El camino a la felicidad

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Hace unos días me invitaron a dar un conversatorio en un showroom en Barranco. Fue muy lindo, sobre todo porque la gran convocatoria que tuve fue de dos mamás: una embarazada de su primer bebé y la segunda con su bebé de dos meses dentro de un portabebés pegado al cuerpo. Y digo que fue lindo porque pudimos conversar sobre el tema que me habían pedido que comparta: la educación en virtudes, con toda la calma y paciencia del mundo. Evidentemente, la idea fue hacer una breve introducción al tema porque profundizarlo es cuestión de estudio largo y consciente.

Empecé contando cómo empecé en esta aventura de investigar sobre cómo educar niños felices. No sé si lo he compartido antes, pero todo comenzó con el nacimiento de mi primer hijo y el terror que sentí al ver que la felicidad de ese bebé en el futuro dependía muchísimo de mí y los primeros ladrillos que le pusiera a la estructura de su vida. Y descubrir que la felicidad verdadera no estaba en comprar la cunita y el cubrecama en la mejor tienda de decoración de bebés ni en que tuviera un conjunto de ropa distinto por cada minuto de vida que le tocará vivir. Sino que estaba, precisamente, en educarlo en virtudes.

Con las dos mamás empezamos analizando cuál era para ellas, tal vez, el peor “defecto” que creían tener y que no las dejaban ser tan felices como quisieran. Coincidentemente, la mamá embarazada decía que el desorden y la otra mamá que era maniática del orden. Claro, fue un ejemplo perfecto para empezar a explicar que cada virtud tiene una anti virtud y que ésta era tanto lo opuesto como lo exagerado de la misma.

Y de ahí partimos a conversar sobre la importancia de darle a nuestros hijos una educación pensada conscientemente en inculcarle virtudes que no eran más que las herramientas clave para que ellos estuvieran más cerca de la felicidad cuando fueran madurando y dependiendo cada vez menos de nosotros. Tener en la mente los objetivos educativos sin estresarnos, simplemente para ser conscientes de ellos y aprovechar todas las oportunidades que nos brinda el día a día para construir en nuestros hijos una estructura virtuosa basada en la vida real y no en la teoría. Y, por supuesto, recalcando que el instinto materno y el sentido común eran piezas importantísimas a la hora de construir los criterios educativos que queríamos impartir en nuestro hogar.

Nos quedamos conversando más de una hora y fue una experiencia muy enriquecedora para mí porque, en realidad, me hizo sentir que no era la única con no sólo los miedos típicos de toda madre, sino también que había dos personas que sentían interés genuino por un tema tan esencial para hacer de la vida de nuestros hijos algo increíble, que se dieron el trabajo de ir hasta allá para verme sin conocerme, por el simple afán de investigar y compartir.

De repente, en la próxima oportunidad seremos cuatro… No importa. Lo importante es que haya aunque sea una persona más que quiera hacer las cosas diferente, no sólo para hacer de su hijo una persona de bien en todo sentido, sino también que al hacerlo esté ayudando a construir un mundo mejor. Puede sonar utópico o cliché, pero la educación empieza por casa… sobre todo la que es más importante: la espiritual. No lo olvidemos nunca. Para ser buenos padres hay que amar. Para amar hay que conocer. Y para conocer se requiere voluntad. Y el conocimiento nos da autodominio, algo imprescindible a la hora de educar. Démosle un tiempito de nuestras vidas a leer un poco, a asistir a conversatorios, a las charlas de que imparten los colegios o nidos de nuestros hijos. No perdamos oportunidades valiosas.

