La importancia de los cuentos

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Cinco motivos por los que leer en voz alta

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El papel de la familia resulta fundamental a la hora de que los hijos adquieran un buen hábito de lectura. Y de eso se hace eco EU Read —un consorcio europeo que agrupa a diversas organizaciones para fomentar la lectura— a través de su campaña «Reading aloud, reading together («Leyendo en voz alta, leyendo juntos»). Se trata de una iniciativa para leer en voz alta a los niños desde su más tierna infancia, desde que están en la cuna. Los beneficios no tienen precio: aumenta la capacidad lingüística del pequeño, comienza a distinguir letras, aumenta su conciencia fonológica, tiene mayor desarrollo del lenguaje oral, consigue un vocabulario mayor y más rico… Pero, sobre todo, padres e hijos disfrutan de momentos inolvidables mientras se refuerza su vínculo. El pedagogo Jorge Casesmeiro, director de Psicopaidos y asesor del Colegio de Pedagogos de Madrid, explica los beneficios de tan buena costumbre:

«Leer en voz alta en grupo transforma un ejercicio intelectual en una experiencia social. Cuando nos leemos (sin las presiones del estudio, la memorización, etc.) activamos tres funciones básicas: nos comunicamos, nos entretenemos y aprendemos.

Este «comunicarse» en familia mediante la lectura es muy válido para reforzar el vínculo afectivo. Se trata de un estar juntos, una forma de relacionarse, de compartir. Durante la infancia esto es lo primordial, y una buena forma de trabajar la autoestima del menor.

El «entretenimiento» es la segunda gran función de la lectura en la infancia. Contarse historias alimenta la inteligencia simbólica, permite elaborar y compartir mundos mentales, activa la dimensión más lúdica, intuitiva y creadora de la inteligencia.

Y «aprendemos» porque desarrollamos competencias cognitivas relacionadas con el lenguaje, que es el vehículo de transmición de la lectura. Así trabajamos la escucha, la memoria oporativa, la expresión verbal, la lectura y, por lo tanto, la familiarización con el lenguaje escrito…

Esto implica también un contacto con la cultura literaria y —si tenemos criterio en la elección de los materiales que le presentamos al menor— una iniciación a la formación y desarrollo de su sensibilidad estética.

Por todo ello —y así lo acreditan estudios como los que aporta el consorcio de la EU Read— es evidente que un hábito de lectura en familia desde la primera infancia favorece la formación y el desarrollo social, cognitivo y emocional del menor. Y que todo ello puede ser un buen predictor de éxito académico y prevenir el fracaso escolar».

Fuente: www.abc.es

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Diez trucos para incentivar la lectura

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Inculcar a nuestros hijos el amor por la lectura quizá sea uno de los mejores regalos que les podemos hacer porque favorece  un mejor desarrollo afectivo y psicológico en los niños, les da la oportunidad de experimentar sensaciones y sentimientos con los que disfrutan, maduran y aprenden;  sueñan, hacen volar su imaginación; comparten momentos gratos en familia reforzando así el vínculo con los padres… En definitiva, con la lectura los niños crecen en todos los sentidos.

Está demostrado que la lectura mejora la capacidad y el progreso lingúístico de los niños. De hecho, cuanto antes se expone a un niño a la lectura, mejor es su capacidad lingüística y sus habilidades. Aprenden las palabras con mayor rapidez, mejoran su comprensión y ejercitan su cerebro para la adquisición del lenguaje que se produce entre los 10 y 30 meses.

La exposición temprana de los niños al lenguaje narrativo y poético, a los juegos de palabras y las rimas contribuye a una apropiación distendida del lenguaje y a la comprensión de las estructuras profundas de la lengua materna. «Este hecho redundará en una alfabetización gradual, segura y feliz. Antes de los tres años, a los niños les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando el lenguaje y los silencios; a nivel cognitivo, les ayuda a crear asociaciones entre su experiencia y el mundo exterior», explica la doctora Esther Serrano, pediatra de Atención Primaria. Esta profesional aconseja «leer en voz alta a los niños incluso antes de que empiecen a caminar».

Los diez consejos para leer

La Asociación Española de Pedriatría de Atención Primaria (AEPap) ha lanzado una serie de recomendaciones para fomentar desde casa que los niños lean y su desarrollo del lenguaje resulte el mejor posible.

—Organizarse: la desorganización puede estar reñida con la lectura. Por eso los pediatras recuerdan que es importante ayudar a los niños a organizar su tiempo y su biblioteca.

—Ser constantes: todos los días hay que reservar un tiempo para leer, en momentos relajados y con buena disposición para ello.

—Pedir consejo: es importante pedir consejo en el colegio, las bibliotecas y las librerías sobre los libros más adecuados para cada niño y cada edad.

—Escuchar: en las preguntas de los niños y los adolescentes está la clave para aprender sobre sus gustos y motivaciones

—Estimular y alentar: cualquier situación puede proporcionar motivos para llegar a los libros. Por ello recomiendan dejar siempre libros al alcance de los niños.

—Dar ejemplo: las personas adultas son un modelo de lectura para niños y jóvenes, que muchas veces los imitan; es importante leer delante de ellos.

—Respetar: los niños tienen derecho a elegir. Hay que estar pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.

—Proponer, no imponer: es mejor sugerir que imponer. Hay que evitar tratar la lectura como una obligación.

—Acompañar: el apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No conviene dejar a los niños solos cuando aparentemente saben leer.

—Compartir: El hábito de la lectura se contagia leyendo junto a los niños.

Los errores que más se comenten

La AEPap también dice a los padres lo que nunca hay que hacer:

—Crear contradicciones entre el método de la escuela y el empleado en casa.

—Emplear textos inadecuados por su extensión, por su interés o por su tema.

—Introducir un ritmo de aprendizaje excesivo.

—Repetir o enseñar lo ya sabido, provocando aburrimiento.

Fuente: www.abc.es
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Foto: www.freedigitalphotos.net

El juego, por más bien dirigido y educador, no puede ser la única actividad que tu hijo realice en los siguientes meses de vacaciones.

La lectura debe ser también prioridad en este tiempo. Recuerda que si tu hijo no tiene este hábito hasta los 12 años, después le va a ser casi imposible adquirirlo. Por lo mismo, debes empezar desde muy temprano. Cuando son pequeñitos, acostúmbralos a sentarse tranquilos contigo mientras les lees un cuento. No van a decirte no si se acomodan en un rico sillón y este se vuelve un tiempo de intimidad entre tú y tu hijo.

No le leas solo el cuento a la hora de dormir, sino durante el día también. Ponle energía a tu voz para que tu hijo se interese en la historia. Es muy importante que, como padres, le enseñemos a los chicos con el ejemplo. Dale importancia a la lectura tú también, que tus hijos te vean preferir un libro en vez de la televisión en tus propios ratos de ocio, por ejemplo.

Haz que para tu hijo sea una costumbre a estar rodeado de libros en casa. Enséñales que leer es una actividad divertida y natural. Los hábitos se alcanzan mediante la repetición, así que sé constante cuando le leas a tus hijos y, una vez que aprendan a leer, no permitas que no tenga un libro a la mano.

Asegúrate en estas vacaciones que tus hijos lean todos los días, pero no lo hagas una obligación. Ofréceles un ambiente para que los chicos se vuelvan en grandes lectores pero por sí mismos, luego de ver el cariño que su familia le tiene a los libros, luego de haberles leído muchos cuentos y luego de descubrir a través de sus padres que la lectura es divertida y enriquecedora.

Fuente: “Educar en el ocio y el tiempo libre” de Pablo Garrido Gil.

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