Hoy, 17 de marzo del 2017, a pesar que el país se viene abajo con las lluvias y los huaycos, vi publicado en el diario El Comercio un artículo de opinión escrito por el señor Ignazio De Ferrari, politólogo, sobre la inclusión de la equidad de género en la currícula educativa nacional.

Si bien preferiría que nos sigamos centrando en estos días en ayudar a los damnificados y a controlar los desastres, me veo en la necesidad de responder al artículo punto por punto porque el huayco de la ideología de género no se detiene y muestra de ello es lo que se expone líneas adelante.

Es importante aclarar que no tengo absolutamente nada en contra del señor Ignazio De Ferrari. No lo conozco y no conocía su trabajo. Sólo me he querido centrar en sus argumentos expuestos y hacerlo de una manera objetiva.

Mi respuesta es como madre de familia y también como profesional en áreas de familia, pedagogía familiar y autora de un libro al respecto.

Los párrafos que están en negritas, corresponden al texto del señor De Ferrari. Los que están normal, son mis argumentos.

Gracias

Giuliana Caccia

Master en Matrimonio y Familia ( U. de Navarra)

Autora del libro “Educación en Serio. Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”.

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El colectivo Con mis Hijos no te Metas ha marchado por las calles de Lima y otras ciudades del país exigiendo que se retire el concepto de género del currículo nacional de educación.

No sólo ha marchado el “colectivo”. Como menciona más abajo, más de un millón de padres han salido a defender sus derechos a la calle. Así que no se debe minimizar la cantidad válida de ciudadanos que exigen que se respeten sus derechos y el de sus hijos.

Según Beatriz Mejía, vocera de este colectivo, hablar de género en vez de sexo puede confundir a los niños y que estos acaben “teniendo una orientación sexual distinta a la que deberían tener conforme su sexo biológico”. En resumen, lo que preocupa al colectivo es que el colegio vuelva homosexuales a sus hijos.

Esto es tergiversar y reducir a un asunto de supuesta homofobia la verdadera exigencia de los padres. Si el señor De Ferrari investigara algo más profundo sobre la ideología de género, se daría cuenta de que lo que menos preocupa a los padres es que sus “hijos se vuelvan homosexuales”. Lo que quieren es proteger a sus hijos de una educación sexual inadecuada para la edad de cada niño (algo que los padres saben mejor que nadie porque conocen a cada uno de sus hijos y sus necesidades particulares) y que ésta esté a su vez dirigida a una hipersexualización o distorsión del verdadero sentido integral de la sexualidad, que va más allá de la genitalidad, la orientación sexual o la exploración del cuerpo, o de vestirse como hombre, mujer o gato. Además, señor De Ferrari, el gran problema de introducir la palabra “género” no está en que espante el uso de un vocablo, sino lo que dicha introducción traerá luego como cascada en distintas políticas educativas, sociales y culturales. Es lo que se denomina “agenda”. Sería cuestión que vea realidades concretas como las de España, por ejemplo. La historia enseña y no podemos desligarnos de lo que ha sucedido en todos los países que empezaron introduciendo una palabrita y terminaron metiendo a la cárcel a padres o a empresarios que no compartían ciertas creencias.

Uno de los argumentos centrales de quienes se oponen al trato del género en la educación escolar es que, según ellos, representan a una mayoría de peruanos. Este argumento es sumamente problemático. 

En primer lugar, es peligroso. El argumento de las mayorías es el que a menudo utilizan gobiernos autoritarios para coartar derechos a las minorías. En temas de derechos fundamentales como la identidad, los criterios de opinión pública deberían pasar a un segundo plano.

Cito algunas ideas de Francisco Tudela, renombrado jurista, quien en el 2014 publicó en la web “Altavoz” (sí, la que ahora es una de las grandes promotoras de la ideología de género) el artículo La unión civil como ficción jurídica” para responder este párrafo:

El derecho de la minoría nació del derecho constitucional que permite a los parlamentarios de la oposición minoritaria expresarse y actuar sin ser reprimidos por la mayoría. Es un derecho protector, no afirmativo ni constructivista. No significa de ninguna manera que las mayorías tengan que legislar como las minorías quieren, simplemente porque éstas tendrían derechos derivados de algún poder de excepción mágico, que les conferiría el sólo hecho de ser minorías.

