La visión en contrapicado de la vida

La lámpara

Hace un año y medio me compré una nueva cámara de fotos que tiene lo que siempre quise: una batería que se carga enchufándose a la pared, y no como la que solía usar que funciona con dos pilas AA, que se acababan a cada rato y siempre en el momento menos oportuno, cuando tenía que documentar un momento importantísimo.

Hace unos días mi oquita de tres años me pidió que le prestara la cámara nueva. Y pensé que lo mejor era que usara la cámara de las pilas AA porque corría un gran riesgo de terminar por los pisos, así que si se malograba la viejita no me dolería tanto. Se la di y le enseñé a usarla. Y me olvidé.

Hoy encontré la cámara por ahí. Y decidí bajar las fotos que había tomado. Cuando vi el resultado tuve un gran sentimiento de ternura reconociendo las cosas o personas que para mi oquita son importantes y forman parte de su mundo (yo salgo en varias).  Pero lo que más me conmovió fue pensar, a través de la perspectiva de sus fotos, cómo veía este mundo. Y sí pues, al ser chiquitos todo lo ven en contrapicado. Y recordé que a esa edad uno siempre ve a sus papás gigantes, protectores, el ejemplo… lo más importante del universo.

Sus Libros
Su mamá

Simplemente, con este hecho que les cuento me sentí más responsable que nunca de darle las mejores herramientas para que mientras su visión del mundo se vaya volviendo cada vez menos contrapicado, siga sintiendo que lo que le rodea dentro de esta casa sea digno de documentar.

 La Mamá Oca