Cuándo está bien mentirle a tu hijo

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Hace un par de días, encontré en Internet el post de un chico en Facebook, en el que contaba que sus padres le mintieron acerca del camión de helados. Le dijeron que cada vez que sonaba la musiquita, significaba que el vendedor se había quedado sin helados.

Como decía el doctor House, en la serie del mismo nombre, “todos mienten”, incluso los padres a sus hijos. ¿Pero acaso eso está bien? Esta es una lista de tipos de mentiras que son aceptables, pero la mayoría de ellas tiene un lado negativo:

Mentiras blancas

Hay que admitirlo, aquellas ‘mentiras blancas’ nos han ayudado varias veces a evitar pataletas. En realidad, son una manera conveniente de decir no, sin decirlo. Por ejemplo, si le has prohibido tomar mucha Coca-Cola a tu hijo por el azúcar y la cafeína, pero encuentra una lata abierta en tu cuarto –la que estabas tomando en ese momento- y te la pide. “¿Eso? Es una lata vieja, déjame tirarla a la basura”.

El lado malo de estas mentiras blancas es que tú como padre debes ser firme y decirle ‘no’ a tus hijos cuando es necesario. A largo plazo es mejor estrategia decirle tranquilamente que no, después explicarle por qué no y luego redireccionar su atención hacia otra cosa.

Mentiras sociales

Se justifican porque no queremos que nuestros hijos hieran los sentimientos de otras personas. Si su tía le dio un regalo que a tu hijo no le gusta, entonces es natural que le pidas a tu hijo que no sea tan honesto al respecto. “¿Te gustó mi regalo?”, “sí, ¡gracias!”.

“Para que la sociedad funcione, tiene que ser civilizada”, explica Michael Lewis, director del Instituto de Estudios de Desarrollo Infantil en la escuela médica Roberto Wood Johnson en New Brunswick, Nueva Jersey. “Así que hay todo un conjunto de normas sociales que requieran que no seas del todo honesto”.

El lado malo es que tu hijo podría ser tan educado que se reprime en decir lo que siente.

Contar cuentos

Hablarles de Papa Noel o del Ratoncito de los dientes es una bonita manera de hacerlos soñar.

Es una practica positiva porque es una manera de pasar tradiciones a su generación y, psicológicamente, los expertos coinciden en que no hacen daño alguno.

Mentiras que protegen

Si tu hijo de tres años te pregunta “mami, vamos a estar juntos para siempre”, pues le vas a responder que sí, en vez de darle un discurso sobre la vida y la muerte. Si tu hijo te pregunta “¿quién es tu hijo favorito?”, pues le responderás “todos son mis hijos favoritos”, pese a que es natural que nos llevemos mejor con alguno de ellos.

Estas mentiras son aceptables porque sirven para proteger a tus hijos. Está bien protegerlos de verdades que por su edad todavía no pueden entender. Sin embargo, hay verdades que deben aprender a procesar y de la que es mejor no alejarlos. Por ejemplo, un divorcio, una enfermedad o muerte en la familia.

De aquí a 10 años él no se va a sentir mal porque comías chocolate a sus espaldas y sin invitarle. Pero sí hay cosas importantes sobre las que no puedes mentirle, porque cuando crezca le van a importar. Recuerda que si quieres que tu hijo sea honesto contigo sobre asuntos que importan, tú también tienes que ser honesto con él.

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