Las minorías no tienen tal derecho de excepción. El respeto a las minorías significa únicamente que ellas deben gozar de las garantías de la ley general como todo el mundo y que el poder político no puede hacer valer excepciones contra ellas, ni privilegiarlas con regímenes discriminatorios contra la mayoría ciudadana.

Esta cuestión de la verdadera naturaleza del derecho de las minorías nos lleva a la tercera cuestión jurídica: aquella de la generalidad de la ley en un Estado constitucional democrático. Establecido el derecho de la igualdad ante la ley en el mundo moderno, sería absurdo que existan regímenes especiales para minorías que no están desprotegidas o no tengan derechos históricos consuetudinarios”.

Pueden ver el artículo completo aquí:

http://altavoz.pe/2014/04/07/4040/la-union-civil-como-ficcion-juridica

En segundo lugar, no está claro que sea cierto que son mayoría.

Si no está claro que sea la mayoría, tampoco es claro que sea la minoría.

En la cuestión concreta de la identidad de género hay una mayoría a favor de que se trate este tema en las escuelas. Según la encuesta de Pulso Perú de febrero, entre quienes entienden el significado del concepto de igualdad de género, el 71% está a favor de que se discuta en el colegio.

Nuevamente, manipulación de las encuestas y poner la información lo más maquillada posible para que los que no tienen tiempo de profundizar, se confundan o crean ideas erróneas. A ver, superficialmente analizada, dicha encuesta se realizó sólo a nivel Lima, es decir, que no es una muestra del país entero.

Según los diarios (que por cierto al publicar la encuesta ya tienen un matiz preferente a desprestigiar a los que no están de acuerdo con la currícula nacional), el 52% de los peruanos admitió no saber lo que significa el concepto de igualdad de género. Es decir, asumiendo que la muestra fuera realmente representativa del Perú, entonces LA MAYORIA NI SIQUIERA SABE LO QUE ES. Entonces, ¿cómo va a estar a favor de algo que no sabe lo que es? Y es del restante 48% (minoría numérica) que el 71% estaría de acuerdo en incluirla en la educación. Para hacerlo mas fácil, pongamos un ejemplo simple:

Según esta encuesta, de cada 100 “peruanos” (asumiendo nuevamente que la encuesta no fue hecha solo en Lima), 52 peruanos no saben lo que es igualdad de género. 48 sí sabrían. Y de estos 48, solo 34 estarían a favor de incluirlo en la educación. Es decir, una minoría.

Ante esto, ¿no sería mejor reforzar el curso de matemáticas en lugar de preocuparnos de el “género” para que cuando los niños salgan del colegio sumen mejor que nuestros politólogos que publican en el diario más importante del país?

Todo esto deja sin fundamento el siguiente párrafo:

El hecho de que el colectivo Con mis Hijos no te Metas pueda convocar una marcha de miles de personas no significa que sean mayoría. La mayoría silenciosa parece sí querer dialogar sobre este tema en las escuelas.

Ya para qué discutir. Solamente que sería genial que utilicen la misma vara cuando hablan de marchas multitudinarias como las de Ni una menos…

Y sigue:

El debate sobre la llamada ideología de género ha generado la posibilidad, perdida en parte, de explicar con absoluta claridad qué tipo de sociedad se busca construir al discutir conceptos como identidad de género en el currículo nacional.

¿Absoluta claridad? Pero sí ni las encuestas son claras. Además, el señor De Ferrari mismo dice líneas arriba: “En segundo lugar, no está claro que sea cierto que son mayoría”. ¿Hay claridad o no está claro? Y el señor De Ferrari, con respeto a su profesión, ¿por qué podría decirnos el tipo de sociedad que queremos tener? Nuevamente, es la imposición de un pensamiento único que, encima, se cree el verdadero. Además, el señor De Ferrari es miembro del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, y debería utilizar dicho soporte para poder dar mayores argumentos a sus proposiciones. ¿Cómo puede sostener que es a través de los conceptos de identidad de género que se construye una sociedad? Entonces, hasta ahora, que no se ha incluido la identidad de género hasta hace algunos años, ¿hemos vivido en un aglomerado humano sin sentido y salvaje? ¿Recién vemos la luz? Los más grandes genocidios del siglo pasado se han dado por tratar de imponer estos pensamientos únicos –nazismo, fascismo, marxismo—cuyos ideólogos partían por la misma idea que propone el señor De Ferrari: ¿qué tipo de sociedad se busca construir? Y destruyeron. De verdad, muchísimo cuidado.

