Un arma poderosa: tus hijos confían ciegamente en ti

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Hace un tiempo estuve en una conversación con otras madres del nido en el que discutíamos el tema de las emociones en los niños. Y en un momento mencioné que en un año nuevo, cuando mi hija tenía recién dos años, estábamos en la playa y empezaron a reventar sin parar y con mucho ruido los fuegos artificiales tradicionales de esa fecha. Mi hijita, que para la medianoche estaba completamente dormida, se levantó aterrada ante estos ruidos desconocidos para ella y empezó a llorar casi de manera inconsolable. Mi esposo y yo no sabíamos qué hacer, la abrazábamos, la acurrucábamos en nuestra cama –estábamos de paseo en una playa en un plan muy familiar así que gracias a Dios estuvimos presente para consolarla.

Luego de un buen rato tratando de distraerla, no sé cómo se me ocurrió echarme en la cama, ponerla encima mío y taparnos con la sábana de pies a cabeza. Le dije: “Mira, esta sabanita es mágica, nos vamos a tapar abrazadas y, si bien afuera seguirá el ruido, aquí adentro no nos va a pasar nada”. Milagrosamente, se relajó y se quedó dormida casi de inmediato. El ruido continuó por mucho más tiempo pero ella no se volvió a levantar.

La psicóloga que dirigía la conversación de mamás que mencioné en el primer párrafo, al escuchar esta anécdota, dijo algo que me pareció muy interesante y no había analizado: nuestros hijos confían plenamente en nosotros, lo que les decimos es ley para ellos. Mi hija creyó sin dudar que esa sábana era mágica porque yo se lo dije.  Y, sin embargo, los padres no sabemos usar bien esta herramienta para muchos episodios de su vida, sobre todo los emocionales.

Otro ejemplo que puedo mencionar que calza bien con este tema es el del hada de los chupones y nuevamente tiene que ver con mi hija. A ella le encantaba su chupón, lo usaba toda la noche y parte del día, y ya tenía más de dos años y medio. Yo no estaba muy contenta con que le gustara tanto porque me pasaba que íbamos en el auto y me olvidaba de llevarlo, y podía generarse un pequeño drama. Además comencé a notar que los dientes de arriba estaban comenzando a salirse un poco.

Investigué un poco de los métodos que se podían usar para que los niños dejen el chupón y el que más me gustó fue el del “hada de los chupones”: le cuentas la historia de que existe un hada que recoge los chupones y se los lleva a los bebés más chiquitos que no tienen chupón, los dejas en un árbol, en la puerta de la casa, por ejemplo, y ella pasa por la noche a recogerlos y te deja un regalo. Al día siguiente, cuando te levantas, encontrarás el obsequio que querías donde dejaste los chupones.

Lo apliqué con mi hijita, luego de un par de semanas de lavado cerebral porque todas las tardes me decía: “Mami, estoy lista para dejar el chupón” pero cuando llegaba la hora de dormir se arrepentía: “Mejor otro día”. Hasta que logramos enamorarla con una casa de muñecas y ella misma puso todos sus chupones en la bolsita. Al día siguiente tuvo su casa de muñecas y no supimos más del chupón. Y esto porque ella creyó en nosotros plenamente y en la historia que le contamos.

Claro, una cosa es cuando son chiquitos y no conocen mucho de la vida. No creo que el hada de los chupones sea una historia para un adolescente. Pero, ¿cómo hacer para que esta confianza no se caiga nunca y nuestros hijos siempre nos crean no importa la edad que tengan? Predicando con el ejemplo y siendo consecuentes siempre. No debemos mentirles. Una vez leí que era mejor enfrentarse con el dolor de una verdad que con la destrucción de una mentira. Y creo que eso es muy importante con nuestros hijos (claro está, siempre cuidando su inocencia, no vamos a decirles cruelmente verdades que no están listos para entender).

Es importante que nuestros hijos vean en nosotros un modelo positivo a seguir. Siempre me acuerdo de lo que leí en el libro “Padres que dejan huella”, de Alberto Masso y Bárbara Sotomayor, donde ponen como ejemplo nuestro papel de padres como el del guía de montaña: podemos acompañarlos en la escalada pero nunca escalar por ellos. ¿Por qué confiamos en el guía? Porque sabemos que conoce mejor que nosotros el camino y está ahí para ayudarnos, mostrarnos el camino, porque sabemos que lo ha recorrido varias veces antes que nosotros. La coherencia y consecuencia son para mí las dos herramientas principales en nuestra lucha por ser mejores padres, sumado al amor y a los límites bien puestos.

 La Mamá Oca

Foto: www.lamamaoca.com

1 comentario en «Un arma poderosa: tus hijos confían ciegamente en ti»

  1. Gracias por tus buenos consejos! Siempre estoy pendientes de cada uno de tus tips para ponerlos en practica con mi pequeño…Muchas gracias!

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