Aprovechando el tema, los dejo con el link a los posts relacionados a las virtudes que he escrito en el blog:

http://www.lamamaoca.com/category/educacion-en-virtudes/

 La Mamá Oca

 Foto: www.freedigitalphotos.net

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Cómo entretener a los hijos

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Post escrito por Sara Tarrés del blog Mi mamá es psicóloga infantil
El aburrimiento forma parte de la vida, sobretodo, de muchos niños de nuestra sociedad llamada moderna. Es quizás esta modernidad la que causa el aburrimiento pero, a pesar que como padres nos sentimos responsables de aliviar este “mami no se qué hacer, me aburro”, debemos ser capaces también de entender que no siempre hay que estarles buscando con qué entretenerles. Entender esto nos ayudará en un futuro a reducir estos estados mentales de nuestros hijos cuando no saben qué hacer con su tiempo libre.
Entretrener a nuestros hijos durante las largas jornadas de verano puede constituir un verdadero reto, sobretodo si tienes niños entre 3 y 6 años y pasan todas las horas del día contigo. Este es mi caso y a pesar que no me faltan ideas ni recursos hay momentos en los que entretenerlos no es fácil, momentos en los que el aburrimiento se apodera de ellos y el cansancio de mi. Cuando esto ocurre la pregunta es de nuevo inevitable ¿cómo entretener ahora a mis hijos si con todo se aburren? Pues nada, cuando llegamos a este punto, hay que dejar que se aburran un poco, para que encuentren ellos mismos algo en sus mentes con qué divertirse.
Los padres,  y cuando digo padres incluyo a mamás, papás u otros adultos de referencia y apego, no debemos dirigir todos los juegos ni estar permanentemente proponiendo actividades puesto que de este modo solo hacemos que coartar su imaginación y desarrollar una dependencia extrema de nosotros y de nuestro tiempo.
Nuestros hijos necesitan tiempo no estructurado, es decir no dirigido por ningún adulto, para poder explorar su mundo interno, pero también todo aquello que les rodea, sus gustos y necesidades. Estos son los momentos perfectos para que dejen volar su imaginación y puedan ser más creativos, pintando, dibujando, construyendo o escribiendo.
Hay momentos en los que, aunque no sepamos con qué entretener a nuestros peques, debemos apartarlos de la tele, los ipads u otros dispositivos similares y poner a su disposición libros y libretas, puzzles o dominoes, piezas de construcción, plastilina, lápices de colores, ceraso pintuas diversas, … y permitir que hagan aquello que les dicta su fuero interno. Pensaréis que hacer esto con un niño de 3 años es difícil, pero no, no lo es tanto. Los niños de esta edad deben jugar momentos solos para desarrollar el juego simbólico, del que tanto hablamos en Mamá Psicóloga Infantil.
¿Por qué se aburren nuestros hijos?
Estos son los tres principales motivos por los que nuestros hijos se aburren, seguro que puedes identificar el que define mejor el caso de tu hijo,aunque la gran mayoría de ocasiones es una suma de los tres.
  1. Está tan acostumbrado a buscar diversión en las pantallas, ya sea tv, ipads, pc’s o dispositivos electrónicos que no tiene práctica en buscar dentro de sí mismo algo que le ayude a entretenerse.
  2. Su tiempo es siempre tan estructurado, es decir, le hemos llenado tanto siempre su agenda con clases y extraescolares o campamentos de verano que no está acostumbrado a encontrar cosas divertidas que hacer con su “tiempo libre”.
  3. Necesita tu atención. Todos los niños necesitan encontrarse con sus padres a lo largo del día para “recargarse”.
Como verás nosotos somos un poco responsables de ese aburrimiento pero podemos combatirlo permitiendo que sean ellos mismos quienes vayan tomando las riendas de su tiempo y que eligan ellos mismos qué hacer con él. Si seguimos dirigiendo sus juegos o eligiendo qué deben hacer en cada instante nunca aprenderan a superar los momentos de hastío o tedio. Así que mami, papi, cuando te vuelvas a preguntar cómo entretener ahora a mi hijo la respuesta es dejando que busque en su interior.
Foto cortesía dewww.freedigitalphotos.net.

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La disciplina como herramienta de vida

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En un simpático video colgado aquí, Matthew Kelly, un conocido autor y conferencista, habla sobre la importancia del ayuno como un pilar para ser mejor persona. La manera cómo expone el tema es muy graciosa y vale la pena mirarlo completo si tienen un tiempo. Sin embargo, la parte que quiero rescatar para este post es cuando empieza diciendo que los estadounidenses gastaron el año anterior (no sé exactamente a qué año se refiere, pero para este caso no es relevante) 300 BILLONES de dólares en compras relacionadas a la pérdida de peso, que para muchos países pobres es su PBI completo.  ¿Impresionante no? Y más aún si consideramos que es algo que, de hecho, se evitaría gastar si es que las personas que consumen estos productos tuvieran algo de disciplina. Así es: DISCIPLINA. Una palabra que para mí es la solución a muchísimos problemas personales pero que, desafortunadamente, es algo de lo cual carecemos la mayoría de los seres humanos.