Pero ha sido en parte una oportunidad perdida porque, frente a la posición militante del lado contrario, no ha habido una respuesta firme capaz de construir un relato más completo sobre la inclusión.

¿Posición militante del lado contrario? O sea, ¿estamos en guerra? ¿Lado contrario? ¿Capitalismo vs. proletariado? ¿Raza superior vs. el resto de razas? Una proposición un poco peligrosa. ¿Qué hay que hacer si estamos en el lado contrario? ¿Escondernos? Porque si alzamos la voz es militancia, dice el señor De Ferrari. Y el lado contrario al nuestro, ¿es inclusivo cuando nos trata de “lado contrario”? Vamos cavando las catacumbas. Y bueno, si no hay una respuesta firme para responder a la supuesta militancia, ¿será porque no tienen anclas firmes de las cuales sostenerse? Podría ser una posibilidad, ¿no?

Porque, en definitiva, esa es la arena en la que se debería librar este debate en un país tan claramente marcado por tantas formas de discriminación. Inclusión versus exclusión, ¿de qué lado estamos?

Nuevamente, los lados opuestos. Típico discurso ideológico que no acepta puntos intermedios: o estás de acuerdo conmigo o eres un homófobo, discriminador o retrógrado. ¿Y qué pasa si yo soy inclusiva y gay pero no quiero que a mis hijos les enseñen ideología de género en el colegio? ¿En qué lado estoy, señor De Ferrari? Felizmente el señor De Ferrari no discrimina, ¿no? Pero es que esa es la típica arma del que quiere imponer su modo de pensar:

 Por eso, debo criminalizar la Verdad. Que Ella sea demonizada, que su sola mención mueva a la indignación, a la crispación, al escándalo. Que pronunciarla sea un delito. (…) De ahí que todo deba ser juzgado en estos términos: conveniente/ inconveniente; popular/impopular; moderno/antiguo; moderado/intransigente; mayoritario/ minoritario; tolerante/fanático; constitucional/anticonstitucional. ¿Dónde está la trampa? En que todos estos adjetivos pueden convenir indistintamente tanto a la verdad como al error”. (Monedero. Pueden encontrar el link aquí

https://prensarepublicana.com/el-lenguaje-es-discriminatorio-y-que-por-juan-carlos-monedero-h/)

La importancia de discutir temas de género en las escuelas trasciende el debate coyuntural de la ideología de género y está estrechamente ligado a los avances en los derechos de las minorías sexuales.

 O sea, ¿lo que está tratando de decir el señor De Ferrari es que el avance de una minoría debe ser lo que determine una currícula de educación nacional? Y no estamos hablando de minorías culturales sino sexuales… mmmm…. ¿no que la currícula no tenía nada que ver con eso? Creo que flaco favor le está haciendo al MINEDU con esta frase.

Los escolares que hoy sean sensibilizados frente a la discriminación de género es muy probable que defiendan posiciones más progresistas en este debate cuando sean adultos.

AL menos reconoció el señor De Ferrari que es progresista… Aparte, la sensibilización frente a distintas realidades humanas, señor De Ferrari, no se enseña mediante el sexo o la biología, sino a través de materias humanistas que, por cierto, ya han desaparecido de las universidades y de las escuelas. Para ser mejores seres humanos, no hay que aprender sobre orientación sexual únicamente. ¿O usted cree que alguien que tiene mil amigos homosexuales será incapaz de discriminar a un discapacitado?

Y la realidad es que, las leyes las hacen los políticos con un ojo puesto en las encuestas y la siguiente elección. Para ampliar derechos hay que ganar la calle.

¡Aja! Empecemos por el final: “para ampliar derechos hay que ganar la calle”…. Y eso es…¡militancia! Bingo. Pero, claro, para el “lado contrario”, sí es muy criticado y vetado tratar no de ganar, sino de defender sus derechos en la calle. Segundo; “las leyes las hacen los políticos con un ojo puesto en las encuestas y la siguiente elección”…. O sea, ¿la aprobación de la currícula ha tenido ese interés y no la real inclusión social que defiende? ¿O sólo cuando se trata de sus leyes está bien? Tercero, “si bien los criterios de opinión pública no deberían primar en la decisión de extender derechos a minorías sexuales”…, en esto creo que Tudela es claro, pero me pregunto, ¿o sea, ahora las minorías rigen las leyes? Mmm, un tufillo antidemócrata hay por aquí.

