¿Cómo enseñarle a los niños a comportarse en Misa?

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13 razones por y el bullying

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Hace pocas semanas, Netflix estrenó una serie dirigida principalmente a adolescentes y a jóvenes titulada “Th1rteen R3asons Why” o “13 razones por”, basada en la novela de Jay Asher publicada en 2007. La trama, de manera muy resumida, gira alrededor del suicidio de una adolescente quien deja 7 cassettes de audio, grabados por 13 lados. En cada una de las grabaciones (de ahí el título de la obra) ella va involucrando a doce compañeros de clase y a un profesor en la decisión que finalmente toma de quitarse la vida. Si bien el objetivo de la serie, según los productores, es generar una toma de conciencia sobre el acoso escolar que sufren los jóvenes hoy, esta ha generado una gran controversia a nivel mediático y privado pues algunos, de hecho, defienden que efectivamente es una llamada de atención sobre el bullying, y otros argumentan que es una apología del suicidio y una justificación del mismo.

Sobre la serie en sí, hoy podemos encontrar muchísimos artículos que abordan el contenido desde distintas perspectivas. Como ya mencioné, al ser una producción que ha generado controversia, varias personas han vertido su opinión sobre el suicidio, el sexo adolescente, las situaciones límite y si los adolescentes deben o no verla.

Frente a esto, yo preferiría en esta nota abordar el tema señalando algunos puntos que no tienen que ver directamente con la trama de la serie sino con aspectos transversales no solo a esta producción sino a cualquier contenido al que hoy pueden estar expuestos nuestros hijos y que no siempre podremos evitar que vean. Es importante señalar que, por motivos profesionales, he visto la serie de principio a fin y, debo reconocer, que si bien tiene muchos vacíos argumentales, está lo suficientemente bien hecha para captar la atención de jóvenes y adultos.

Algunas consideraciones sobre «13 razones por»

  1. Lo primero que quisiera mencionar es que no es una serie para que sea vista por menores de 13 años. Con o sin compañía de los padres. Y si nuestros hijos ya pasaron dicha edad, y sabemos que la van a ver con o sin nuestro consentimiento, lo ideal es que lo hagan con nosotros pues se presentan muchas situaciones —entre ellas escenas con alta carga sexual que es advertida al inicio de los capítulos— que sí debemos adelantar o pausar si nuestros hijos están presentes, sobre todo si son menores de 18 años.
  2. Lo que nuestros hijos no aprendan o dialoguen con nosotros lo harán con alguien más. Y frente a esta realidad objetiva e ineludible nuestra actitud debe ser proactiva. No debe ser represiva ni permisiva. Sino que debemos buscar el punto medio, equilibrado, donde no perturbemos el espíritu de nuestros hijos con contenidos poco saludables, pero tampoco los criemos en una burbuja.
  3. Series, películas, programas, libros, música, entre otros, son oportunidades de oro para generar espacios de diálogo abierto, de intercambio de ideas, de transmisión de valores de padres a hijos. Cuando nuestros hijos se ven expuestos a situaciones o escenas complejas o confusas, quién mejor que nosotros, sus padres, para darles luces sobre la situación y sobre cómo actuaríamos o esperaríamos que ellos se comportasen ante una situación similar. Además, debemos tener claro que nuestro objetivo educativo primordial es enseñarles a nuestros hijos a pensar por sí mismos, y para eso hay que generar el hábito de discusión, reflexión y de sacar conclusiones.
  4. En el caso específico de «13 razones por», se abren muchas ventanas para analizar situaciones límite que pueden vivir los jóvenes en la actualidad. Y muchos de los debates se han centrado en cómo reaccionar antes las situaciones complicadas a las que uno puede llegar. Sin embargo, pienso que antes de analizar los “después”, se abre una oportunidad única para discutir los “antes”. Lo explico con un ejemplo concreto: en uno de los capítulos, Jessica, una adolescente, se embriaga hasta el punto de perder la consciencia y sufre una violación. La protagonista, Hannah, está escondida y es testigo del hecho. La discusión se ha centrado en si Hannah debió impedirlo o es lógico que se haya paralizado de miedo. Lo que sugiero es, cuando hablemos de este punto en concreto, analicemos con nuestros hijos qué es lo que llevó a Jessica a verse expuesta a esta situación: una fiesta sin permiso de los padres, consumo excesivo de alcohol, conducta inapropiada, pérdida de consciencia, entre otros. Abordando así las situaciones límite que la serie presente en todos sus capítulos, contribuimos a que nuestros hijos desarrollen un sentido crítico y puedan reflexionar sobre su propia conducta en situaciones semejantes en su vida.
  5. Sobre el tema del suicidio, en la cultura actual el quitarse la vida no es necesariamente visto como un acto de cobardía, debilidad o profunda depresión. Más bien, muchos jóvenes lo hacen como acto de protesta o para demostrar algún punto, sin entender que es una opción sin sentido y sin vuelta atrás. Y este es un tema sobre el que podemos dialogar con nuestros hijos: el verdadero significado del suicidio, sus terribles consecuencias y la imposibilidad de justificarlo bajo ninguna circunstancia o razón. Esta es una oportunidad, además, para entender y explicar el sentido de trascendencia del ser humano —totalmente ausente a lo largo de toda la serie—, el valor de la esperanza y el poder de la fe.