¿En qué nos puede ayudar la disciplina? Tras una rápida reflexión se me ocurre: comer sano, hacer deporte, estudiar sin apuros, no gastar en exceso, tener la vida organizada, tener tiempo para hacer más cosas, estar en control de uno mismo, autodominio, embarazos no deseados, etc.

Suena muy lindo pero, de hecho, es muy difícil de obtener. Y más aún en esta época en la que lo principal es incentivar el consumo, esquivar lo difícil, evitar el dolor o el esfuerzo a toda costa. Es decir, vivir superficialmente.

Pero  los que ya hemos recorrido un camino más o menos largo y sabemos lo que cuestan las cosas, de hecho valoramos la disciplina más que un adolescente rebelde que sólo quiere divertirse. Y la valoramos inclusive cuando no sea una de nuestras virtudes. ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos a una persona de más de 40 años que luce espléndida y nos da una cierta envidia el no tener su fuerza de voluntad para ejercitarnos y dejar de comer la caja de chocolates diaria que no podemos soltar hasta que no quede ni el envoltorio? O cuando vemos a alguien que lee ávidamente un libro y la pasa genial hasta en el peor de los tráficos en el transporte público. O cuando estudiábamos en el colegio o en la universidad y veíamos a un compañero que le encantaba a hacer tareas, y encima siempre las hacía feliz y con tiempo…. Bueno, todos estos son ejemplos de disciplina. Y como padres deberíamos tener como meta tratar de hacer que nuestros hijos sean disciplinados para que le ganen la batalla positivamente a varios momentos de su vida que pueden ser tediosos e insoportables cuando la disciplina no está de su lado.

¿Cómo enseñarle a nuestros hijos a ser disciplinados? La tarea empieza desde el día en que nacen. Sí: desde que son bebitos empezamos armándoles sus horarios y sus rutinas. Luego vamos exigiéndoles orden, responsabilidad y poco a poco, mientras van creciendo, la tarea se va volviendo más compleja al igual que sus vidas y sus deberes. Lo que tenemos que hacer los padres es estar preparados para enfrentar cada etapa para ir construyendo los cimientos fuertes y luego ir colocando cada ladrillo. No es una tarea fácil y es una labor diaria. Implica constancia, límites, orden, atención y, lo que siempre nos cuesta más, TIEMPO Y PREDICAR CON EL EJEMPLO.

Prometo ampliar este tema en otros posts. Me ha parecido muy interesante el profundizarlo. Igual los invito a que lean otros artículos ya sea de La Mamá Oca o de otros recursos que tratan sobre estos temas. Lo importante es que como padres estemos comprometidos en seguir aprendiendo para que las situaciones no nos sorprendan y para darles a nuestros hijos mayores y mejores herramientas para enfrentar la vida.

La Mamá Oca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pampers y los bebés

Hola amigos,

Parte de nuestra responsabilidad como padres que educamos a nuestros hijos es no sólo velar por su desarrollo emocional y espiritual, sino también por sus necesidades físicas básicas. Y dentro de ese deber que tenemos está el buscar que nuestros hijos se sientan bien y estén cómodos para que estén aptos para el aprendizaje. Un niño con ropa que le aprieta o con un pañal sucio, se sentirá mal y no estará presto a jugar o a aprender feliz. Por eso los papás tenemos que estar atentos a todo, sobre todo cuando son chiquitos y no hablan. Un bebé feliz es aquel que tiene todas sus necesidades esenciales cubiertas.
Si bien no suelo recomendar muchos productos, en este caso les quiero comentar que Pampers ha querido unirse a nuestra comunidad de padres para contarnos que tienen una línea de pañales ideal para que nuestros hijitos estén cómodos y felices, y así nuestra labor de crianza a nivel emocional sea más fácil.

