Peleas entre padres y el estrés en los niños

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Según recientes investigaciones, las peleas entre mamá y papá pueden alterar las respuestas de estrés en los niños, dando como posible resultado chicos que se quedan por detrás de sus pares en la resolución de problemas.

En un estudio, publicado el 29 de marzo de este año en la revista Child Development, se hizo seguimiento a niños de segundo y tercer grado durante tres años, preguntándoles sobre las peleas de sus padres y midiendo los cambios en las habilidades de estos niños para enfrentar el estrés en el transcurso del tiempo.

“Estamos tratando de entender como el estrés del ambiente puede moldear el desarrollo de los sistemas de respuesta al estrés de los niños”, dijo a LiveScience el investigador del estudio, J. Benjamin Hinnant de la Catholic University of America.

«A su vez,» añade Hinnant, «queremos entender como el desarrollo de estos sistemas de respuestas al estrés se relacionan con el performance cognitivo de estos niños”.

Midiendo el estrés

Para hacerlo, Hinnant y sus colegas usaron una medición llamada en inglés respiratory sinus arrhythmia (RSA). RSA es el patrón que mantiene la respiración y el ritmo cardiaco sincronizados el uno con el otro; y es controlado por el sistema nervioso parasimpático, la parte del sistema nervioso que está en el asiento del conductor mientras que las personas descansan.

Durante el descanso, el RSA puede estar alto, indicando que el sistema nervioso parasimpático está a cargo. Un RSA alto está conectado a un ritmo cardiaco menor en reposo.

Durante los momentos de estrés, sin embargo, el relajante sistema nervioso parasimpático se vuelve menos dominante, y el sistema nervioso simpático entra, provocando la respuesta de lucha o huida. Las pupilas se dilatan, las glándulas sudoríparas se ponen en acción, los vasos sanguíneos se contraen y el corazón se acelera. Estas respuestas pueden ser útiles en el corto tiempo—un fluido sanguíneo activo y las glándulas sudoríparas en acción son buenas para, digamos, escapar de un león— pero en el tiempo la activación repetida de este sistema y la supresión del sistema parasimpático puede ser muy duro para el cuerpo.

“Cuando la actividad del sistema nervioso parasimpático decae por cualquier razón, puede dar como resultado una salud negativa, con consecuencias conductuales y psicológicas para las personas,» dice Hinnant.

Padres molestos, niños estresados

Hinnant y sus colegas reclutaron a 251 estudiantes saludables del segundo y tercer grado con hogares de dos padres (el 88% de los padres eran casados y el resto cohabitaban). A edades de 8, 9 y 10, los chicos ingresaron a un laboratorio psicológico para completar un test de habilidades cognitivas, incluyendo la tarea en la que tenían que trazar una estrella usando un espejo. Durante esta labor, los investigadores usaron electrodos de un electrocardiograma para medir los ritmos cardíacos de los niños, y una correa alrededor de sus pechos para medir cuán rápido inhalaban y exhalaban.

Los chicos también reportaron cuán seguido peleaban sus padres.

Las mediciones del ritmo cardiaco y de la respiración permitieron a los investigadores calcular el RSA, y también observar la acción del sistema nervioso parasimpático. Ellos encontraron que los niños que vivían en hogares de alto conflicto a la edad de 8 redujeron la reactividad del RSA a la edad de los 9 en la tarea de trazar la estrella—pero sólo si su RSA era bajo para empezar.

Lo que estos resultados significan, dice Hinnant, es que los chicos que naturalmente tienen un RSA bajo son más vulnerables a un agotamiento en el sistema del estrés cuando se expone a un factor estresante crónico como los padres que pelean. Un chico saludable mostrará un gran cambio en el RSA en respuesta a una tarea estresante, indicando que sus sistemas de estrés están preparados para los desafíos. Esos niños con el RSA bajo, biológicamente vulnerables, por otro lado, parecían agotados por el estrés en su vida cotidiana y no respondieron apropiadamente cuando llegó un momento de estrés agudo. [10 consejos científicos para criar a niños felices].

Hinnant comparó los sistemas de estrés de los niños con los músculos sobre trabajados. «Hacer ejercicios es bueno para el cuerpo”, dijo. “Fortalece tus músculos. Pero si te hacen correr en una faja por 24 horas, eventualmente tus músculos se van a destrozar”.

El estrés  y la resolución de problemas

El aparente desgaste por estrés parece tener consecuencias en el mundo real. Los niños agostados desarrollan más lentamente en el área llamada inteligencia fluida, esencialmente una medida de su aptitud para resolver nuevos problemas.

«Con el tiempo comenzaron a quedarse atrás de los otros niños en cuanto a sus habilidades de resolución de problemas», dijo Hinnant.

Los hallazgos ayudan a explicar cómo la biología y el medio ambiente interactúan para crear niños con problemas fácilmente observables, dijo. Los colegas de Hinnant, de la Universidad de Auburn, están trabajando en los estudios de los niños en la adolescencia, un momento importante en que muchos adolescentes con problemas caen en el abuso de sustancias y la delincuencia, dijo.

«El estrés se puede meter bajo la piel y tener influencias sobre cómo funciona tu cuerpo, que a su vez se traduce, potencialmente, en problemas en otras áreas de tu vida», dijo Hinnant.

Por Stephanie Pappas, LiveScience Senior Writer
Publicado el 03/29/2013 07:14 en LiveScience
Traducido por La Mamá Oca
Foto: www.freedigitalphotos.net
 

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