Educa a los hijos individualmente, no en grupo

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La ley pareja no corre en la educación de los hijos. Justicia es dar a cada uno lo que le corresponde: en el caso de los hijos hay que dar a cada cual diferentes tiempos, reglas, tratos, según sus necesidades, carácter, sexo, edad, ubicación dentro de la familia, etcétera.
Sólo así se buscará el bien de cada uno, ayudándole en su proceso personalísimo de mejora, de modo que luche por superar sus debilidades y reforzar sus características positivas.
Sea por comodidad, educar a todos como un todo, o por un errado concepto de justicia, trato igualitario, se caen en serias injusticias que en nada apuntan a ese ser mejor que todo padre desea y busca para sí y para cada uno de sus hijos.
Cuatro consejos:

  1. Conoce profundamente a cada uno de tus hijos. Eso requiere tiempo y reflexión.
  2. Analiza con tu esposo(a) cómo ayudar concretamente a cada hijo. La percepción de ambos padres es diferente, por lo que una reflexión conjunta resguarda de caer en ciertos favoritismos o sobreprotecciones.
  3. Actúa con delicadeza y prudencia para que ese trato no igualitario, pero lo más equitativo posible, no sea fuente de celos.
  4. Explica. Junto al cuidado por no marcar las diferencias, a los hijos mayores de 10 años habrá que dar a veces razones, pues éstos captan rápidamente las diferencias pero no ven el por qué de éstas con la profundidad que lo ven los padres.

Fuente: www.profesores.sanvalero.net

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