Se trata de Pampers Premium care: el pañal más seco y más suave del mercado ya que su capa exterior está especialmente diseñada para ser más suave al tacto, gracias a sus fibras que generan toda la suavidad y esponjosidad que un bebé necesita. Esta capa exclusiva permite una absorción más rápida y mejor distribución del líquido, reteniéndolo lejos de la piel del bebé. Así, no sólo tendremos un bebé más seco y feliz, sino que también nosotros dormiremos más tranquilos y tendremos más energía para jugar y enseñarles el mundo.

¡Pruébenlo!

Patrocinado por Pampers.

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Dios y los niños

Vectores Cristianos (2)

Algo que me admira mucho de los niños es su gran sensibilidad espiritual. Es increíble. Los niños nacen con el alma pura y limpia –algo que los adultos vamos perdiendo con los años, desafortunadamente—y están abiertos a recibir lo mejor del mundo. Los primeros años son los mejores para darles a nuestros hijos la base de lo que serán sus valores y virtudes el resto de su vida. Entre ellos, si van a hacer personas de fe o no. Y es lindo cuando en la familia se comparte un poco de esta “sensibilidad” religiosa, porque los niños perciben que lo bueno que sienten está apoyado por sus padres, su gran referente.

Educar en la religión hoy en día es un tema complicadísimo. Y voy a hablar desde mi experiencia católica. Los adultos sentimos que la Iglesia no va acorde con nuestra realidad actual. Cada vez hay más divorcios, familias “rotas”, familias monoparentales, relaciones extramatrimoniales y todo aquello que inunda hoy nuestro mundo y que, para muchos, la Iglesia no entiende ni se adapta. Pensamos que es retrógrada. Nos es más fácil darle la espalda a esforzarnos a entender lo bueno que nos puede traer seguir lo que más protege esta institución: las enseñanzas de Cristo.

Obviamente no voy a usar este espacio para hacer apologética (defensa de la fe) sino para compartir con ustedes un punto que me parece súper importante para educar a los niños en la fe, en el amor a Dios y que podemos usar todos los padres, no importa nuestra situación actual frente a la Iglesia.

¿Por qué los niños deben creer en Dios?

No quiero entrar a cuestiones confesionales profundas. Voy a tratar de ser breve y práctica, algo difícil en este tema. Pero esta parte me va a ayudar a llegar al punto principal que les quiero transmitir. Debemos educar a nuestros hijos en la fe porque una persona que cree en algo más que en él mismo es una persona que va a tener la capacidad de abrirse a otra, que es el truquito del amor verdadero y, finalmente, de la felicidad verdadera. Además, será una persona que en los momentos difíciles tendrá de dónde sostenerse. La vida –por más que la cultura de hoy nos quiera inculcar que hay que evitar el dolor o pasarlo por encima– está inundada de momentos complicados. Unos la tenemos más fácil que otros, pero no creo que haya nadie que no haya pasado algún momento difícil. Una persona que cree en Dios sabe que no todo depende de él. Que si bien tiene que hacer su mejor esfuerzo, también es rico saber que hay alguien en quién descansar y encomendar sus preocupaciones. De hecho, una persona con fe tiene muchas más probabilidades de salir adelante y levantarse que una persona que no cree en nada.

En un post anterior sobre la educación en los colegios religiosos, cité lo que la doctora Meg Meeker, pediatra y autora de muchos buenos libros sobre educación comentaba en su libro “100% chicos: 7 claves para que crezcan sanos y felices”, en el capítulo titulado “Enséñele a conocer a Dios”. Ahí ella argumenta que el hecho de que creer en Dios les da esperanza a los chicos: “La esperanza es un elemento muy importante que falta en la vida de cientos de miles de jóvenes. Se trata de una creencia progresista, porque cuando un muchacho tiene esperanza puede soportar una circunstancia muy dolorosa al asirse a esa creencia de que vendrá un tiempo más favorable. De ese modo su sufrimiento se aminora. Podrá soportar mejor el divorcio de sus padres u otras situaciones adversas. Sin la ayuda de la esperanza, aquellos chicos que han sufrido reveses o que han tenido que pasar por experiencias traumáticas se sienten convencidos de que una parte de sí mismos se ha perdido para siempre”.