Finalmente, una serie de este tipo nos da una oportunidad de oro para manifestarles a nuestros hijos adolescentes —si es que aún no lo hemos hecho— que pueden confiar en nosotros en cualquier circunstancia, simple o compleja. Si sienten que les están haciendo bullying, si han sufrido algún tipo de acoso o abuso, si es que se sienten solos o vacíos, si tienen dudas románticas, lo que sea, nosotros estaremos ahí para apoyarlos y ayudarlos a buscar una solución. Inclusive, podemos ser claros en decirles que no los vamos a criticar y que siempre buscaremos por, sobre todo, su bien y que salgan lo mejor posible de cualquier situación por más dura que parezca. Que por eso somos sus padres y que los amamos por sobre todo lo que puedan hacer o sufrir.

No cerremos las puertas del diálogo, más bien seamos proactivos ante lo que nuestros hijos viven. Siempre con apertura de mente, serenidad y, sobre todo, con claridad en los conceptos y valores que les queremos transmitir.

Artículo escrito originalmente para el Blog Piensa Profuturo.

Para que tu mamá se lleve bien con tu esposa

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El feminismo está dejando una secuela de mujeres infelices

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Photo by Alex Milan Tracy/Anadolu Agency/Getty Images

Las feministas afirman promover el fomento de la mujer y la igualdad de género, en gran medida a través de la promoción de la llamada liberación sexual, pero su movimiento está dejando en su camino una estela de mujeres infelices, solteras y sin hijos, un problema real que las feministas aparentemente no quieren enfrentar bajo ninguna circunstancia.

Según un estudio reciente de investigadores de la Universidad de Yale, las mujeres liberadas y con estudios universitarios están congelando sus ovulos porque no pueden encontrar a un hombre para casarse y tener hijos antes de que termine su edad natural para tener hijos. En el Reino Unido, por ejemplo, una de cada cinco mujeres no tiene hijos cuando terminan sus años fértiles, en contraposición a una de cada diez mujeres de la generación anterior.

Entonces, ¿a quién culpar de este violento ataque a las mujeres con educación superior y sin embargo terriblemente vacías?

La respuesta corta es el feminismo.

La autora del estudio, Marcia Inhorn, profesora de antropología de la Universidad de Yale, concluye que es un mito la suposición común que dice que las mujeres aplazan la maternidad para avanzar en sus carreras. Las 150 mujeres que fueron entrevistadas ampliamente para este estudio, y que se sometieron al proceso de congelar óvulos en Estados Unidos e Israel, afirmaron que no estaban posponiendo tener una familia para avanzar en su carrera, sino simplemente porque no podían encontrar pareja.

Inhorn responsabiliza del problema a la escasez de hombres con estudios universitarios. «Hay una gran brecha —literalmente faltan hombres—. No hay graduados universitarios suficientes para ellas. En términos sencillos, se trata de una sobreoferta de mujeres educadas», dice.

«A la mayoría de las mujeres educadas les gustaría tener un compañero educado. Tradicionalmente las mujeres también han querido casarse con alguien más exitoso, económicamente bien acomodado», añade la investigadora.

