Tema tabú: la soledad de la maternidad

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Hay una página que me encanta en donde me puedo pasar horas escuchando conferencias cortas sobre diversos temas. Seguro que muchos de ustedes la conocen. Es www.ted.com. Hace unos días, navegando por ahí en mi “happy hour” (hora entre que los niños se acuestan y yo me duermo) encontré una charla de una pareja de esposos — Rufus Griscom y Alisa Volkman– que tienen una web dirigida a padres (Babble.com). En esta conversación ellos exponen cuatro tabúes de la crianza de los niños. Es una charla muy simpática que pueden ver subtitulada aquí. http://www.ted.com/talks/rufus_griscom_alisa_volkman_let_s_talk_parenting_taboos.html

Seguramente en otros posts les comentaré sobre estos tabúes. Ahora quería hablar sobre el segundo tabú y  que me pareció tan acertado que seguramente todas las mamás (que hemos sido alguna vez o son actualmente primerizas) van a compartir como cierto: lo solitario que puede ser tener un bebé. Y hablo de esto porque es un sentimiento muy fuerte que NO nos es permitido en un momento tan lindo como es el de tener un hijo. Mientras estamos embarazadas todo es hermoso, nos abren la puerta, nos dejan pasar primero en todas las colas, tenemos preferencia en todo. Estamos rodeados de mensajes que nos hablan de lo caóticamente hermoso que es tener a tu niño en brazos y todo lo que vemos son fotos de estudio en los que la mamá tiene el pelo planchado y la piel de porcelana, y el bebé duerme plácidamente sobre una mantita de piel sin decir ni un “agú”. Luego, cuando damos a luz, viene la dura realidad. Lo hermoso se disipa y lo caótico toma protagonismo. Alisa lo dice en esta charla muy claramente:  “Disfruté estar embarazada; me encantaba. Me sentí muy conectada con la comunidad circundante. Sentía que todos estaban participando en mi embarazo, todos a mi alrededor, en la cuenta regresiva hasta el parto. Me sentía como el arca del futuro de la humanidad. Eso siguió en el hospital; fue algo muy emocionante. Me llenaron de regalos, flores y visitas. Fue una experiencia maravillosa. Pero cuando llegué a casa de repente me sentí muy desconectada y, de pronto, encerrada y excluida. Realmente me sorprendían esos sentimientos. Esperaba que fuera diferente: noches de insomnio, amamantar constantemente, pero no esperaba sentir el aislamiento y la soledad por los que pasé. Me sorprendió mucho que nadie me hubiese dicho que me iba a sentir así. Y llamé a mi hermana con quien estoy muy unida -y tiene 3 hijos- y le pregunté: «¿Por qué no me dijiste que me iba a sentir así, que iba a sentir este aislamiento increíble?» Y me respondió -nunca lo voy a olvidar- «No es algo para decirle a una madre primeriza».

Debemos considerar que Alisa vive en una cultura en donde la mayoría de familias nucleares viven lejos de la familia extendida, por lo que muchas veces no cuentan con ayuda de la mamá, tías o primas. Sin embargo, independientemente a la cantidad de ayuda que podamos tener, el sentimiento de soledad creo que es válido para la mayoría de mamás. No sé si les pasó a ustedes, pero sentimos que nadie comprende por lo que estamos pasando, empezando por nuestro esposo quien se va a trabajar feliz de la vida y nosotros nos quedamos con el trabajo duro y eterno de cuidar a un ser que ni conocemos, llora, come y nos tiene destrozadas de cansancio. Encima, el mundo sigue girando y todos esperan que nosotros giremos con él igual que antes. Y por si fuera poco, nos critican por no estar felices por tan maravillosa etapa y por estar en casa sin trabajar como si fueran vacaciones. Y lo que es peor, se ve feo que digas y reconozcas que si retrocedieras el tiempo, ya sabiendo cómo es ser mamá, pensarías mil quinientas veces antes de embarcarte en tan simpática aventura.

Obvio que luego nos olvidamos de todo esto que estoy describiendo, y volvemos a tomar el barquito teniendo uno o varios hijitos más. Recuerdo que cuando llegué con mi segundo bebé a la casa, lo puse en la cama y dije: “Quién &%@# me manda a tener otro”. Malas noches, peleas con el esposo que no entiende nada (ni nunca lo entenderá, yo ya estoy convencida que tratar que los hombres nos entiendan al 100% es una batalla perdida, por más que se esfuercen con toda su alma), con el teléfono en la mano llamando al doctor para nos cotice la ligadura de trompas, mientras escribimos el mail al abogado para que nos cuente cuánto cuesta un divorcio express.

Sí pues. Y creo que es la primera vez que escribo algo sin tener tips para resolverlo. Porque esto es una etapa, un momento duro, que como todo, pasará y seremos nuevamente felices. Pero el sentimiento de soledad es inminente, no hay tip para evitarlo. Sin embargo, también creo que si el resto de nuestro mundo reconociera que existe, que es normal y válido, sin hacernos sentir desnaturalizadas por tener estos sentimientos encontrados de no ser completamente felices con el bebé en brazos, esta soledad no sería tan dura y sería más fácil de llevar. Por ejemplo, una vez le comenté anecdóticamente a mi esposo, luego de un día FATAL con los niños, que si de soltera me hubiesen hecho ver y sentir SOLO ese día, no hubiese tenido hijos. Su cara de terror y reproche fue tal, que claro, me di cuenta que fue un pésimo comentario para compartir, ya que es muy difícil explicar que es humano que ames a tus hijos con locura pero a veces también te desborda y abruma ser el centro de la vida de tanta gente. ¿No les ha pasado que ya no pueden más y encima ven a su bebé durmiendo lindo y se ponen a llorar por ser tan mala mamá?

 ¿Qué queda por hacer cuando nos toca vivir estos momentos? Nada, esperar, reconocer que puede ser también un tema hormonal, de cansancio, de miedo y angustia. Y lo que siempre aconsejo: saber que no es un momento para tomar decisiones importantes ni preocuparse más que de lo urgente. El resto del mundo que siga girando como quiera, no te peines, no te bañes, no te preocupes si llegas a fin de mes con las cuentas. Sólo hay que preocuparse de criar al bebé lo mejor posible. Luego añorarás cuando era un bebito chiquito en tus brazos (por eso tenemos más). Todo esto pasará. Los que tenemos hijos más grandes lo sabemos.

La Mamá Oca

Foto: www.freedigitalphotos.net