Así, el inculcarles a nuestros hijos la fe debe ser un tema que debemos considerar seriamente en nuestro plan educativo.

Un Dios lleno de amor

Todo lo anterior me lleva al punto que quería comentarles con más fuerza. Y es el cómo debemos enseñarles a nuestros hijos a Dios cuando son chiquitos. Una de las ideas que tenemos algunos cristianos es que nuestra religión es masoquista, que nos encanta el tema de un Cristo en la cruz, sangrando, sufriendo y que nos fascina agarrarnos a latigazos. Me queda claro que esta forma de enseñar a Dios en algunos colegios o épocas nos ha dejado esta idea de un Dios malo y duro, y de una cucufatería que no es mayoritaria. Pero nada está más lejos de la verdad. Nuevamente, no voy a entrar a explicar el significado real de la cruz aquí. Lo que quiero que se lleven es otro mensaje: Dios es el mejor ejemplo que tenemos nosotros los padres de cómo se debe amar a un hijo. Dios es caridad y todo amor –soné un poco hippie, pero bueno, es la manera más simple de explicarlo. Caridad porque Dios, aunque a veces creemos lo contrario, sólo busca de nosotros que seamos lo mejor posible, ser perfectos dentro de nuestras propias capacidades. No busca un perfeccionismo que más bien nos venden hoy los medios o nos exige la sociedad competitiva. Una perfección superficial que sólo nos agota y no nos trae ninguna satisfacción. No. Dios nos pide ser lo mejor posible sin condiciones ni modelos frívolos que seguir. El único modelo es Jesús. Y lo que debemos enseñarle a nuestros hijos es que debemos hacer nuestro mayor esfuerzo, con conciencia y reflexión. No importa “ganar”, importa dar lo mejor en la carrera. Si nos equivocamos, no importa, siempre está el camino ahí para levantarse y seguir. Nadie los va a juzgar ni a tachar. Si se dan cuenta, es el mismo amor que nosotros sentimos por nuestros hijos. Es en nuestro hogar y en el seno de nuestro amor que los hijos crecen siendo amados por lo que son, no por lo que pueden o no pueden hacer. A diferencia de la sociedad que sí los “ama” por lo que tienen no por lo que son. La familia es el lugar en donde uno debe desarrollar la mejor versión de sí mismo, y ese ejemplo de amor y crecimiento viene de este Dios caritativo.

Si así se los enseñamos, ellos van a crecer creyendo en un Dios bueno que los quiere y protege. No en un Dios que juega a la culpa, al si no logras esto yo te castigo y te mando al infierno.

Educar a nuestros hijos en una fe dulce en su tierna edad, de conceptos simples y cálidos los va a llevar de la mano a ir profundizando en su vida espiritual mientras van creciendo.

De hecho pueden vivir sus crisis existenciales en la adolescencia o adultez, pero eso ya dependerá de su propia búsqueda. Nuestro trabajo de padres es darles más herramientas para ser felices. Y nuevamente repito otro párrafo de la doctor Meeker que lo dice claramente: “Todo muchacho necesita un modo de encontrar estabilidad en su vida, de hallar un asidero personal. Tras el divorcio de sus padres, la muerte de su mejor amigo en un accidente de tráfico, o el abandono de su novia, que ha preferido dejarlo por el atleta de la clase, el chico que puede volverse hacia Dios tiene una notable ventaja sobre el que carece de esa creencia. En el fondo, se siente seguro de sí mismo. Sabe que no todo está perdido porque Dios siempre estará a su lado”.

Como siempre, mi intención es compartir un poco mis experiencias y descubrimientos. Y éste es uno que me parece importante. Espero les ayude.