Inhorn luego culpa al feminismo, o algo así. Esencialmente, a causa del feminismo, las mujeres liberadas están bien educadas pero, por otra parte, son infelices y se sienten solas, sostiene.

«Como feminista, creo que es genial que las mujeres lo estén haciendo tan bien, pero creo que ha habido un precio que se ha pagado», dice Inhorn, agregando que las mujeres han sido dejadas en la «tristeza y el aislamiento».

Pero aquí suceden más cosas. Otros expertos aluden a lo que Inhorn no está dispuesta a decir: no es simplemente un «exceso de oferta» de mujeres liberadas que está impulsando esta tendencia, o un comercio de liberación-felicidad. Son los hombres que se niegan a establecerse. Y para eso, me gustaría agradecer el impulso de las feministas por la «liberación sexual».

Comencemos con la evidencia.

En primer lugar, algunas de las mujeres entrevistadas por el propio equipo de Inhorn admitieron que no es simplemente una brecha educativa. Las mujeres dijeron que se casarían con un hombre sin un título, pero no pueden encontrar uno que desee casarse con ellas.

Luego está la Directora Médica de la Clínica del Reino Unido “Create Fertility”, la profesora Geeta Nargund, que da en el clavo (negritas agregadas): «Las mujeres nos dicen con frecuencia que están congelando sus óvulos porque los hombres que encuentran se sienten amenazados por su éxito y por ello poco dispuestos a comprometerse para formar una familia juntos«.

El presidente de la British Fertility Society, el profesor Adam Balen, está de acuerdo (negritas agregadas): «Estamos viendo algunos grandes problemas sociales, en particular en algunos grupos económicos sociales, con hombres jóvenes que no se comprometen«.

Y esto dice la directora ejecutiva de IVI, la Dra. Gillian Lockwood, sobre los hallazgos de Inhorn: «Exacerba el problema de los hombres que no quieren ‘establecerse’ y comenzar una familia hasta que es casi demasiado tarde para que la mujer conciba naturalmente. Y si ella insiste, es muy probable que la deje por una mujer más joven cuyo reloj biológico no está haciendo tic tac tan fuerte».

La propia encuesta de la doctora Lockwood sobre las mujeres que congelan óvulos por razones sociales, encontró que la abrumadora mayoría de las mujeres que tenían sus óvulos congelados lo hacían porque no podían encontrar un compañero o porque su propia pareja no se comprometía «, señala The Telegraph.

Bingo.

¡Y aún hay más!

El profesor Simon Fishel, que fundó Care Fertility, explicó a partir de sus investigaciones (negritas agregadas): «Casi todas las mujeres en el estudio que congelaron óvulos eran heterosexuales y querían convertirse en madres casadas. Las mujeres lamentaron a los «hombres desaparecidos» en sus vidas, viendo la congelación de óvulos como una forma de ganar tiempo mientras continuaban en la búsqueda (online) de una pareja comprometida«.

Más del 90% de las encuestadas no estaban congelando sus óvulos para posponer la procreación con el fin de avanzar en una carrera. En cambio, «estaban desesperadamente ‘preservando’ su fertilidad más allá del final natural de su edad reproductiva, porque eran solteras sin pareja para casarse», dijo.

Así que volvamos a la afirmación original: la llamada liberación sexual de las mujeres es en realidad el engaño de las mujeres, y de mala manera.

¿Por qué un hombre se apresuraría a sentar cabeza y a casarse con alguien si no solo puede tener relaciones sexuales con mujeres «liberadas» sin un anillo, sino incluso convivir con ellas? Es más, cuanto menos casta sea una mujer, menos probable será que sea atractiva para un hombre. Sin mencionar el aumento de edad de la mujer y el acercarse a la infertilidad como otras características absolutamente indeseables.

Si las mujeres exigen más de los hombres, y no andan acostándose en nombre del feminismo, los hombres sentarán cabeza en el matrimonio a una edad más temprana.

Pero, sin embargo, estas simples verdades serán rechazadas por las feministas en todas partes, aferradas a sus vidas tristes y solitarias a cambio de un feminismo vacío, mientras acusan a cualquier disidente de ser un misógino.

