¿Obama cena en su casa todos los días y tú no?

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El 3 de marzo último, el Harvard Business Review Blog publicó un artículo titulado “If President Obama Can Get Home for Dinner, Why Can’t You?” que traducido al español sería algo así: “Si el presidente Obama puede llegar a casa para cenar, ¿por qué tú no?”. Este post es una entrevista a Jodi Kantor, un corresponsal del New York Times que en el 2012 publicó un libro llamado “The Obamas”, en donde cuenta un poco la vida íntima de la familia presidencial.

Me llamó la atención el título de la nota ya que lo último que uno puede imaginar es que el Presidente de un país pueda darse esos lujos. Pero, según expone el autor, tal parece que sí: Barack y Michelle son una pareja que de tener una vida casi normal pasaron de un día para otro a dirigir una nación. Un cambio de vida drástico, a diferencia de los profesionales que van avanzando paulatinamente hacia la cima, cambiando igualmente de a pocos su estilo de vida.

De verdad que me quedé admirada con el artículo: el señor y la señora Obama tienen bien establecido el balance en su vida y, tal como los describe el autor del libro citado, él no sería Presidente sin ella y son una familia muy unida.

Debo mencionar que el artículo fue escrito en este blog dirigido a  personas a las que le gustan los temas de negocios, pero su intención está claramente enfocada a la parte personal del lector: si Obama puede cenar en su casa todos los días, que es el hombre más ocupado del mundo, ¿por qué tú no?

Desde este modesto espacio para papás y mamás que dirijo, escribo y comparto, me gustaría responderle al señor Dan McGinn, autor de la nota, su pregunta: porque, precisamente, no somos los Obama.

Gente en el mundo real

Con este subtítulo no quiero decir que Obama y Michelle sean de fantasía, pero de hecho son un caso único en el mundo. Y claro, si yo fuera la mamá de Tarzán también podría tomar todas las decisiones que me plazcan no sólo sobre mi vida, sino inclusive sobre la vida de los demás. Estoy segura que Barack Obama le puede decir a Bill Gates que espere un ratito, que está comiendo con sus hijas y Bill ni se ofendería. Y en este ejemplo podemos incluir, si queremos, a los ejecutivos más tops, ministros y presidentes de otros países.

Pero no somos los Obama. En la vida común y silvestre la gran mayoría somos empleados de alguna empresa, tenemos jefes, un horario que cumplir, unas vacaciones programadas, problemas varios y personas con las que tenemos que coordinar.  Esto sin contar los asuntos domésticos. No siempre es posible llegar a casa a la hora de comer.

Prioridades

Sin embargo, lo que vale rescatar de este artículo es que no importa cuán importante seas tú o tu trabajo, siempre es posible priorizar y buscar un balance. Y eso sí lo podemos hacer todos. Si no puedes llegar a la casa a comer todas las noches, busca hacerlo algunas. Si no puedes hacerlo ninguna, ¿puedes llegar a dormir a los chicos, a contarles un cuento? Si tu horario es de sol a sol, no le aumentes el gimnasio para entonces llegar a la casa a las 10 p.m. cuando todos estén dormidos. ¿Que te encanta el gimnasio y es importantísimo para tu estrés hacer deporte? ¿Puedes ir más tarde? ¿Menos tiempo? ¿A un gimnasio cerca de tu oficina a las 6 a.m? ¿O sólo cuatro veces por semana? Ya, no puedes. ¿Entonces los sábados, los domingos, los feriados y tus vacaciones puedes dedicarlos totalmente a la vida en familia? Recuerda que si sumas los fines de semana, las fiestas y tus vacaciones tienes un tercio del año disponible para tus hijos.

También puedes hacer pequeñas cosas como:

  • No estar en el smartphone contestando mails, chateando o mirando Facebook cuando estás con tus hijos o con tu pareja. Dedicar ese poco tiempo a atenderlos sin distracciones los hará sentir importantes.
  • Buscar actividades divertidas en familia. Estar todo el fin de semana en el sillón viendo tele no es “estar” con tus hijos. Estar con ellos es compartir momentos que los ayuden a crecer contigo. Sí, el fin de semana también es para descansar pero recuerda que para los padres eso es casi una utopía.
  • No llenar los fines de semana de vida social. Hacer una parrillada con tus amigos en tu casa les quita atención. De vez en cuando está bien, pero de repente una parrillada sólo con tu familia cercana puede ser más provechosa.
  • Aprende a decir no… pero en tu oficina. Los ejecutivos que tienen más poder pueden decidir un poco más a lo Obama cuándo hacer reuniones o resolver problemas de oficina. Prioriza y de vez en cuando deja cosas para mañana. Estas pueden esperar, tus hijos no.
  • Haz planes espontáneos. Si un día puedes salir más temprano, llama a la casa y di que todos se arreglen que van a salir por una hamburguesa o un helado, o simplemente a pasear por un parque. Que guarden la cena para mañana porque hoy es un día especial para estar juntos.

 Como estos ejemplos se me pueden ocurrir muchos más. Seguro que ustedes pueden buscar en sus vidas qué cosas pueden mejorar para buscar el balance y darles a sus familias lo mejor de ustedes. Recuerden que el tiempo perdido en la familia es como el sueño: nunca se recupera.

La Mamá Oca