¿Los niños discriminan?

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Los niños, por naturaleza, no nacen con categorizaciones mentales sobre las personas. La discriminación es aprendida. Por eso hay que estar muy alertas no sólo a signos evidentes de discriminación en nuestro hogar, sino también a aquellos más sutiles.

Hace unos meses mi hija de 4 años tuvo la suerte de recibir de regalo tres muñecas tipo Barbies pero de princesas de Disney. Una era Ariel (La sirenita), la otra era Mérida (La princesa valiente) y la tercera era Tiana (la de la película La princesa y el sapo). Para que no se aloque, guardé las muñecas y se las iba abriendo de a pocos. La primera que me pidió fue Tiana. Yo, hasta ese momento no sabía los nombres de las muñecas, así que le pregunté cuál era Tiana. Y me respondió: “La del vestido verde mamá”. Cuando la saqué me di cuenta de que Tiana era una muñeca de piel oscura. Pero para mi oquita eso no era lo distinto, sino el vestido que estaba usando. Sin duda, con esta pequeña escena, confirmé el hecho que los niños discriminan como conducta aprendida, no sólo de la familia sino de la sociedad.

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¿Cómo enseñarles a no discriminar?

No enseñándoles a discriminar. Así de simple. Si somos conscientes que la herramienta más poderosa para la educación familiar es el ejemplo, entonces el primer tip, de hecho, es que nosotros no discriminemos. Pero no me refiero sólo a no ser racistas. Obviamente, si decimos algo tan evidente como: “Es que tal persona es así porque así son los latinos”, por poner una frase no tan explícita, no podemos quejarnos que nuestros hijos luego sean unos discriminadores de alta talla.

Sin embargo, hay que estar alertas también a las maneras más inconscientes de discriminación ya que ésta se infiltra por donde menos nos imaginamos. Por ejemplo, ¿somos conscientes que cuando hablamos de nuestro propio cuerpo podemos estar enseñando a discriminar? Si decimos por ejemplo, “Ajjjj, detesto este rollo en mi barriga, odio ser gorda”, ya estamos dando un mensaje poderosísimo que dice algo así: “Ser gordo es detestable, así que cuando veas a un gordo te debe parecer horrible”. Otro ejemplo: si tenemos ayuda en casa, la niñera o la señora de cocina o limpieza, y cocinamos menú doble: uno “fino para nosotros” y menestra para ellos, ese mensaje es más poderoso que la esvástica. Para continuar con otras situaciones: ¿saludas con el mismo respeto al portero del banco que al dueño del banco? Ojo, ambas son personas con la misma dignidad. Cuándo le pides un favor a alguien que atiende en una tienda dices: “Oye, tú, ven acá a atenderme” o más bien: “Disculpe señor, ¿sería tan amable de ayudarme, por favor?”. Un último ejemplo puede ser: “¿Viste que feo el carro de Carlos? No entiendo cómo puede andar en algo así”. En todos estos casos, les estamos enseñando a nuestros hijos que las personas valen por lo que tienen a nivel material o físico, no que valen por lo que son.

Estos son algunos ejemplos de cómo se nos pueden escapar, a veces sin querer, actitudes discriminatorias hacia el prójimo. Y si consideramos que nuestros hijos son una esponja y ven en nuestro comportamiento hasta el último detalle para imitarlo, debemos ser muy cuidadosos con todo lo que hacemos y decimos. No sólo se trata de no hablar de manera discriminatoria, se trata de actuar como personas generosas y respetuosas. Si el simple hecho de que debemos tratar al otro como se debe porque así debe ser no nos basta, pensemos entonces en las vueltas que da la vida. De repente algún día nuestro hijo, si bien a nosotros nos va muy bien económicamente hoy, se vea en la necesidad en el futuro de pagarse los estudios trabajando en una tienda atendiendo a los clientes. ¿Nos gustaría que lo traten mal porque no tiene el puesto de gerente mundial de algo?

La discriminación es uno de las peores pestes de nuestro mundo. Demuestra falta de amor y solidaridad al prójimo y ha sido una de las razones de más muertes y torturas en la humanidad. Y seguramente todos los que la practican empezaron a aprenderlo en casa. Mucho cuidado entonces.

La Mamá Oca

Foto destacada: Stuart/www.freedigitalphotos.net