Artículo traducido por La Mamá Oca.
Fuente: The Daily Wire

http://www.dailywire.com/news/18358/study-feminism-leaving-wake-unhappy-unmarried-amanda-prestigiacomo?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_content=051717-news&utm_campaign=dwtwitter

Artículo traducido por La Mamá Oca.

Fuente: The Daily Wire

Situaciones límite y nuestros hijos

Se han debatido muchos ángulos sobre la temática de la serie «13 razones por». Sin embargo, ¿hemos analizado con nuestros hijos que muchas de las cosas malas que les pueden pasar es porque llegaron a exponerse a situaciones límite? En este capítulo de mi VLOG hablo sobre cómo afrontar este tema con los chicos.

 

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La ideología transgénero y el abuso infantil en pediatría

Foto: Istock
Foto: Istock

Soy pediatra. La manera en que la Ideología Transgénero se ha infiltrado en mi campo y ha conducido al abuso infantil a gran escala

Michelle Cretella / 03 de julio de 2017

Las políticas transgénero han tomado a los Estados Unidos por sorpresa y a algunos legisladores desprevenidos.

Nada más algunos pocos años atrás era difícil imaginar un enfrentamiento de alto perfil sobre el acceso de los hombres y mujeres transgénero a baños destinados a un género en particular en Carolina del Norte.

Pero la ideología transgénero no solo está infectando nuestras leyes. También se está haciendo camino en las vidas de las personas más inocentes entre nosotros: los niños. Y aparentemente cuenta con un creciente apoyo de la comunidad médica profesional.

Como se explica en mi artículo revisado por pares en el año 2016, “Gender Dysphoria in Children and Suppression of Debate,” (Disforia de género en niños y la supresión del debate), los profesionales que se atreven a cuestionar el argumento, poco científico por cierto, que apoya la terapia de transición de género se ven desacreditados y llegan incluso a perder su empleo.

Hablo como una persona íntimamente familiarizada con las comunidades pediátricas y de la salud conductual así como con su práctica clínica. Tengo cuatro hijos y trabajé por 17 años como pediatra general certificada por el colegio estadounidense con un enfoque en salud conductual, antes de dejar la consulta en el año 2012.

He sido miembro de la junta e investigadora del American College of Pediatricians (Colegio Americano de Pediatras) por los últimos 12 años y he sido su presidente por los últimos 3.

También fui parte de la junta de directores de la Alliance for Therapeutic Choice and Scientific Integrity (Alianza a favor de la Opción Terapéutica y la Integridad Científica) desde al año 2010 hasta el 2015. Esta organización de médicos y profesionales de la salud mental defiende el derecho de los pacientes a recibir sicoterapia para conflictos de identidad sexual, lo cual está de acuerdo con sus profundos valores basados en la ciencia y la ética médica.

He visto quebrantarse el consenso sobre la naturaleza de la identidad de género. Lo que trataban los doctores antes como una enfermedad mental, ahora es considerado y hasta promovido como normal por la comunidad médica.
Veamos algunos de los cambios que han ocurrido.

El nuevo normal

Las “clínicas de género” pediátricas son consideradas centros élite para la afirmación de niños que se encuentran afligidos por su sexo biológico. Esta aflicción, alguna vez conocida como desorden de identidad de género, recibe el nombre de “disforia de género” desde el año 2013.

En el año 2014, habían 24 de estas clínicas de género, agrupadas principalmente en la costa este y en California. Un año más tarde, ya existían 40 en toda la nación.

Hoy en día existen alrededor de 215 programas de residencia pediátrica que entrenan a futuros pediatras con el protocolo de “transición-afirmación”y el tratamiento de niños con disforia de género conforme a este, por lo que las clínicas de género están destinadas a proliferar aún más.

Durante el verano pasado, el gobierno federal declaró que no requeriría que Medicare y Medicaid cubran los procedimientos de transición-afirmación en niños ya que los expertos médicos del Departamento de Salud y Servicios Humanos concluyeron que los riesgos eran, con frecuencia, demasiado altos y los beneficios no eran lo bastante claros.

Inmutable por estos hallazgos, la World Professional Association for Transgender Health (Asociación profesional mundial a favor de la salud transgénero) ha continuado presionando, argumentando—sin evidencia alguna—que estos procedimientos son “seguros”.

