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Arrepentida por cambiar de sexo | La Mamá Oca

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Artículo publicado en The Daily Signal.

Cada semana recibo al menos una desgarradora carta de arrepentimiento de alguien que fue víctima de abuso sexual cuando era joven y luego se sometió a un «cambio de sexo» en un intento equivocado de curar el dolor.

Las «porristas» del cambio de sexo en la profesión médica diagnostican rutinariamente a estas personas con disforia de género y se apresuran a administrar hormonas de género cruzado y a recomendar una cirugía.

Yo mismo fui víctima de abuso sexual cuando era joven y me diagnosticaron disforia de género hace más de 35 años. El diagnóstico de disforia de género no es el problema. La tragedia es no reconocer y no tratar las heridas más profundas del abuso sexual.

Muchas personas con dificultades que solicitan un cambio de sexo están buscando un escape, un lugar donde esconderse o, como una adolescente confió a su madre quien me escribió para pedir consejo, una forma de «borrar» su pasado problemático. Atrapados en las garras del dolor, ven a la identidad transgénero como un portal atractivo hacia una nueva vida más feliz.

Historias como la mía y de otras 30 personas que están en mi nuevo libro «Trans Life Survivors» brindan un testimonio de que, para demasiados, cambiar de género no es una solución de por vida para el trauma de una infancia difícil o abusiva. Descubrimos después de la cirugía que los promotores del cambio de sexo nos habían utilizado en un gran experimento social y médico.

Tratar el abuso infantil con terapias de hormonas sexuales cruzadas y cirugías es absurdo y profundamente dañino.

Un ejemplo de ello es una señora llamada Deborah, de Dorset, Inglaterra, que se comunicó conmigo recientemente y aceptó que compartiera su historia. Deborah fue abusada sexualmente cuando tenía solo 2 años de edad por su padre, quien luego se divorció de su madre. En los años siguientes, su hermano mayor la maltrató física y verbalmente mientras su madre miraba para otro lado.

Cuando Deborah tenía 14 años, su padre regresó a su vida y parecía ser el modelo de un padre atento, llevándola de excursión, prodigándola con regalos y actuando bien. Entonces, cuando la invitó a pasar un fin de semana con él, Deborah, sintiéndose cómoda y feliz de tener a su padre en su vida, aceptó.

Después de que su hija de 14 años estuviera dentro de su casa y segura en su cama, hizo lo impensable de nuevo.

Debido al intenso trauma y al estrés emocional que esto causó, Deborah no pudo concentrarse en sus estudios o continuar con la educación que la llevaría a una buena carrera. En la edad adulta, apenas se ganaba la vida y tomaba malas decisiones en sus relaciones amorosas. El dolor del abuso sexual no desaparece por sí solo, y la víctima a menudo se las arregla escapando psicológicamente.

Deborah comparte que a la edad de 44 años estaba viendo un programa de televisión cuyo tema captó rápidamente su atención: los hombres transgénero. Ella recuerda haber pensado: «Wow, esta soy yo».

Buscó un médico que se especializara en el tratamiento de los trastornos de identidad de género, en particular el transexualismo, y programó una cita con un conocido psiquiatra británico, el Dr. Russell Reid, en la clínica principal de género del Servicio Nacional de Salud en el Hospital Charing Cross de Londres.

Los especialistas en género suelen tener un punto ciego importante para discernir la influencia que ha tenido el abuso infantil en el deseo de un paciente de identificarse como del sexo opuesto. La experiencia de Deborah con Reid en 2002 ilustra esto a fondo.

Ella escribe:

«Le conté sobre mi vida, lo abusiva que había sido, realmente no parecía preocupado en absoluto. Él dijo: «Estoy seguro de que usted es transgénero. No perdamos tiempo», y me inyectaron allí mismo Sustanon 250 mg, un esteroide anabólico de testosterona».

En ese momento, Deborah dijo que estaba feliz. Pero al reflexionar se dio cuenta de que las campanas de alarma deberían haber estado sonando, porque Reid no consideraba que ninguna de sus horribles experiencias sexuales abusivas y traumáticas fueran relevantes para su angustia de género. En cambio, le dio apresuradamente e imprudentemente testosterona, una poderosa hormona masculina.

Continuó el camino para recibir cirugías para transformar su cuerpo en el de un hombre, y vivió como Lee, un hombre trans.

Ahora dice que se da cuenta de que nunca tuvo disforia de género, pero que sufría de «dismorfia corporal». Al verla, odiaba su cuerpo porque este era la causa de haber sido abusada sexualmente.

El cambio de género fue el resultado trágico de un diagnóstico erróneo, no de una disforia de género.

Lee ahora quiere volver a vivir como mujer. Desafortunadamente, ella tiene una barba completa y otras características que identifican a los hombres. Está en una lista de espera para los procedimientos de reversión en The Laurels, la clínica de género del Servicio Nacional de Salud en Exeter, y tiene preguntas para sus cuidadores: ¿Quién en en el Reino Unido se hará cargo de las consecuencias de este diagnóstico fallido? ¿El Servicio Nacional de Salud le permitirá tener los procedimientos de reversión? ¿Quién pagará por la electrólisis necesaria para eliminar el vello facial?

De todas las personas que me han escrito a lo largo de los años para deshacer los efectos de la transición de género, casi la mitad dice que el abuso infantil fue el factor clave para el querer borrar y escapar de su pasado. Todos dicen que funcionó por un tiempo, pero a largo plazo no fue una solución para el dolor por una infancia abusiva.

Oremos todos para que la clínica haga lo correcto y ayude a Deborah a restaurar la vida que se descarriló imprudentemente en 2002.

Más importante aún, exijamos que las clínicas de género de todo el mundo detengan esta locura de proporcionar cambio de sexo a todos los que lo piden, sin tratar primero los factores que contribuyen a desearlo.

 Walt Heyer

Walt Heyer es un auto y conferencista. A través de su website SexChangeRegret.com, y su blog, WaltHeyer.com, Heyer advierte públicamente sobre todos aquellos que se han arrepentido del cambio de sexo y las trágicas consecuencias que han sufrido como resultado de ello.

Artículo publicado en The Daily Signal.

Link al artículo original: https://goo.gl/Q8yD3P

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