Ahí, precisamente, los resultados no son tan alentadores. El Perú sigue siendo un país profundamente homofóbico y en eso sí parece haber una mayoría.

Uy, empezamos con las encuestas otra vez… a ver, a ver…

Según una encuesta del 2014, el 22% desaprueba firmemente que un homosexual pueda postular a un cargo público –los que aprueban firmemente que sí pueda postular son solo el 5,5%–.

¿22% de quien, cuándo, dónde, muestra, quién la hizo, quién la publicó? Basta de poner encuestas sin sustento. Yo podría rebatir diciendo: en una encuesta realizada en el 2017 la mayoría dijo no estar de acuerdo con la currícula. ¿Me la aceptaría señor De Ferrari? Nuevamente, la minoría se muestra como la mayoría como en la encuesta que menciona anteriormente de PULSO.

En un estudio del 2012, el 44,3% de encuestados nombraba a los homosexuales como un grupo que no quisiera tener de vecinos. El mismo estudio mostraba que para un 30% de peruanos, de ninguna manera se justificaba la homosexualidad.

El mismo argumento del punto anterior. Además, en ninguno de los dos casos veo ni mayoría ni una supuesta homofobia “profunda” (nuevamente el uso de adjetivos manipuladores que hacen que la mirada a la supuesta data ya esté subjetivizada).

En cuanto a la extensión de derechos, el rechazo a la unión civil de personas del mismo sexo –ni siquiera el matrimonio gay– está estancado entre el 65% y el 70%, dependiendo de la encuesta.

Ahí está: “en cuanto a la extensión de derechos (uso de palabras talismán para legitimar una unión que nunca fue un derecho, pero en fin), está estancado entre el 65% y el 70%, dependiendo de la encuesta”. Nuevamente, o sea si no estoy de acuerdo con la unión civil o el matrimonio gay, ¿soy profundamente homófoba? Creo que ya hablé de esto. Los opuestos sin puntos medio. Ah, me olvidé que no menciona qué encuestas pero da igual…

Sin embargo, no todo está perdido. Una de las principales conclusiones de la mayoría de encuestas ….

 Seguimos con las encuestas….

 … es que son los más jóvenes y quienes tienen mayor nivel educativo los que más aceptan a las parejas del mismo sexo, ya sea si se les pregunta por la unión civil o por la disposición a tener un vecino gay.

 ¿Y esto quiere decir que es porque tienen mejor educación académica que saben más de humanismo y pedagogía? ¿No será que tienen mayor exposición a modelos sociales foráneos?

 De modo que el Ministerio de Educación debe seguir adelante.

Me imagino que se refiere a lograr una equidad no de género sino económica y educativa que, siguiendo su lógica, bastaría para que haya mayor aceptación de los gays. Entonces, ¿para qué preocuparse de incluir el “género” es la currícula si bastaría con que se eleve el nivel educativo… Nuevamente, la solución que propone no está en que las minorías sexuales, que según usted todos discriminamos, se casen, por ejemplo. O que les enseñen sobre la sexualidad genital desde los 5 años…Gracias señor De Ferrari, porque esto último que menciona en la línea citada realmente señala la verdadera urgencia educativa de nuestro país, que es la económica y la social, no la sexual ni la de género.

La igualdad de todos ante la ley es un elemento central de una sociedad y cultura democráticas.

 Ay, no…. ¡Doctor Tudela! ¿Y ahora sí es importante la democracia donde es la mayoría la que manda? ¿Igualdad pero mientras sean iguales a quién?

 Si en el mediano y largo plazo queremos hacer avances más concretos en materia de equidad de género, es necesario llegar a un número mayor de jóvenes. La educación es el instrumento fundamental.

La educación fue el instrumento fundamental, junto con los medios de comunicación, que usaron el fascismo, el nazismo y el marxismo para adoctrinar a las masas, señor De Ferrari. ¿Se acuerda de Goebbels? ¿O ya aprender Historia Universal no interesa? Aquí una urgencia educativa real…

 

 

 

 

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