Dos de las principales asociaciones pediátricas—American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) y Pediatric Endocrine Society (Sociedad de Endocrinología Pediátrica) —han seguido firmes, recomendando el enfoque de transición-afirmación aun cuando la segunda organización mencionada reconoce dentro de sus propias directrices que el protocolo de transición-afirmación se basa en evidencia deficiente.

Incluso admiten la única evidencia fehaciente con respecto a este enfoque es su riesgo sanitario potencial a la salud de los niños.

El punto de vista de la transición-afirmación sostiene que los niños que “insisten de forma consistente y persistente” que no se sienten identificados a nivel de género con su sexo biológico son transgénero innatos. (Se ignora convenientemente el hecho de que, en la vida diaria y en la siquiatría, las personas que “insisten de manera consistente y persistente” en cualquier cosa contraria a la realidad física se consideran confundidas o delirantes).

El protocolo de transición/afirmación indica a los padres que deben tratar a sus hijos de acuerdo al género que ellos deseen y que deben someterlos a una terapia con bloqueadores de pubertad a la edad de 11 o 12 años si estos sufren de disforia de género.

Si al llegar a la edad de 16 años los niños continúan insistiendo con que se sienten atrapados en el cuerpo equivocado, se les coloca en una terapia de sustitución hormonal, y las niñas biológicas pueden someterse a una mastectomía doble.
Las cirugías de reasignación de sexo, también conocida como “bottom surgeries” en inglés, no se recomiendan antes de los 18 años, aunque algunos cirujanos han apelado en contra de esta restricción.

Las instituciones públicas de comunicaciones, educación y hasta nuestro sistema legal han aceptado el enfoque de transición-afirmación y ahora la mayoría de organizaciones médicas lo recomiendan.

Hay excepciones con respecto a este movimiento, además del Colegio Americano de Pediatría y la Alianza a favor de la Opción Terapéutica. Entre ellas se incluyen La Asociación Americana de Médicos y Cirujanos (Association of American Physicians and Surgeons), las asociación médicas y dentales cristianas (Christian Medical & Dental Associations), la Asociación Médica Católica (Catholic Medical Association), y los Profesionales del Género de la Juventud (Youth Gender Professionals), quienes defienden a la comunidad LGBT.

El movimiento transgénero ha utilizado una narrativa inexacta para tomar vuelo dentro de la comunidad médica y de nuestra cultura. La investigación y los hechos científicos cuentan una historia diferente.

He aquí algunos de esos hechos fundamentales.

1. Estudios de gemelos prueban que nadie nace “atrapado en un cuerpo del sexo incorrecto”.

Algunos estudios cerebrales han sugerido que existe personas que nacen con un cerebro transgénero. Sin embargo, estos estudios tienen fallas fundamentales y no prueban realmente tal afirmación.

Nuestro AND influencia virtualmente todo acerca del ser humano; pero, son muy pocos rasgos los que están predeterminados desde el nacimiento. Todo comportamiento humano es una composición de grados variables de naturaleza y crianza.

Los investigadores realizan estudios de gemelos de forma rutinaria para discernir cuáles factores (biológicos o no biológicos) contribuyen a la expresión de un rasgo particular. Los estudios de gemelos mejor diseñados son aquellos que cuentan con la mayor cantidad de sujetos de estudio.

Los gemelos idénticos poseen el 100% del mismo ADN desde su concepción y están expuestos a las mismas hormonas prenatales. Así que, si los genes y/o las hormonas prenatales contribuyeran de forma significativa al transgenerismo, se debería esperar que ambos gemelos se identificaran como transgénero en cerca del 100% de los casos.

El color de la piel, por ejemplo, está determinado únicamente por los genes. Por lo tanto, los gemelos idénticos tienen el mismo color de piel en el 100% de los casos.

Sin embargo, en el mayor estudio conducido en gemelos transgénero adultos, publicado por el Dr. Milton Diamond en el año 2013, solo en el 28% de los gemelos idénticos, ambos gemelos se identificaban como transgénero. En el 72% de los casos, diferían (el estudio de Diamond reportó que el 20% se identificaba como transgénero, pero, sus datos reales demostraban que la cifra era del 28% como describo aquí, en la nota al pie de página 19).

