Hay que proteger a nuestros hijos de la televisión basura

television-basura

Anoche, en un afán de “desconexión”, prendí la televisión por la noche. Y a los pocos minutos de un zapping rápido pero muy ilustrativo por la televisión nacional, recordé por qué no veo televisión. Sin embargo, por un tema vinculado a la misión que tenemos en La Mamá Oca, hice un gran esfuerzo para tratar de categorizar lo que veía. Y luego de una hora y media me acosté con una sola idea pero muy firme: tenemos que proteger a nuestros hijos de la televisión basura.

Firmeza y más firmeza

Muy pocos grupos de protesta levantan voces, con poco eco y apoyo, para pedir que retiren el contenido basura de la televisión en horario juvenil. Y hago un mea culpa de no apoyar tanto a estas organizaciones ya que por mis múltiples ocupaciones como madre y profesional la televisión no es un tema grave para mí ni para mi familia, ya que de verdad, en nuestra casa, por suerte, es un aparato de adorno para ver algunas películas o series de vez en cuando. Sin embargo, tenemos que hacer algo. No es posible que hagamos marchas, campañas y protestas en redes sociales cuando alguien maltrata a un perrito –lo cual no lo desmerezco ni mucho menos—pero no puede ser que no salgamos a las calles o a las redes a gritar hasta quedarnos sin voz reclamando el derecho de que nuestra juventud reciba mensajes positivos. ¿Que para eso están los papás y si no te gusta apaga la tele? No sean sinvergüenzas. Voy a mandar un grupo de personas haciendo cosas horribles a la puerta de sus casas y si no les gusta, no abran la puerta. Y que no reclamen. ¿Es así la cuestión? ¿La palabra responsabilidad social no les dice nada? ¿Compromiso con las nuevas generaciones? ¿Construir un mundo mejor? ¿El futuro es de los jóvenes? ¿Solidaridad? ¿Protección al más débil? Lo único que demuestra esto es que estamos siendo todo menos sociedad que, les recuerdo, es parte imprescindible para el desarrollo de una persona.

Claro, el libre mercado y la tan manoseada y poco entendida libertad de expresión que a tantos hace mucho bien pero a otros tantos destruye, arrasa consigo también a los medios de comunicación. ¿Qué hacer entonces ante este abuso de poder del rating, el desinterés de las empresas que auspician programas como “Esto es guerra”, “Combate”, a Magaly Medina, los reportajes y noticieros basura, los espectáculos de espanto y todo lo demás que nos invade?

No prendan la televisión. Señores, si en la puerta de su casa están tirando basura, no la abran. Cuiden a sus hijos, protejan su inocencia. Sean fuertes. Si tienen que esconder la televisión mientras ustedes están trabajando, háganlo. No hay firmeza exagerada en este punto. Argumentos tales como “yo lo dejo ver esos programas por el tema de la competencia” no valen, no se justifiquen. Es basura y punto. Y cuando uno consume basura, se mimetiza con ella. Hay una frase famosa que dice “el que no vive como piensa termina pensando como vive”. Y es totalmente cierta. Coman todo el día comida chatarra y su cuerpo se lo reclamara. Lo mismo pasa con el espíritu. Nosotros somos guardianes de la integridad de nuestros hijos. Actuemos como tales. Y veamos si con nuestra rotunda negativa, el rating cae y así estos programas finalmente desaparecen. Si no sucede, al cerrarles la puerta de nuestras casas por lo menos estamos protegiendo lo más valioso para nosotros: nuestros hijos.

La Mamá Oca

Foto: David Castillo Dominici @www.freedigitalphotos.net