El que no avanza, retrocede

El título de este post es una frase conocida, sobre todo en lo referente al crecimiento espiritual. Lógicamente, a nivel físico, quedarte parado en la mitad de una vereda, por ejemplo, no implica necesariamente que estás alejándote del destino al cual quieres llegar. Sí lo es, en cambio, el quedarnos parados en la mitad de una carrera de velocidad para pensar en las musarañas. Cuando hablamos de otros ámbitos de nuestra vida, más allá del acto de caminar, el «no avanzar es retroceder» es una verdad irrefutable. Y como lo nuestro es tratar sobre la crianza de los hijos, vamos a aplicar esta frase al tema que nos compete.

No avanzar como padres, el retroceso de nuestros hijos

El día a día es voraz. El tiempo es tal vez el bien más escaso para los padres de hoy. Y cuando no hacemos algo, o lo hacemos mal, solemos justificarnos con esta falta de tiempo. Pero esto no puede ser una excusa. Porque lo que dejemos de hacer o hagamos mal como padres en momentos claves sí va a significar un retroceso en la educación de nuestros hijos, en su desarrollo como personas, si es que –y sin afán de ser dramática—no causamos, inclusive, una secuela irreparable en ellos. Por eso hay que ser radicales en no postergar las cuestiones importantes con nuestros hijos. ¿Cómo lograrlo? Aquí algunas ideas para reflexionar.

1. Debemos priorizar sobre todo el tiempo que pasemos con ellos. Y lo hemos dicho más de una vez: no existe una verdadera calidad sin un mínimo de cantidad respetable. Así que si nuestras obligaciones principales son inevitables –como por ejemplo el trabajo y las labores de la casa—y nos quitan demasiado tiempo, no podemos destinar el poco espacio libre a hacer algo más que no sea estar con los hijos. ¿Que dos horas en el gimnasio te quitan el estrés luego de 10 horas en la oficina? Bueno, mejor piensa en salir a caminar con tus hijos, o a montar bicicleta con ellos, o en algo que te relaje junto a la familia. O destina un tiempo de deporte para el fin de semana o para la primera hora de la mañana –tipo 5 y 45 a.m.—mientras la familia duerme. O quizás a la hora del almuerzo, en lugar de salir con la gente de la oficina a comer, puedes ir a un gimnasio. Son algunas ideas para sustentar el punto.

2. Es súper importante estar preparados como padres para nuestra tarea de crianza. Hoy por hoy el sentido común no es el único aliado, así que es nuestra responsabilidad saber cómo educar a nuestros hijos para ir cumpliendo exitosamente los objetivos en cada etapa. No podemos pretender que si no hablamos con ellos por 5 años, de repente, cuando llegue la etapa de la pubertad y las preguntas sobre sexualidad aparezcan, ellos de la nada tengan con nosotros la confianza necesaria para hacernos preguntas. Recuerden que debemos ser los primeros en estar en la vida de nuestros hijos. No queremos que llegue alguien más con los mensajes equivocados. Esto también es muy importante cuando tenemos más de un hijo, ya que cada chico es diferente y nos enfrentaremos a diversas situaciones con cada uno de ellos. Y cada uno de nuestros hijos merece recibir la mejor guía.

3. Para avanzar y no retroceder como padres tenemos que hacerlo también como personas. No hay manera de educar si no es con el ejemplo. Los padres tenemos la responsabilidad de ser la imagen que nuestros hijos siguen. Así que si queremos que nuestros hijos avancen, nosotros debemos hacer lo mismo.

4. No debemos tirar la toalla cuando las cosas no salen como queremos. La vida es así. Si bien tenemos que avanzar, a veces se retrocede inevitablemente. Cuando tenemos energía empezamos los proyectos y las aventuras con mucho ímpetu y ganas. Sin embargo, cuando empiezan los obstáculos la tentación de abandonarlo todo es muy grande. Además, los retrocesos a veces son más rápidos que los avances. Pero lo que tenemos al frente, cuando hablamos de familia, no es una empresa cualquiera que podemos cerrar para empezar otra. Estamos hablando del proyecto más importante de nuestra vida. ¿Vamos a abandonar todo y dejar a nuestra familia a la deriva? No. Hay que retomar la fuerzas, mirar nuevamente el mapa, la ruta y encaminarse nuevamente, tratando de subir cada vez un poco más alto.

Desde el momento en que decidimos embarcarnos en esta aventura de formar una familia, tomamos la decisión de poner este proyecto en el primer lugar de nuestra vida. ¿Qué no sabías cómo era? Bueno, ese no es pretexto para no cumplir con las responsabilidades y los compromisos. Estos anteceden a todo lo demás. Y lo importante es hacerlo lo mejor posible y a conciencia.

La Mamá Oca

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