Ese 28% de gemelos idénticos en que ambos gemelos se identifican como transgénero sugiere una mínima predisposición biológica, lo cual significa que el transgenerismo no se manifiesta sin el efecto de los factores no biológicos que también tienen un impacto en la vida del individuo.

El hecho de que el 72% de gemelos difirieran tiene mucha importancia pues significa que por lo menos el 72% de aquello que contribuye al transgenerismo en un gemelo consiste de experiencias que no han compartido después de su nacimiento, es decir, factores cuya raíz no es biológica.

Estudios como este prueban que la creencia en la “identidad de género innata” (la idea de que existen cerebros “feminizados” o “masculinizados” atrapados en el cuerpo incorrecto desde antes del nacimiento) es un mito que no tiene base científica.

2. La identidad de género es maleable, sobre todos en niños pequeños.

Incluso el American Psychological Association’s Handbook of Sexuality and Psychology (Manual de Sexualidad y Sicología de la Asociación Sicológica Americana) admite que antes de que se promueva de forma tan amplia la transición-afirmación, 75 a 95 % de niños pre-púberes que se sentían afligidos por su sexo biológico, eventualmente dejaban de sentirse de ese modo. La gran mayoría llegaba a aceptar su sexo biológico durante la adolescencia tardía, tras pasar por la pubertad de manera natural.

No obstante, el número de niños que afirma sufrir de aflicción debido a su sexo biológico y su persistencia en el tiempo ha aumentado dramáticamente ahora que la transición-afirmación se ha incrementado en la sociedad occidental. Por ejemplo, solamente el Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (Gender Identity Development Service) del Reino Unido ha reportado un aumento en referencias del 2,000% desde el año 2009.

3. No se ha probado que el uso de bloqueadores de pubertad para el tratamiento de disforia de género sea seguro.

Se ha realizado estudios sobre bloqueadores de pubertad y se ha concluido que son seguros para el tratamiento de un desorden médico en niños, conocido como pubertad precoz (causado por la secreción anormal y temprana de hormonas puberales en los niños). Sin embargo, como destaca la revolucionaria publicación en The New Atlantis, no podemos inferir de estos estudios si es que estos bloqueadores son o no seguros en niños sicológicamente normales con disforia de género.

El autor afirma que existe evidencia de una reducción de mineralización ósea, lo cual conduce a un incremento del riesgo de fracturas óseas durante la adultez temprana, un potencial aumento del riesgo de obesidad y cáncer testicular en niños y un impacto desconocido sobre el desarrollo sicológico y cognitivo.

Con respecto al último punto, aunque no contamos con estudios extensos a largo plazo en niños que han sido sometidos a tratamientos con bloqueadores para la disforia de género, las investigaciones conducidas en adultos durante la década pasada son motivo de preocupación.

En los años 2006 y 2007, por ejemplo, la revista científica Psychoneuroendocrinology reportó el hallazgo de anormalidades cerebrales en el área de la memoria y el funcionamiento ejecutivo en mujeres adultas que recibieron bloqueadores por razones ginecológicas. Muchos estudios en hombres tratados con bloqueadores para el cáncer de próstata sugieren, de forma similar, la posibilidad una importante disminución cognitiva.

4. No existen, en la literatura científica, casos de niños con disforia de género que hayan descontinuado su tratamiento con bloqueadores.

La mayoría, si no son todos, los niños que inician un tratamiento con bloqueadores de pubertad proceden posteriormente a tomar terapia de sustitución hormonal (estrógeno para niños biológicos, testosterona para niñas biológicas). El único estudio a la fecha que le ha seguido el paso a niños pre-púberes que fueron socialmente afirmados y sometidos a terapia con bloqueadores a una edad temprana halló que el 100% de ellos afirmó una identidad transgénero y escogió la terapia de sustitución hormonal. Esto sugiere que el protocolo en sí mismo podría conllevar a que los niños se identifiquen como transgénero.

Hay un efecto obviamente satisfactorio que surge de ayudar a que un niño personifique, tanto biológica como socialmente, al sexo contrario. Pero esto está muy lejos de ser algo benigno: tomar bloqueadores de pubertad a la edad de 12 años o incluso antes, seguido de una terapia de sustitución hormonal, esteriliza al niño.

