La disciplina como herramienta de vida

ID-100155111

En un simpático video colgado aquí, Matthew Kelly, un conocido autor y conferencista, habla sobre la importancia del ayuno como un pilar para ser mejor persona. La manera cómo expone el tema es muy graciosa y vale la pena mirarlo completo si tienen un tiempo. Sin embargo, la parte que quiero rescatar para este post es cuando empieza diciendo que los estadounidenses gastaron el año anterior (no sé exactamente a qué año se refiere, pero para este caso no es relevante) 300 BILLONES de dólares en compras relacionadas a la pérdida de peso, que para muchos países pobres es su PBI completo.  ¿Impresionante no? Y más aún si consideramos que es algo que, de hecho, se evitaría gastar si es que las personas que consumen estos productos tuvieran algo de disciplina. Así es: DISCIPLINA. Una palabra que para mí es la solución a muchísimos problemas personales pero que, desafortunadamente, es algo de lo cual carecemos la mayoría de los seres humanos.

¿En qué nos puede ayudar la disciplina? Tras una rápida reflexión se me ocurre: comer sano, hacer deporte, estudiar sin apuros, no gastar en exceso, tener la vida organizada, tener tiempo para hacer más cosas, estar en control de uno mismo, autodominio, embarazos no deseados, etc.

Suena muy lindo pero, de hecho, es muy difícil de obtener. Y más aún en esta época en la que lo principal es incentivar el consumo, esquivar lo difícil, evitar el dolor o el esfuerzo a toda costa. Es decir, vivir superficialmente.

Pero  los que ya hemos recorrido un camino más o menos largo y sabemos lo que cuestan las cosas, de hecho valoramos la disciplina más que un adolescente rebelde que sólo quiere divertirse. Y la valoramos inclusive cuando no sea una de nuestras virtudes. ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos a una persona de más de 40 años que luce espléndida y nos da una cierta envidia el no tener su fuerza de voluntad para ejercitarnos y dejar de comer la caja de chocolates diaria que no podemos soltar hasta que no quede ni el envoltorio? O cuando vemos a alguien que lee ávidamente un libro y la pasa genial hasta en el peor de los tráficos en el transporte público. O cuando estudiábamos en el colegio o en la universidad y veíamos a un compañero que le encantaba a hacer tareas, y encima siempre las hacía feliz y con tiempo…. Bueno, todos estos son ejemplos de disciplina. Y como padres deberíamos tener como meta tratar de hacer que nuestros hijos sean disciplinados para que le ganen la batalla positivamente a varios momentos de su vida que pueden ser tediosos e insoportables cuando la disciplina no está de su lado.

¿Cómo enseñarle a nuestros hijos a ser disciplinados? La tarea empieza desde el día en que nacen. Sí: desde que son bebitos empezamos armándoles sus horarios y sus rutinas. Luego vamos exigiéndoles orden, responsabilidad y poco a poco, mientras van creciendo, la tarea se va volviendo más compleja al igual que sus vidas y sus deberes. Lo que tenemos que hacer los padres es estar preparados para enfrentar cada etapa para ir construyendo los cimientos fuertes y luego ir colocando cada ladrillo. No es una tarea fácil y es una labor diaria. Implica constancia, límites, orden, atención y, lo que siempre nos cuesta más, TIEMPO Y PREDICAR CON EL EJEMPLO.

Prometo ampliar este tema en otros posts. Me ha parecido muy interesante el profundizarlo. Igual los invito a que lean otros artículos ya sea de La Mamá Oca o de otros recursos que tratan sobre estos temas. Lo importante es que como padres estemos comprometidos en seguir aprendiendo para que las situaciones no nos sorprendan y para darles a nuestros hijos mayores y mejores herramientas para enfrentar la vida.

La Mamá Oca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leave a Comment

Filed under EDUCACION CON FIRMEZA, EDUCACION EN EL ORDEN

Pampers y los bebés

Hola amigos,

Parte de nuestra responsabilidad como padres que educamos a nuestros hijos es no sólo velar por su desarrollo emocional y espiritual, sino también por sus necesidades físicas básicas. Y dentro de ese deber que tenemos está el buscar que nuestros hijos se sientan bien y estén cómodos para que estén aptos para el aprendizaje. Un niño con ropa que le aprieta o con un pañal sucio, se sentirá mal y no estará presto a jugar o a aprender feliz. Por eso los papás tenemos que estar atentos a todo, sobre todo cuando son chiquitos y no hablan. Un bebé feliz es aquel que tiene todas sus necesidades esenciales cubiertas.
Si bien no suelo recomendar muchos productos, en este caso les quiero comentar que Pampers ha querido unirse a nuestra comunidad de padres para contarnos que tienen una línea de pañales ideal para que nuestros hijitos estén cómodos y felices, y así nuestra labor de crianza a nivel emocional sea más fácil.

Se trata de Pampers Premium care: el pañal más seco y más suave del mercado ya que su capa exterior está especialmente diseñada para ser más suave al tacto, gracias a sus fibras que generan toda la suavidad y esponjosidad que un bebé necesita. Esta capa exclusiva permite una absorción más rápida y mejor distribución del líquido, reteniéndolo lejos de la piel del bebé. Así, no sólo tendremos un bebé más seco y feliz, sino que también nosotros dormiremos más tranquilos y tendremos más energía para jugar y enseñarles el mundo.

¡Pruébenlo!

Patrocinado por Pampers.