La Mamá Oca

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Filed under EDUCACION EN LA FE, EDUCACION EN VIRTUDES

Como una niña

¿Cuántas veces hemos pronunciado la frase: “No lo hagas así, pareces mujercita”. O a nuestros hijos: “Los hombres no lloran, pareces una niña”. Son típicas frases que buscan,erróneamente, motivar a los chicos a que actúen con fuerza, a que no sean débiles, a que sean valientes. De hecho, la intención puede ser válida. Pero no es la mejor manera de hacerlo. Ser una niña, actuar como niña, parecer una niña es lo mejor que les puede pasar a las niñas y no debe ser un motivo de “comparación” ni de “menosprecio”. Sobre todo si tenemos una niña en casa. No hay nada más lindo y sublime que ser niña. Y por serlo no necesariamente significa que son más débiles, susceptibles, dóciles o suavecitas. Conozco varias niñas que podrían romperle la cara a un niño si las provocaran (no es la idea pero a propósito de este tema es válida la acotación). Ser niña es un momento hermoso. Y es una etapa que debemos proteger y respetar como parte de la corporalidad y espiritualidad de nuestras hijas.

Y les comento esto porque buscando un poco de información me encontré con este video nuevo de Always que busca precisamente comunicar esta idea: la maravillosa etapa de ser niña y cómo el “hacerlo como niña” no debe significar algo malo. Ellos están desarrollando una campaña que se llama #ComoNiña, en la cual han producido interesante material para resaltar el tema: “En mi trabajo como documentalista, he sido testigo de la crisis de confianza en las niñas y los efectos negativos de los estereotipos de primera mano“, dijo Lauren Greenfield, directora de cine y directora del video #ComoNiña. ”Cuando se utilizan las palabras” como una niña “para simbolizar algo malo, es profundamente descalificador.  Estoy muy emocionada de ser parte del movimiento para redefinir ‘como una niña’ en una afirmación positiva”. 

Y me pareció lindo el concepto pues a nosotros nos ayuda a reflexionar en esos pequeños detalles en los que a veces no nos detenemos a pensar, como los que les he mencionado. De hecho, hacer las cosas como niñas es parte de ser mujer. Hoy hay mucha discusión a nivel social para definir si es bueno o no “calificar” a las mujeres dentro de su género. Yo soy una firme creyente que parte integral del desarrollo humano está en destacar la diferencia entre los sexos y potenciarlos, no como debilidades, sino como fuerzas contrarias pero complementarias para empujar una familia y una sociedad a un punto feliz.

Los dejo con el video para que saquen sus propias conclusiones.

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Gala: para disfrutar en vacaciones

Amigos:

Nuevamente las vacaciones ya están con nosotros y es una excelente oportunidad para compartir con nuestros hijos actividades diferentes e inolvidables. En nuestra ciudad –Lima– son muy pocas las veces que contamos con shows de alto nivel a los que podamos llevar a los chicos con la seguridad de que van a exponerse a contenidos y espectáculos de alto nivel. Por eso no debemos dejar pasar la oportunidad de ir a ver Gala, la nueva temporada de circo que nos ofrece La Tarumba.

Gala, es un viaje a nuestra historia que despierta la emoción y el orgullo de ser peruanos. Esta puesta en escena está inspirada en el encuentro entre el mar y el desierto, en la llegada de españoles y africanos a las llamadas “nuevas tierras”, marcando el nacimiento de una “nueva cultura” que se enriquece en la fusión de expresiones, tradiciones y costumbres para dar como resultado un espectáculo único, tal y como La Tarumba suele ofrecer en cada una de sus temporadas.

La Tarumba está muy interesada en que su mensaje de arte y amor a la Patria —recuerden que el patriotismo es un virtud que hay que inculcarle a nuestros hijos– llegue a muchas personas, por eso es que ofrece distintas tarifas y promociones que se pueden adaptar a nuestros bolsillos.

De verdad, si tienen la oportunidad de regalarle a sus hijos una excelente experiencia, hagan el esfuerzo de tiempo y dinero y vayan todos a ver Gala. No se van a arrepentir.

