Lo que las niñas chiquitas quisieran que sus papás sepan

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Yo tengo una hija. Y como mujer me siento muy identificada con ella. Entiendo sus temores, sus sueños, su inocencia. Vivir con ella y educarla hace que viva constantes “regresiones” a mi infancia. Revivo muchas cosas, inclusive sentimientos que vuelven a mí con tal fuerza que a veces me provoca correr y abrazarla (lo cual hago constantemente) cuando sé que la está pasando mal por algo. Pero claro, es imposible prestarle mi tarjeta de memoria y pasársela. Tiene que vivir. Lo bueno y lo malo. Es parte de crecer y volverse un ser humano maduro.

Y gracias a Dios tiene a su lado a su papá, quien ha entendido perfectamente su papel en la vida de nuestra hija. Sabe que es él la persona más importante para ella ya que depende de él como nuestra hija se valore como mujer, de la forma en que él la trate ella basará los referentes que usará en su vida adulta cuando establezca una relación amorosa, un matrimonio, una familia.

Me gusta escribir a veces sobre el rol del padre en la educación de las hijas porque creo firmemente en que los papás tienen que ponerle tanto o más empeño que la mamá en la crianza de las niñas. Y seguiré insistiendo en ello.

Ayer encontré un artículo en el The Huffington Post titulado “Las 25 cosas que las niñas pequeñas quisieran que sus papás supieran”. Las he traducido para compartirlas con ustedes.

  1. Como tú me ames, me amaré a mí misma.
  2. Pregunta cómo me siento y escucha mi respuesta. Necesito saber que tú me valoras antes de que yo pueda entender mi verdadero valor.
  3. Cada vez que eres bondadoso conmigo o con alguien más, aprendo a confiar en Dios un poquito más.
  4. Yo aprendo el cómo debo ser tratada de la forma en que tú tratas a mi mamá, estés o no casado con ella.
  5. Si tú estás molesto conmigo, lo siento así no lo entienda, así que háblame.
  6. Necesito experimentar el cariño de tu fuerza física, así puedo aprender a confiar en la corporalidad de los hombres.
  7. Por favor, no hables de sexo como un adolescente, o pensaré que es algo sucio.
  8. Cuando tu tono es amable, entiendo lo que estás diciendo mucho mejor.
  9. La forma como hablas del cuerpo de las mujeres cuando estás “sólo bromeando” es lo que yo creo sobre el mío.
  10. Como manejes mi corazón, es como yo permitiré que lo manejen otros.
  11. Si me alientas a encontrar lo que da alegría, siempre la buscaré.
  12. Si me enseñas lo que es seguridad al estar conmigo, sabré mejor cómo protegerme de hombres que no me la dan. 
  13. Enséñame el amor por el arte, la ciencia y la naturaleza y aprenderé que el intelecto importa más que la talla del vestido.
  14. Déjame decir exactamente lo que quiero a pesar de que esté mal o sea tonto, porque necesito saber que tener una voz fuerte es aceptable para ti.
  15. Cuando crezca, si pareces asustado con mi cuerpo que cambia, creeré que hay algo malo con ello.
  16. Si tú entiendes lo que es estar feliz contigo mismo, yo también lo entenderé.
  17. Cuando te pido que lo dejes pasar, mantente disponible. Yo siempre regresaré y te necesitaré si lo haces.
  18. Si demuestras ternura, aprenderé a aceptar mi propia vulnerabilidad en lugar de temerla.
  19. Cuando me permites ayudar a arreglar el auto y pintar la casa, creo que puedo hacer lo mismo que un chico.
  20. Cuando proteges mi femineidad, aprendo a que vale la pena proteger todo lo mío.
  21. Como trates a nuestro perro cuando piensas que no estoy viendo me dice más sobre ti que todo lo demás.
  22. No dejes que el dinero sea todo, o aprenderé a no respetarlo a él o a ti.  
  23. Abrázame, cárgame y bésame en todas la formas correctas, buenas y puras que lo hace un papá. Lo necesito mucho para aprender sobre la manera sana de tocar.
  24. Por favor, no mientas porque yo creo en lo que dices.
  25. No evites las conversaciones difíciles porque me hace creer que soy alguien por quien no vale la pena pelear.