5. La sustitución hormonal está asociada a altos riesgos de salud.

Actualmente conocemos los riesgos de la terapia de sustitución hormonal en adultos. Los estudios al respecto muestran que estos incluyen, pero no se limitan a, enfermedad cardiaca, presión sanguínea elevada, formación de coágulos sanguíneos, derrames cerebrales, diabetes, y algunas formas de cáncer.

6. La neurociencia muestra que los adolescentes no tienen la capacidad con la que cuentan los adultos para evaluar riesgos.

De acuerdo a información científica, las personas menores de 21 años tienen una menor capacidad de evaluar los riesgos. Existe un serio problema ético con permitir que se realicen procedimientos irreversibles que cambiaran la vida de menores de edad, quienes son demasiado jóvenes para dar un consentimiento válido.

7. No hay evidencia de que la afirmación prevenga el suicidio infantil.

Los defensores del protocolo de transición-afirmación aseveran que el suicidio es la consecuencia directa e inevitable de privar a los niños con disforia de género de la aceptación social y alteraciones biológicas. En otras palabras, aquellos que no promueven la transición-afirmación están condenando a los niños con disforia de género a un suicidio seguro.
Sin embargo, como se mencionó previamente, antes de que se popularizara la promoción de la transición-afirmación, 75 a 95% de los jóvenes con disforia de género terminaban por sentirse felices con su sexo biológico al pasar la pubertad.

Adicionalmente, contrario a lo que afirman los activistas, no existe evidencia de que el acoso y la discriminación, menos aún la falta de afirmación, sean la causa primaria de suicidio entre una población minoritaria. De hecho, al menos un estudio del año 2008 halló que la discriminación percibida por los individuos que se identificaban como LGBT no era causante de tal decisión.

Más de 90 % de las personas que cometen suicidio tienen un diagnóstico de desorden mental, y no hay evidencia que los niños con disforia de género que cometen suicidio sean diferentes. Muchos niños con disforia de género solo necesitan terapia para llegar a la raíz de su depresión, que incluso podría ser el mismo problema que desata la disforia de género.

8. El protocolo de transición-afirmación no ha resuelto el problema de los suicidios en las personas transgénero.

Se ha reportado que incluso en Suecia, país que se encuentra entre de mayor aceptación hacia la comunidad LGTB, la tasa de suicidio entre los adultos que se han sometido al cambio de sexo es casi 20 veces mayor que la de la población general. Claramente, la reasignación de sexo no es la solución para la disforia de género.

Conclusión: El protocolo de transición-afirmación es una forma de abuso infantil

El meollo del asunto es que mientras que el movimiento de transición-afirmación pretende ayudar a los niños, en realidad inflige una gran injusticia hacia ellos y hacia sus semejantes no disfóricos.

Estos profesionales están utilizando el mito de que las personas pueden nacer siendo transgéneros para justificar la experimentación masiva, sin control ni consentimiento sobre niños que tienen una condición sicológica que podría resolverse al pasar la pubertad en la mayoría de casos.

En la actualidad, las instituciones que promueven la transición-afirmación están empujando a los niños a personificar al sexo opuesto, llevándolos por el camino de los bloqueadores de pubertad, esterilización, la remoción de partes sanas del cuerpo y un daño sicológico incalculable.

Estos daños constituyen un abuso infantil institucionalizado. La ética racional busca el fin inmediato del uso de supresores de la pubertad, sustitución hormonal y cirugías de reasignación de sexo en niños y adolescentes, así como el fin de la promoción de la ideología de género en el currículo escolar y las políticas legislativas.

Es hora de que los líderes de nuestra nación y la mayoría silenciosa de profesionales de la salud se den cuenta de lo que está ocurriendo exactamente con nuestros niños y se unan para tomar acciones al respecto.

Fuente: The Daily Signal. Artículo original en inglés en http://dailysignal.com/2017/07/03/im-pediatrician-transgender-ideology-infiltrated-field-produced-large-scale-child-abuse/
Traducción realizada por FAM- Fundación para la Familia
www.fam.pe

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