El cultivo de los padres

Uno de los temas sobre los que más me gusta escribir es el de la importancia de que los padres nos preparemos para la tarea de educar a nuestros hijos y, de cierta manera, es el motivo por el cual comencé a escribir este blog.

Y hace unos días estuve revisando un libro titulado “La realización personal en el ámbito familiar” de Gerardo Castillo, y encontré un capítulo titulado “ El cultivo o formación de los padres” que explica muy bien la importancia que le debemos dar los padres a nuestra propia formación como personas, como padres, como educadores, como profesionales, como ciudadanos, etc. Y me gustaría compartir con ustedes algunos de los puntos que expone el autor de manera resumida pero que nos dan algunas luces de la importancia de este tema (todas las citas expuestas son textuales):

  • Si se espera que los hijos sean personas cultas, que trabajen con motivos elevados y actitud de servicio, que tengan hábitos de lectura y estudio, que usen el tiempo libre en función de su enriquecimiento interior, etc., los padres deben dar ejemplo.
  • Los padres educan con lo que dicen, pero mucho más con lo que hacen. Las palabras mueven, mientras que el ejemplo Ya lo decía Séneca: “largo es el camino con preceptos, pero breve y eficaz con ejemplos”.
  • Para ser admirados e imitados por sus hijos, los padres no necesitan ser perfectos en todo lo que hacen; basta con que no se acostumbren al nivel alcanzado, con que luchen cada día por ser un poco mejores en los diferentes aspectos de su vida.
  • La coherencia de los padres entre lo que dicen y lo que hacen, entre lo que exigen a su hijos y lo que exigen a sí mismos, les da prestigio, autoridad moral y credibilidad.
  • Educan las personas educadas o las que se están esforzando por educarse; enseñan las personas que saben aprender y siguen aprendiendo, ayudan a madurar las personas maduras.
  • Es preciso quererles (a los hijos) como ellos necesitan y deben ser queridos; hay que querer su propio bien (lo que exige saber cuál es el verdadero bien).
  • La calidad de la educación que proporcionan los padres a sus hijos depende, en gran medida, de la calidad de su propia formación y de la responsabilidad con la que desempeñan su tarea educativa (sabiendo que la formación aumenta la responsabilidad y que la responsabilidad invita a la formación).
  • El crecimiento interior de los padres como padres y como personas maduras y cultas requiere una condición previa: que los propios padres acepten que en todas las edades de la vida se puede crecer.

Para todos los padres que están interesados en profundizar en su tarea educativo, les recomiendo este libro. Les dará una visión amplia sobre lo que se necesita para educar en la familia.

La Mamá Oca

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