Con los ojos de un niño

Si hay algo que me encanta de los niños es su inocencia y su capacidad para captar el alma de las personas de la manera más natural del mundo. Sin embargo, es este mismo mundo que luego los llena de prejuicios y miedos, haciéndoles perder poco a poco la empatía innata. Nosotros, los padres, debemos trabajar en nosotros mismos para liberarnos de estos prejuicios y ser conscientes de lo que, a veces sin querer, transmitimos a nuestros hijos. Enseñemos a nuestras oquitas que cada vida es valiosa, no importa si eres grande, chiquito, gordito, flaquito, con una discapacidad o un síndrome, pobre, rico, bueno o malo. Es una tarea complicada pero imprescindible para criar seres humanos felices. Tratemos de mirar el mundo con los ojos de un niño.

La Mamá Oca