Crónica de una tiranía

Hace dos semanas fue el cumpleaños de mi hija quien cumplía la interesante edad de 4 años. Y digo interesante porque me he quedado bastante sorprendida sobre como, de un día para otro, ahora me contesta mal, me reta y hasta me grita. Claro, un tema complicado para La Mamá Oca esto de encontrarse con la hija rebelde de tan corta edad. Frases como: “¡Mamá! ¡Ya! ¡Me estás hartando!” se han vuelto casi cotidianas desde hace algunos días en mi casa. Hasta he escuchado un: “Mamá, sino me cuentas un cuento ahorita no te voy a querer más”. Por supuesto, La Mamá Oca no quiere convertirse en La Mamá Loca, así que me remito a todas las herramientas aprendidas, y hasta ahora la cosa está en control. Sin embargo, el mismo día de su cumpleaños, mi esposo y yo hicimos algo que me interesa mucho compartir con ustedes: le dimos como regalo a nuestra hija el poder de “mandar” y hacer lo que quiera durante todo el día que cumplía años. Ojo: ese “regalo” no tenía ningún interés experimental, simplemente no medimos las consecuencias. Cabe aclarar que nuestra hija es bastante educada, paciente y cortés, y pensamos que éste sería un lindo regalo. Pero claro, luego de un par de horas, las conclusiones sobre la tiranía en los niños sin límites fueron tan abundantes como las canas verdes que nos sacó en tan poco tiempo.

La tiranía de los niños

He escrito varios posts sobre la importancia de ponerle límites a los niños. Y como siempre trato de practicar lo que predico, realmente nunca me había visto en una situación tal. Así, le dijimos a nuestra hija que por su cumpleaños ella podía decidir qué hacer. Que ella mandaba. Claro, no contamos con que ella iba a interpretar que también podía hacer lo que le daba la gana con todos nosotros. La cuestión es que la experiencia fue atroz: Hitler era un niño de pecho comparado con esta niña dulce y educada a la que se le dio un ratito de poder. Comimos fatal, pura pizza y papa frita como almuerzo, ella se comió todas las galletas y helados que le entraron en el cuerpo; me tuvo toda la mañana contándole cuentos, y cuándo le decía para parar un ratito, gritaba: “¡Hoy día yo mando!”. Ya no recuerdo todos los detalles. Sólo recuerdo que con mi esposo nos miramos y dijimos: “Esto no puede seguir”. Y le tratamos de explicar en términos simples que “mandar” no era maltratar a las personas ni ser un déspota de pacotilla. Obviamente, esas palabras cayeron en saco sin fondo, así que por seguridad familiar, tuvimos que dar un golpe de estado, con decreto de emergencia, y quitarle el poder a este pequeño monstruo que nos iba a volver locos a todos al término del día. Lloró un tantito, pero todo, gracias a Dios, volvió a la normalidad.

Algunas conclusiones

Luego de esta terrorífica experiencia, estuve pensando en todos esos casos en los que niños son criados sin límites y me imaginé lo que sería vivir bajo este régimen de tiranía infantil 24/7. Y entendí que definitivamente es para volver loco a cualquiera. El poder en manos de alguien que no está preparado es algo letal. Inclusive lo vemos constantemente en gobernantes de distintos países. Imagínense en un niño. Y es cierto, un niño no puede escoger qué comer libremente sino su alimentación estaría basada en comida chatarra, no se bañaría, no se lavaría los dientes, etc. Nuestra hija no quería ponerse ni cinturón de seguridad en el auto. Y les juro que hizo hasta una pataleta, algo totalmente inusual en ella. De más está decir que cuando la llevamos a escoger su regalo, quiso llevarse toda la tienda.

No puedo negar que en mi casa también hay momentos de crisis, y se los he contado antes. No siempre se puede controlar todo. Pero sí he tratado de poner horarios, hábitos de higiene, deberes que cumplir según la edad y me he visto en situaciones de pataletas en público en los que literalmente mi hija parecía la hija del vecino porque la ignoraba totalmente. Igual, cada niño es una sorpresa. El otro día mi hijo más chico me mordió. Pero sigo pensando que los límites son una obligación, un deber que tenemos como padres para criar niños seguros y tranquilos. Muy importante, además, que ambos padres estemos alineados en el estilo de crianza para obtener mejores resultados.

Los dejo con algunos links sobre como trabajar los límites. Además, no se les ocurra darles este regalito a ninguno de sus hijos.

La Mamá Oca

Algunos posts sobre límites:

Pon límites con amor o el mundo los pondrá con dolor

¿Somos padres permisivos?

Normas y límites: ¿Cómo y cuándo?

Protección sí, sobreprotección no