Balance anual de una madre

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Hace tres días recibimos un nuevo año. Y es una fecha en la que todos nos ponemos reflexivos y muchos evaluamos qué tal nos fue y otros tantos hacemos las famosas resoluciones para el siguiente año. Yo quería compartir con ustedes un poco de todo esto, tal como lo he vivido en estos días.

Mi primer comentario es que con los niños me es imposible hacer un balance sobre mi misma. Pero lo intentaré

En cuanto a mi vida laboral, este año no hice nada sobresaliente, no me gané ningún premio y debo reconocer que hice lo importante y urgente. Este año puse por encima de todo a mi familia, así que he tratado de ser equilibrada en los aspectos más importantes de mi vida. No recibí ni un centavo extra y debo reconocer que sí gasté un poco de más.

Sobre el deporte, mejor sigo al siguiente punto.

¿Mis aficiones? Pospuestas un poco. No fui al teatro más que dos veces, si no me equivoco. No leí ni un solo libro de ficción –en este punto no me siento tan mal porque todo lo que leo está vinculado a esta página y a algunas cosas de empresa. ¿Cine? Dvds, y algunos, diría. Este año no aprendí ni pío de francés (que es mi siguiente meta), ni me pude matricular en mis tan deseadas clases de marinera.

Pero cuando miro hacia atrás el año que pasó, siento satisfacción. ¿Qué tal me fue en el 2013? Creo que espectacular. Logré sobrevivir a la tarea de ser madre y esposa sin víctimas mortales. Mis hijos han crecido muy bien, se enfermaron lo aceptable y molestaron lo que les corresponde a cada edad. No leí la última novela de MVLL que me compré hace varios meses porque cada vez que abrí el libro me quedé seca en la segunda línea. Y cuando tuve tiempo libre en la noche, mi amado esposo me pidió que le rasque la espalda, la cabeza o que veamos algún programa juntos, quedándome dormida, obviamente, un minuto después de los créditos iniciales.

De hecho, de eso se trata la vida con hijos chicos. Te absorben, te dedicas a ellos y sus triunfos son los nuestros, sus penas y fracasos también. Para mí, ir al doctor con ellos y que me diga: “Están muy bien, han crecido tantos centímetros y engordado lo necesario”, es como si yo estuviera en la balanza. Y ya no me importa si cuando me subo a la mía el resultado no sea tan bueno…(Debo reconocer que soy la típica madre que grita «Ese es mi hijo», cuando hacen algo especial en el show del colegio).

Sin embargo, también he hecho algunas resoluciones para el 2014, porque tampoco es bueno no dedicarse a uno mismo y a su vida en pareja. Así que me he propuesto:

  1. Ir al cine o al teatro una vez al mes como mínimo.
  2. Salir con mi esposo cada quince días como mínimo.
  3. Leer dos libros que no me enseñen nada, solo me entretengan en el 2014.
  4. Hacer deporte como mínimo dos veces por semana.
  5. Aprender a decir por favor y gracias en francés (la marinera puede esperar).
  6. Comprarme algo para mí por cada 15 cosas que les compro a mis hijos.

Creo que la lista es bastante ambiciosa así que no he puesto nada más para no abrumarme. El resto –ser buena madre, rezar, darle tiempo a los chicos, no gritar tanto, tener más paciencia, no parecer bipolar un día sí un día no, no pensar una vez por semana que mi esposo es un poco inútil—no lo pongo como resoluciones, sino como tareas constantes que debo practicar día a día sin sentirme fatal cuando fracaso en los intentos.

Finalmente, amigos, cuando uno tiene hijos la vida no está marcada por el calendario, por fines de años o inicios de otros, sino por los hitos que ellos nos marcan –sus cumpleaños, primeras comuniones, entrega de notas, etc. Y son por estos que trabajamos día a día.

No está de más desearles a todos un 2014 lleno de ganas de vivir y disfrutar nuestra realidad ineludible de ser padres.

Foto: www.freedigitalphotos.net