Normas y límites: cómo y cuando

ID-10063267

La mayoría de las personas siente cierta resistencia hacia las normas impuestas, aquellas que se deciden sin tener en cuenta su opinión. Por el contrario, cuando la gente participa activamente en una decisión o en una norma que les afecta, se muestras más motivados a cumplirla. Los adultos debemos guiar este proceso y tratar de llegar a acuerdos justos para nosotros y para los niños. Esto no es lo mismo que dejar al niño imponer su voluntad, pero las normas se pueden discutir y consensuar:

  • Todos los miembros de la familia deben tener claro que las normas se establecen porque son útiles para la convivencia familiar, el bien común (ayudar en las tareas de la casa, no estropear los muebles) o individual (hora de aseo e ir a la cama, hacer los deberes). 
  • Las normas deben tener un motivo e ir acompañadas de una explicación clara, tanto para el adulto, como para el niño. Debes utilizar un lenguaje sencillo y adaptado a la edad del niño o la niña. Es necesario asegurarse de que comprenden tanto la norma (qué hay o qué no hay que hacer) como el porqué.
  • Las normas deben estar adaptadas a la edad del niño o la niña y hay que enseñarles cómo hacer para cumplirlas. Es necesario supervisar y tomar precauciones si algunas tareas propuestas implican riesgos para ellos.
  • A partir de los 5 ó 6 años se pueden dialogar y pactar las normas y límites con ellos o ellas. Hacerles participar en el establecimiento de normas y límites estimula la capacidad de decisión de los niños, les hace sentirse importantes y facilita su desarrollo social y el sentido de la responsabilidad. Además aumenta su disponibilidad y motivación para cumplir los acuerdos.
  • Es necesario elegir un buen momento para establecer las normas. No es útil poner normas cuando esté entretenido con otras cosas (jugando, viendo la tele) o cuando esté enfadado o nervioso.Tampoco debes hacerlo cuando tú mismo estés nervioso, cansado o enfadado.
  • Las normas deben establecerse en un ambiente de cariño e interés por el niño o la niña. Si en un momento de nervios gritas a tu hijo o hija sin haber explicado bien lo que debía hacer, pedirle disculpas y decirle que no volverás a hacerlo es una buena manera de guiarle mediante tu ejemplo. Si se lo explicas bien y eres consistente, el niño o la niña puede entender que pones normas y límites porque le quieres.
  • Las normas no deben ser excesivas. Cuando el niño o la niña tiene muchas normas, posiblemente no pueda cumplirlas todas y se sienta presionado. Necesitan tener tiempo para descansar y jugar, pues es imprescindible para su desarrollo, además de un derecho de la infancia. Ofrécele alternativas a las limitaciones o prohibiciones, los niños no pueden desarrollarse en un ambiente en el que todo está prohibido.

Fuente: Save the Children

Foto: www.freedigitalphotos.net
Otro artículo que te puede interesar:

1 comentario en «Normas y límites: cómo y cuando»

Los comentarios están cerrados.