Lo que hace un padre que ama de verdad a sus hijos

 

padres responsables
Foto: La Mamá Oca

Si bien la labor educativa del padre tiene un sin número de matices y responsabilidades (dar estabilidad emocional, el equilibrio, la visión masculina del mundo, la practicidad, etc.), el padre generoso –e inteligente— debería tener una misión importante en su cabeza: hacer feliz a la madre de sus hijos. ¿Feliz significa concederle todos sus caprichos? No. En absoluto. Feliz es darle estabilidad, seguridad, tranquilidad, herramientas para desarrollarse con serenidad en su labor de madre y, sobre todo, un amor enorme, más grande inclusive que el que le puede dar a sus hijos. Esto también implica hacerle ver sus errores y corregirla con caridad.

¿Por qué este “desvío” en su labor de padre tomando una ruta a través de la madre?

Porque una esposa feliz hace feliz a su esposo y a sus hijos. Una madre feliz busca lo mejor para sus hijos. Una madre que se siente amada, respetada y puesta en primer lugar por su esposo, es totalmente diferente. Su fuente principal de paz y armonía es plena.

¿Qué sucede con las parejas de padres separados? Pasa por lo mismo. Un padre que ama a sus hijos debe procurar que la madre cuente con estas herramientas que le dan serenidad. Ojo, ya mencioné el tema de los caprichos. Un padre separado debe procurar ver lo esencial y ver el bien mayor: que sus hijos sean felices. Y eso pasa, necesariamente, por la estabilidad de la madre. Por favor, no centremos esta reflexión sólo en los aspectos económicos y de justicia humana. Seamos un poco más abiertos y pensemos en el fondo del asunto.

Como no todo es culpa de los hombres, las madres también debemos pensar en cómo abrir esa caja fuerte de generosidad en los padres de nuestros hijos. Es una combinación que puede parecer complicada. Pero existe. Y como cada ser humano tiene una bóveda única, cada combinación es distinta.

Pero descifrar esta combinación también empieza desde nuestro rol de mujeres, no de madres. Generosidad invita a la generosidad. El amor cosecha amor. No recurramos sólo al Código Civil. Si nos entrampamos en los pasillos del Poder Judicial podemos encontrar el número de la tarjeta de débito de consumo limitado que se acaba con una ida al mercado, pero no la clave de esa bóveda humana que es el corazón del hombre. Vayamos por esa paz y serenidad que es lo que realmente busca nuestro corazón de madre.

La Mamá Oca

Recuerda que me puedes escribir al Buzón de La Mamá Oca, info@lamamaoca.com, si tienes alguna duda o consulta.

Deja un comentario