¿Cómo sancionar?

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A todos nos cuesta cumplir determinadas normas por comodidad o propio interés; a los niños también. Para ayudarle a autorregular su comportamiento y controlar sus emociones, además de marcar límites, puedes aplicar sanciones si decide saltarse las normas. Pero no todo vale:

  • Las sanciones deben ser claras y predecibles. El niño o la niña debe saber previamente qué consecuencias conlleva el incumplimiento de las normas. Por ejemplo, no hacer las tareas escolares conllevará que durante el fin de semana no podrá ver la TV.
  • Las sanciones deben ser proporcionadas, no prolongarse en el tiempo y tener un sentido reparador del daño causado. Con frecuencia se piensa que si los castigos “duelen” serán más efectivos y se garantizará que no se repita cierta conducta. Pero cuando se castiga a los niños de manera dolorosa (un golpe, gritos, insultos) provocamos culpabilidad, tristeza o rabia. Estos sentimientos no les permiten reflexionar sobre el daño causado, ni les muestran una alternativa para reparar su error. Por ejemplo, una niña que golpea a su hermano puede ser sancionada haciendo que ayude a curar la herida y después apoyando a su hermano en alguna tarea que a ella no le agrade. Esto permite que la niña que ha agredido se sienta mejor por ayudar a quien lastimó, en lugar de bloquearse o ponerse a la defensiva si el adulto le grita, le pone en ridículo o le da un cachete.
  • Se deben aplicar inmediatamente y de manera consistente. En las familias con dos progenitores, es importante que ambos estén de acuerdo tanto en las normas como en las sanciones, en su contenido y duración. Si no respetan entre ellos las decisiones que adoptan, el niño no tomará en serio a sus figuras de autoridad. Si todo queda en la amenaza, la sanción pierde su valor educativo, corrector y los niños aprenden que salirse con la suya es más rentable que asumir responsabilidades.
  • Las sanciones deben establecerse y aplicarse cuando todos estemos serenos y los padres podamos mostrar y mantener una actitud tranquila pero firme.

Fuente: Save the Children

Foto: www.freedigitalphotos.net
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