Educando la voluntad en nuestros hijos: Los hábitos

ID-100171424

La voluntad es propia de cada persona, que es libre y tiene la facultad de tomar sus propias decisiones, de comprometerse y de hacerse responsable de ellas.

Para educar la voluntad en nuestros hijos, básicamente nos apoyamos en dos cosas: el ejemplo que damos con nuestras vidas y la trasmisión de los conocimientos necesarios que ayudarán a nuestros hijos a ser libres y responsables, en el sentido moral.

Los hábitos

Tenemos que ayudar a nuestros hijos a desarrollar hábitos positivos desde que nacen, ya que estos son la base de las virtudes. Por ejemplo, si a un bebé lo acostumbramos a un horario de comidas y sueño, le estamos enseñando a vivir el orden. Luego, cuando el pequeño sea capaz de jugar, esta actividad también debería ser aprovechada para educarlo en el orden, y de esta manera, a nuestros hijos se les será más fácil adquirir la virtud del orden, cuando tenga uso de razón.

Y es que las virtudes -como la obediencia, la responsabilidad, la sinceridad, el gusto por el trabajo- son hábitos que deben ser estimulados desde antes de que el niño tenga uso de razón. Debido a que ellos aprenden mediante la repetición y el ejemplo, el aprendizaje de hábitos se convierte en un juego más.

Cuando nuestros hijos hacen algo que está mal, hay que mostrarles la diferencia entre hacerlo sin saber y hacerlo por capricho –por voluntad propia. Si lo ha hecho por capricho, tenemos que demostrarle nuestro disgusto, y luego, con mucho amor, explicarle por qué nos molestó su actitud.

Este ejemplo nos ayudará a entender mejor cómo educar la voluntad, sobre todo en niños pequeños:

Pilar y Luis, su hijo de tres años, estaban en la calle, cuando Pilar se distrajo conversando con una amiga. El niño aprovecho el descuido de su mamá y cruzó la pista solo y corriendo, cuando él sabe que eso está prohibido. Estuvo a punto de ser atropellado, así que su mamá lo cargó, comenzó a gritarle, a decirle que era un desobediente, y le dio un palmazo en el trasero, por malcriado. Es posible que el terror de Pilar la haya llevado a reaccionar así, pero lamentablemente se perdió de una gran oportunidad de educar a su hijo en el hábito de cruzar la calle responsablemente y obedecer a sus padres. Cuando un niño llora y está asustado, se cierra y no puede absorber ningún conocimiento.

En realidad lo mejor que hubiera podido hacer es consolarlo. El niño estaba aterrorizado luego de que casi fue atropellado. Luego, no conversar del tema hasta el día siguiente, cuando Luis esté calmado y feliz, es decir, con la actitud perfecta para aprender. Es aquí cuando Pilar debe utilizar una gran herramienta para la educación de un niño de 3 años: un cuento. “Había una vez un niño que desobedeció a su mamá y cruzó la calle solo y corriendo. Un carro lo golpeó. El pobre niño tuvo que pasar meses en cama, sin poder jugar, pasear, visitar a sus abuelitos y amigos o salir a comer helados. El golpe le produjo dolor durante muchos días. Además, el niño hizo que su mamá esté triste, porque la desobedeció… etc.”. Es posible que el pequeño no entienda la lección del cuento a la primera. Aquí la clave es la repetición, para que el niño de verdad entienda y haga propia esta enseñanza. Así el chico desarrollará para el futuro el hábito de cruzar bien la calle, la virtud de obedecer a su madre y la voluntad de hacerlo, sin miedo como motivador.

Con información de Educar para el Futuro de Fernando Corominas

Otras notas sobre Educar en las virtudes que podría interesarte:

La amabilidad nos hace más felices y sanos

Foto: www.freedigitalphotos.net

1 comentario en «Educando la voluntad en nuestros hijos: Los hábitos»

Los comentarios están cerrados.