia que tienen. Incluso puede habérseles olvidado el motivo por el que se inició su enfado.

Pero si algo está claro a esta edad es que, aunque no sepan muy bien lo que quieren, seguramente será lo contrario de lo que tienen. ¿Quién no ha escuchado de boca de su hijo «¡Yo no quiero «esto», yo quiero «aquello»!»?

¿Quién no se ha desconcertado cuando su hijo que estaba aparentemente tranquilo, de golpe, como si alguien hubiera apretado algún resorte en su cabecita, explota de rabia? Y claro, nos preguntamos ¿y ahora qué pasa?

Rabietas: ¿Podemos prevenirlas?

La respuesta es sí y no. Me explico.

Los niños se portan mejor cuando duermen todo lo que necesitan y comen bien. Es indispensable que los niños tengan y sigan una rutina marcada, con horarios fijos para dormir y comer. También puede ser muy útil explicarles de antemano sobre algo que va a ocurrir, que sepa qué se espera de él.

Otras opciones, como dar la oportunidad a los niños de tomar pequeñas decisiones o felicitarles cuando se porten bien, pueden prevenir futuros berrinches.

Pero cuando las pataletas son inevitables, es imprescindible que guardemos la calma y no perder la paciencia (algo más fácil de decir que de hacer, lo sé por partida doble). Intentemos descubrir qué es lo que quiere nuestro hijo, pero evitemos que se salga con la suya si sólo intenta llamar la atención.

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Psicóloga y madre: Conoce a la nueva colaboradora de La Mamá Oca

Sara Tarres
La Mamá Oca y Sara Tarrés en la foto de bienvenida.

Sara Tarrés, creadora del blog español Mi mamá es Psicóloga Infantil, pasó por un momento difícil, como muchos padres. Su hijo mayor, en ese tiempo de tres años, hacía rabietas terribles debido al síndrome del príncipe destronado, mientras que su hijo menor, un bebé de 9 meses, era demasiado demandante, lloraba todo el tiempo y no dormía.

“La mía era una situación igual o similar a la de miles de padres”, cuenta Sara a La Mamá Oca. “Así que empecé a preguntarme, ¿por qué no explicar qué es lo que yo sé como psicóloga desde el punto de vista de madre, que en más de una ocasión también se siente frustrada porque no sabe cómo manejar una situación determinada?”.

Y así fue que, con un post sobre las rabietas, empezó este blog que ya cuenta con 500 visitas diarias de diferentes países.

Sara es psicóloga infantil y siguió un master en Dificultades del Aprendizaje y un postgrado en Psicopatología Infantojuvenil. Ella cuenta que lo más valioso que descubrió durante sus estudios fue que las conductas se aprenden y, por lo mismo, pueden ser modificadas. Es decir, tanto los hijos como los padres pueden aprender a comportarse y pensar de otro modo, “pueden aprender a ser mejores”.

“Si (los padres) aprendemos a cambiar nuestros comportamientos inadecuados podemos cambiar también las respuestas que recibimos de nuestro entorno más cercano”, explica Sara, sobre todo de los hijos.

Ser padres es una experiencia maravillosa, pero tanta responsabilidad es natural que te deje preguntando si estás haciendo lo correcto. “Poner límites y normas, controlar las conductas inadecuadas, ser un modelo a seguir no siempre es fácil -afirma Sara- pero es lo que creo que debemos hacer los padres si queremos formar personas con valores positivos, niños responsables consigo mismos y con los demás”.

Sara Tarrés aportará con sus conocimientos profesionales y su experiencia como madre a la comunidad de La Mamá Oca. ¡Bienvenida!