La Mamá Oca

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Filed under EDUCACION EN EL OCIO Y TIEMPO LIBRE

Amazonía y el Bosque de las Maravillas

amazonia

Amigos:

Les tengo una excelente noticia. Este 28 de junio de estrena la obra “Amazonía y el Bosque de las Maravillas”, dirigida y producida por Gloria María Solari. Les recomiendo 100% ir a verla. Ella es una excelente artista que cuida la integridad de los niños, les enseña el amor por la naturaleza y los valores más importantes. Esta excelente noticia viene acompañada por el gran descuento que nos ha hecho Gloria María a todos los papás de la Mamá Oca para que podamos ir a ver la función. Más informes a info@lamamaoca.com. No se la pierdan. Hay pocas oportunidades en nuestra ciudad para hacer planes familiares que junten el entretenimiento, la cultura y la educación por el medio ambiente. ¡¡¡Hagan sus reservas ya!!!

 

 

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Filed under EDUCAR LA CREATIVIDAD

Siempre te voy a creer

www.freedigitalphotos.net

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Estuve leyendo un artículo muy bueno sobre Cómo detectar a un pederasta (les recomiendo que lo lean luego de terminar de leer este post).  Y casi al final dice algo muy interesante: “Nunca hagas caso omiso si tu hijo(a) te dice que fue tocado(a) de forma inapropiada o que no confía en un adulto. Confía en él/ella en primer lugar”.

Esto me hizo acordar a un episodio no tan grato que vi una vez en televisión.  Un chico de 37 años iba con cámara oculta a “visitar” al que era director del colegio al que asistió de niño y adolescente, y en el video el señor este reconocía que había abusado de él reiteradamente en sus años escolares. Y no sólo de él, sino también de su hermano. En este caso, la familia de estos dos chicos calzaba perfectamente con la situación que busca preferentemente un pederasta: familia monoparental – en este caso a cargo de la mamá—quien confía mucho en una tercera persona –el director—porque tiene que trabajar para sacar adelante a la familia y no tiene el tiempo suficiente para  atender al 100% todos los asuntos de los chicos.

Pero esta no es la parte que más me sorprendió del reportaje que les estoy contando. Hay una que me pareció mucho peor, tanto así que no me puedo olvidar de este caso luego de muchos años de haber visto el programa. Para completar la historia, el periodista buscó más testimonios de alumnos afectados por este malvado director. Y ubica a otro chico –que en el momento del reportaje pasaba los 45 años—que no vivía en el país, sino que debido a este sufrimiento, al terminar el colegio, se había ido fuera. Lo que se escuchaba en el audio de la llamada telefónica decía algo así en una parte: “Cuando le conté a mi papá él me respondió: mira lo que eres capaz de inventar total de no estudiar”.  Lo contaba llorando desconsoladamente. El padre no hizo nada, sólo desgraciarle la vida a su hijo. ¿Escalofriante, no? Pero real.

Desde que vi ese reportaje, creo que todavía no era mamá, me juré que, dentro de lo posible, le iba a transmitir a mis hijos la confianza suficiente para que me cuenten todo. Es más, desde que tienen uso de razón les repito cada cierto tiempo: “Acuérdate que yo siempre te voy a creer. Así que no tengas miedo de decirme lo que sea”.  Es más, cuando detecto una mentirilla siempre les digo: “Hijo (a), no me mientas porque recuerda que yo siempre te voy a creer. Y si me mientes, la próxima vez voy a dudar de si me dices o no la verdad y eso no está bien”.

No soy quién para juzgar al padre que no le creyó a su hijo.  En mi caso, si mi hijo me dijera algo tan grave creo que no lo pasaría por alto. Sin embargo, no tenemos que asustarnos y pensar que sólo son importantes los grandes acontecimientos para demostrar confianza. Esta se construye en las pequeñas cosas, cotidianas y simples, que van cimentando los lazos de comunicación y de amor mutuo.

Eso es muy importante para criar niños seguros y también para rebajar en gran medida la probabilidad de que les pase algo malo. Nadie está libre, pero un niño al que el resto ve cuidado, y se siente protegido además, es un niño menos propenso a sufrir en silencio dramas terribles que pueden ser físicos y emocionales.

Aquí les dejo otra vez el link para el artículo Cómo detectar un abusador de menores.

La Mamá Oca

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Enseñar a ser conscientes

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Hace unos días fui con mi esposo a una conferencia del Padre Angel Espinosa de los Monteros, sacerdote mexicano que recorre el mundo dando charlas de renovación matrimonial. Si nunca lo han escuchado, les sugiero que lo busquen en Youtube. Sus conferencias son muy buenas y, además, graciosas.

