La disciplina como herramienta de vida

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En un simpático video colgado aquí, Matthew Kelly, un conocido autor y conferencista, habla sobre la importancia del ayuno como un pilar para ser mejor persona. La manera cómo expone el tema es muy graciosa y vale la pena mirarlo completo si tienen un tiempo. Sin embargo, la parte que quiero rescatar para este post es cuando empieza diciendo que los estadounidenses gastaron el año anterior (no sé exactamente a qué año se refiere, pero para este caso no es relevante) 300 BILLONES de dólares en compras relacionadas a la pérdida de peso, que para muchos países pobres es su PBI completo.  ¿Impresionante no? Y más aún si consideramos que es algo que, de hecho, se evitaría gastar si es que las personas que consumen estos productos tuvieran algo de disciplina. Así es: DISCIPLINA. Una palabra que para mí es la solución a muchísimos problemas personales pero que, desafortunadamente, es algo de lo cual carecemos la mayoría de los seres humanos.

¿En qué nos puede ayudar la disciplina? Tras una rápida reflexión se me ocurre: comer sano, hacer deporte, estudiar sin apuros, no gastar en exceso, tener la vida organizada, tener tiempo para hacer más cosas, estar en control de uno mismo, autodominio, embarazos no deseados, etc.

Suena muy lindo pero, de hecho, es muy difícil de obtener. Y más aún en esta época en la que lo principal es incentivar el consumo, esquivar lo difícil, evitar el dolor o el esfuerzo a toda costa. Es decir, vivir superficialmente.

Pero  los que ya hemos recorrido un camino más o menos largo y sabemos lo que cuestan las cosas, de hecho valoramos la disciplina más que un adolescente rebelde que sólo quiere divertirse. Y la valoramos inclusive cuando no sea una de nuestras virtudes. ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos a una persona de más de 40 años que luce espléndida y nos da una cierta envidia el no tener su fuerza de voluntad para ejercitarnos y dejar de comer la caja de chocolates diaria que no podemos soltar hasta que no quede ni el envoltorio? O cuando vemos a alguien que lee ávidamente un libro y la pasa genial hasta en el peor de los tráficos en el transporte público. O cuando estudiábamos en el colegio o en la universidad y veíamos a un compañero que le encantaba a hacer tareas, y encima siempre las hacía feliz y con tiempo…. Bueno, todos estos son ejemplos de disciplina. Y como padres deberíamos tener como meta tratar de hacer que nuestros hijos sean disciplinados para que le ganen la batalla positivamente a varios momentos de su vida que pueden ser tediosos e insoportables cuando la disciplina no está de su lado.

¿Cómo enseñarle a nuestros hijos a ser disciplinados? La tarea empieza desde el día en que nacen. Sí: desde que son bebitos empezamos armándoles sus horarios y sus rutinas. Luego vamos exigiéndoles orden, responsabilidad y poco a poco, mientras van creciendo, la tarea se va volviendo más compleja al igual que sus vidas y sus deberes. Lo que tenemos que hacer los padres es estar preparados para enfrentar cada etapa para ir construyendo los cimientos fuertes y luego ir colocando cada ladrillo. No es una tarea fácil y es una labor diaria. Implica constancia, límites, orden, atención y, lo que siempre nos cuesta más, TIEMPO Y PREDICAR CON EL EJEMPLO.

Prometo ampliar este tema en otros posts. Me ha parecido muy interesante el profundizarlo. Igual los invito a que lean otros artículos ya sea de La Mamá Oca o de otros recursos que tratan sobre estos temas. Lo importante es que como padres estemos comprometidos en seguir aprendiendo para que las situaciones no nos sorprendan y para darles a nuestros hijos mayores y mejores herramientas para enfrentar la vida.

La Mamá Oca