Educando niños justos

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Hay un cuadro que me encanta revisar constantemente cuando refresco los objetivos educativos de mis hijos. Y es éste.

virtudes

Se trata de una propuesta del autor David Isaacs, en su libro “La educación de las virtudes humanas y su evaluación”, para ir inculcando éstas en la vida de nuestros hijos de acuerdo a la edad.

Y como pueden ver, la primera virtud que se debe trabajar como base para las siguientes es la JUSTICIA.

Desde siempre todos soñamos con un mundo justo. Canciones, poemas, novelas, rebeliones, entre otros, se han gestado en la historia con la JUSTICIA como bandera. Y lograrlo parece un objetivo cada vez más lejano. “Fue un hombre justo”, es una frase que escuchamos cada vez menos, y sólo si hablamos de héroes o de alguien muy conocido que seguramente vivió hace mucho, mucho tiempo atrás. Pero “¡Esto no es justo”!, sí es una frase que escuchamos casi a diario junto con la tan usada “En este país no existe la justicia”.

Pero, preguntémonos: ¿Cuán seguido nos sentamos a reflexionar sobre la JUSTICIA?, ¿Estamos criando hijos justos?, ¿Estamos, nosotros, siendo justos? ¿Sabemos lo importante que es poner mucho esfuerzo en este aspecto educativo por el bien no sólo de nuestros hijos, sino también de una sociedad?

 ¿Qué es la JUSTICIA?

Empecemos por el inicio. ¿Sabemos lo que es la JUSTICIA? Como bien la define Isaacs, la justicia “pone orden en nuestras relaciones con Dios y con los demás; hace que respetemos mutuamente nuestros derechos; hace que cumplamos nuestros deberes; pide sencillez, sinceridad y gratitud. En definitiva, si hubiera un desarrollo de esta virtud en cada uno de los miembros de una sociedad, habría un bienestar casi completo”.  El sueño más grande del hombre, de hecho, y el más difícil de conseguir.

Y es que la JUSTICIA  no es una virtud individual. Esta solo se realiza respecto a otras personas. Porque una persona justa: “Se esfuerza continuamente para dar a los demás lo que les es debido, de acuerdo con el cumplimiento de sus deberes y de acuerdo con sus derechos –como personas (a la vida, a los bienes culturales y morales, a los bienes materiales), como padres, como hijos, como ciudadanos, como profesionales, como gobernantes, etc.”, dice el autor.

Inculcando la JUSTICIA

De hecho, quisiera detenerme luego, en otros posts, en aspectos específicos para ver cómo enseña esta virtud en los niños según la edad. Pero el fin de escribir esta primera nota sobre el tema es que nos quede claro:

  1. Que esta virtud se va enseñando desde que se nace, así el concepto de JUSTICIA no sea entendido sino hasta mucho más adelante.
  2. Que el fin de que los niños adquieran esta virtud no es sólo para “que actúen bien en el seno de la familia y con sus amigos, sino también como ciudadanos que van a actuar responsablemente”.
  3. Que nosotros, los padres, debemos ser el ejemplo de justicia por lo que además de intentar actuar de manera justa con nuestros propios hijos, también lo tenemos que hacer hacia fuera. “El oponerse y el criticar por principio, el censurar y el tachar a ciegas, sin previa consideración de ningún género, es un acto de injusticia”… y que de hecho no contribuye en nada a construir un mundo mejor. Así que la próxima vez que nos veamos tentados de comentar qué gorda se ve la vecina o qué fea estuvo la torta en un cumpleaños, o que no queramos pagar lo justo a los que trabajan para nosotros, detengámonos 10 segundos y pensemos qué estamos enseñando a nuestros hijos.

Ser justo es una virtud que siempre estuvo de moda… pero cada día es más difícil “combinarla” con el mundo actual. Empecemos con nosotros mismos y con los más chiquitos de la casa.

 La Mamá Oca