A la que asistimos este año se llama “Educas y formas, o sólo domesticas”, en la cual el Padre da una serie de consejos que los padres debemos aplicar para lograr niños con virtudes.

Entre todo lo que habló durante casi dos horas, me quedé pensando mucho en uno de los “tips” que da: Educar la conciencia. Me pareció muy interesante ahondar un poco en este tema porque claro, con la velocidad en la que vivimos hoy, a veces no tenemos ni un segundo para reflexionar ni en lo más básico de nuestras vidas. Nos movemos por inercia para ir de la casa al trabajo, comemos sin darnos cuenta siquiera de si ya estamos satisfechos o no, trabajamos por default y, lo más terrible, es que a veces hasta “amamos” de esa manera, sin pensar, sin profundizar, sin analizar.

Aquí quiero diferenciar un poco lo que normalmente se define como “educar la conciencia” del tipo de “conciencia” de la que estoy hablando aquí. El término tradicional se circunscribe más al hecho de criar niños que sepan diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Algo así como lograr que “lo que le dicte la conciencia” sea bueno. Sin embargo, a esta connotación yo le quiero agregar otra: el hecho de ser “conscientes de cada acto que hacemos, pensarlo, reflexionarlo, saber por qué hacemos las cosas” y no actuar como una especie de robot sin voluntad y sin “conciencia” de lo que está haciendo.

Todos hemos vivido más de una vez el encontrarnos en un sitio y no saber cómo diablos llegamos ahí manejando. O sentirnos repletos porque mecánicamente nos llevamos el tenedor a la boca viendo televisión sin ser conscientes de cuánto estamos comiendo. O no entender cómo llegamos a un punto de nuestra vida matrimonial sin saber por qué, o en qué momento, todo se rompió.

Si nuestra vida está llena de estos episodios, entonces tenemos mayor riesgo de que transmitamos esa inconsciencia a nuestros hijos, criando seres humanos sin juicio o criterios para analizar diferentes factores y contextos para tomar decisiones correctas. Esto también es grave si lo trasladamos a la identificación de los sentimientos. Si no educamos niños conscientes de lo que sucede y por qué sucede –con el prójimo, con el ambiente y, con mayor fuerza, con ellos mismos– estamos formando adultos con cero inteligencia emocional, que no saben identificar sus sentimientos y, por lo mismo, reaccionan por simples impulsos y sin dominio. Y luego, claro está, pagan las consecuencias de actuar sin pensar o por ignorancia, a nivel personal, profesional o social.

¿Cómo educar niños conscientes?

No quiero ahogarlos con un millón de tips que luego se nos olvidan rápidamente y nunca aplicamos. Prefiero resumir el cómo en un par de ideas que cada uno puede, luego, ahondar y aplicar en su vida diaria.

  1. Con el ejemplo: ya les he dicho en más de un post que esta es la mejor herramienta para la educación de nuestros hijos. Si nuestros hijos nos ven actuar conscientemente y les explicamos a veces por qué actuamos de una u otra manera, ellos comenzarán a aprender la mecánica.
  1. Enseñándoles a pensar y a reflexionar: este es un trabajo diario. Cuando sucede algo importante en sus vidas, preguntarles por qué creen que pasó eso. Por ejemplo, si pelean con un amigo en el colegio, preguntarles qué paso, cómo se inició la discusión, qué acto llevó al siguiente, cómo pudo haber evitado la confrontación y sacar conclusiones. Otra forma es leer historias y comentarlas. Igual con las películas. Dialogar mucho con ellos. Hasta viendo fútbol se puede enseñar a pensar.

Claro, para esto, hay que dedicarles tiempo. No esperemos momentos “especiales” para educar. La formación de nuestros hijos es un hecho espontáneo, que se hace con las cosas cotidianas. No perdamos oportunidades de oro para conversar con ellos y transmitirles valores. Y éstas se dan el la vida diaria. No guardemos el mejor vestido para una ocasión especial. No vaya a ser que cuándo ésta llegue el traje se lo hayan comido las polillas y no sirva para nada.

La Mamá Oca

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