El castigo físico y sus efectos

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¿Qué es el castigo físico?

Todos hemos vivido situaciones de castigo físico: la madre que le da una bofetada a su hijo intentando frenar su rabieta porque no le quiere comprar algo, el padre que zarandea a su hija cuando le ha visto pegar a otro niño, el adolescente al que se le “levanta la mano” por contestón.

El cachete o el pescozón son escenas cotidianas en nuestra vida. A la mayoría de personas que vivimos en nuestro país no nos parece nada extraño, nada que debamos cuestionarnos, y sin embargo es algo que nos hace sentir mal. Incluso muchas personas que defienden racionalmente el uso del castigo físico no pueden dejar de sentir cierto resquemor después de aplicarlo. No se sienten bien.

Existen muchas formas de entender el castigo físico y, por lo tanto, muchas definiciones. Nosotros proponemos la siguiente:

“Castigo físico es el uso de la fuerza causando dolor, pero no heridas, con el propósito de corregir una conducta no deseable en el niño”

El azote, el capón, la bofetada son formas de castigo físico aunque no las califiquemos como maltrato. Recordemos que las diferencias entre el castigo físico y el maltrato físico son dos:

  • la intensidad: la existencia o no de lesiones derivadas de la violencia ejercida
  • la intención: la intención del maltratador no es educar.

El castigo físico es una de las formas equivocadas de educar, pero no la única. No se trata de sustituir el castigo físico por el maltrato psicológico sino de educar sin violencia.

Mucha gente ha sufrido castigo físico y no se ha traumatizado por ello, pero el riesgo de producir un daño emocional a los niños y niñas nos obliga, como padres y como sociedad, a buscar una alternativa.

La práctica del castigo físico está fuertemente arraigada en nuestra sociedad, en la que se ha trasmitido a través de las generaciones, pero eso no la hace válida. También el trato que se daba a las mujeres hace unos años era tan distinto como equivocado e injusto. Pero no queremos declarar culpables sino generar cambios constructivos.

Las motivaciones por las cuales los padres recurren al castigo físico son variadas:

  • porque lo consideran oportuno para la educación de sus hijos
  • por descargar sus nervios
  • porque carecen de recursos suficientes para afrontar una situación o de estrategias para conseguir lo que quieren
  • porque no definen bien las situaciones sociales en las que las emiten
  • porque no se controlan emocionalmente…

  • pero sea cual sea la justificación que se dé al castigo físico, los efectos que produce son los mismos. El castigo físico hace daño a todos.

Al final, la erradicación del castigo físico es una obligación ética. El castigo físico enseña en el miedo y desde la sumisión, mermando la capacidad de los niños y niñas para crecer como personas autónomas y responsables.

Efectos del castigo físico

En los niños y niñas:

  • Daña su autoestima, genera sensación de minusvalía y promueve expectativas negativas respecto a sí mismo.
  • Les enseña a ser víctimas. Existe la creencia extendida de que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren, les “prepara para la vida”. Hoy sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino más proclives a convertirse repetidamente en víctimas.
  • Interfiere sus procesos de aprendizaje y el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad.
  • Se aprende a no razonar. Al excluir el diálogo y la reflexión, dificulta la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan.
  • Les hace sentir soledad, tristeza y abandono.
  • Incorporan a su forma de ver la vida una visión negativa de los demás y de la sociedad, como un lugar amenazante.
  • Crea un muro que impide la comunicación padres – hijos y daña los vínculos emocionales creados entre ambos.
  • Les hace sentir rabia y ganas de alejarse de casa.
  • Engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas
  • Los niños y niñas que han sufrido castigo físico pueden presentan dificultades de integración social
  • No se aprende a cooperar con las figuras de autoridad, se aprende a someterse a las normas o a transgredirlas.
  • Pueden sufrir daños físicos accidentales. Cuando alguien pega se le puede “ir la mano” y provocar más daño del que esperaba.

En los padres:

  • El castigo físico puede producir ansiedad y culpa, incluso cuando se considera correcta la aplicación de este tipo de castigo.
  • La violencia se expande. El empleo del castigo físico aumenta la probabilidad de que los padres muestren comportamientos violentos en el futuro en otros contextos, con mayor frecuencia y más intensidad.
  • Impide su comunicación con los hijos y deteriora los relaciones familiares.
  • Cuando usan el castigo físico porque carecen de recursos alternativos, aparece una necesidad de justificación ante sí mismo y ante la sociedad. Al malestar por los efectos de castigo físico en los niños y niñas se suma la incomodidad de una posición incoherente o no fundamentada.

    En la sociedad:

  • El castigo físico aumenta y legitima ante las nuevas generaciones el uso de la violencia en la sociedad.
  • Genera una doble moral. Existen dos categorías de ciudadanos: los niños y niñas y los adultos. A los adultos no se les puede agredir, a los niños y niñas sí.
  • El castigo físico promueve modelos familiares quebrados:

    • sin comunicación entre sus miembros, que se dividen, cuando este ocurre, entre agresores y agredidos.

    • no integrados en la sociedad, en conflicto con la igualdad que defiende la democracia

  • Dificulta la protección de la infancia. Al tolerar estas prácticas, la sociedad queda deslegitimada ante los niños y niñas como un ámbito protector.
  • Se educan ciudadanos sumisos que han aprendido en sus primeros años de vida que ser víctima es una condición natural de los individuos que conformamos la sociedad.
Fuente: Save The Children
Foto: www.freedigitalphotos.net


7 comentarios en «El castigo físico y sus efectos»

  1. Definitivamente muy interesante. Tengo una hermosa niña de 3 años que muchas veces me desquicia, pero nada se gana aplicando castigo físico, pero ante mi esposa, he caído en el lado opuesto. Le permito todo a la niña y eso la hace mas agresiva. Este articulo me va a ayudar muchísimo

  2. Hola, tengo un niño de 2 años, que esta muy travieso no me gusta castigarlo pero si corregirlo hablando, su papa es el lado o puesto ya que travesura que hace le da un palmaso en su popo y mi hijito llora, yo siento que cada vez que le castigan el lo hace peor(travesuras)….como podrian ser eso ya que solo tiene 2 años..???

  3. Hola Pilar:
    Como puedes ver en esta serie de artículos que estoy publicando y si consultas otras fuentes, podrás darte cuenta que el castigo físico no es algo bueno para los niños. Aunque no lo creas, desde chiquititos entienden todo. Y nosotros como adultos somos los que tenemos que mantener la paciencia y firmeza para educarlos. Te recomiendo que compartas esta información con tu esposo y la comenten y se pongan de acuerdo en un tipo de educación que no incluyan los golpes. También te recomiendo que leas nuestra sección de Educación con Firmeza donde te damos muchas pautas de cómo educar bien sin llegar a los castigos físicos.
    Saludos y gracias por compartir
    La Mamá Oca

  4. Buenas tardes
    Muy interesante el articulo, tengo dos niños uno de 13 y 7 años, son muy amorosos, pero a veces creo que exagero en «tapar sus travesuras» por supuesto que no son muy graves, mi esposo es muy severo con ellos y me duele que los trate mas que a adultos, no físicamente pero si en palabras, a veces reconoce y en momentos se olvida y agrede verbalmente a mis hijos.

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