Leave a Comment

Filed under OTROS

Dios y los niños

Vectores Cristianos (2)

Algo que me admira mucho de los niños es su gran sensibilidad espiritual. Es increíble. Los niños nacen con el alma pura y limpia –algo que los adultos vamos perdiendo con los años, desafortunadamente—y están abiertos a recibir lo mejor del mundo. Los primeros años son los mejores para darles a nuestros hijos la base de lo que serán sus valores y virtudes el resto de su vida. Entre ellos, si van a hacer personas de fe o no. Y es lindo cuando en la familia se comparte un poco de esta “sensibilidad” religiosa, porque los niños perciben que lo bueno que sienten está apoyado por sus padres, su gran referente.

Educar en la religión hoy en día es un tema complicadísimo. Y voy a hablar desde mi experiencia católica. Los adultos sentimos que la Iglesia no va acorde con nuestra realidad actual. Cada vez hay más divorcios, familias “rotas”, familias monoparentales, relaciones extramatrimoniales y todo aquello que inunda hoy nuestro mundo y que, para muchos, la Iglesia no entiende ni se adapta. Pensamos que es retrógrada. Nos es más fácil darle la espalda a esforzarnos a entender lo bueno que nos puede traer seguir lo que más protege esta institución: las enseñanzas de Cristo.

Obviamente no voy a usar este espacio para hacer apologética (defensa de la fe) sino para compartir con ustedes un punto que me parece súper importante para educar a los niños en la fe, en el amor a Dios y que podemos usar todos los padres, no importa nuestra situación actual frente a la Iglesia.

¿Por qué los niños deben creer en Dios?

No quiero entrar a cuestiones confesionales profundas. Voy a tratar de ser breve y práctica, algo difícil en este tema. Pero esta parte me va a ayudar a llegar al punto principal que les quiero transmitir. Debemos educar a nuestros hijos en la fe porque una persona que cree en algo más que en él mismo es una persona que va a tener la capacidad de abrirse a otra, que es el truquito del amor verdadero y, finalmente, de la felicidad verdadera. Además, será una persona que en los momentos difíciles tendrá de dónde sostenerse. La vida –por más que la cultura de hoy nos quiera inculcar que hay que evitar el dolor o pasarlo por encima– está inundada de momentos complicados. Unos la tenemos más fácil que otros, pero no creo que haya nadie que no haya pasado algún momento difícil. Una persona que cree en Dios sabe que no todo depende de él. Que si bien tiene que hacer su mejor esfuerzo, también es rico saber que hay alguien en quién descansar y encomendar sus preocupaciones. De hecho, una persona con fe tiene muchas más probabilidades de salir adelante y levantarse que una persona que no cree en nada.

En un post anterior sobre la educación en los colegios religiosos, cité lo que la doctora Meg Meeker, pediatra y autora de muchos buenos libros sobre educación comentaba en su libro “100% chicos: 7 claves para que crezcan sanos y felices”, en el capítulo titulado “Enséñele a conocer a Dios”. Ahí ella argumenta que el hecho de que creer en Dios les da esperanza a los chicos: “La esperanza es un elemento muy importante que falta en la vida de cientos de miles de jóvenes. Se trata de una creencia progresista, porque cuando un muchacho tiene esperanza puede soportar una circunstancia muy dolorosa al asirse a esa creencia de que vendrá un tiempo más favorable. De ese modo su sufrimiento se aminora. Podrá soportar mejor el divorcio de sus padres u otras situaciones adversas. Sin la ayuda de la esperanza, aquellos chicos que han sufrido reveses o que han tenido que pasar por experiencias traumáticas se sienten convencidos de que una parte de sí mismos se ha perdido para siempre”.

Así, el inculcarles a nuestros hijos la fe debe ser un tema que debemos considerar seriamente en nuestro plan educativo.

Un Dios lleno de amor

Todo lo anterior me lleva al punto que quería comentarles con más fuerza. Y es el cómo debemos enseñarles a nuestros hijos a Dios cuando son chiquitos. Una de las ideas que tenemos algunos cristianos es que nuestra religión es masoquista, que nos encanta el tema de un Cristo en la cruz, sangrando, sufriendo y que nos fascina agarrarnos a latigazos. Me queda claro que esta forma de enseñar a Dios en algunos colegios o épocas nos ha dejado esta idea de un Dios malo y duro, y de una cucufatería que no es mayoritaria. Pero nada está más lejos de la verdad. Nuevamente, no voy a entrar a explicar el significado real de la cruz aquí. Lo que quiero que se lleven es otro mensaje: Dios es el mejor ejemplo que tenemos nosotros los padres de cómo se debe amar a un hijo. Dios es caridad y todo amor –soné un poco hippie, pero bueno, es la manera más simple de explicarlo. Caridad porque Dios, aunque a veces creemos lo contrario, sólo busca de nosotros que seamos lo mejor posible, ser perfectos dentro de nuestras propias capacidades. No busca un perfeccionismo que más bien nos venden hoy los medios o nos exige la sociedad competitiva. Una perfección superficial que sólo nos agota y no nos trae ninguna satisfacción. No. Dios nos pide ser lo mejor posible sin condiciones ni modelos frívolos que seguir. El único modelo es Jesús. Y lo que debemos enseñarle a nuestros hijos es que debemos hacer nuestro mayor esfuerzo, con conciencia y reflexión. No importa “ganar”, importa dar lo mejor en la carrera. Si nos equivocamos, no importa, siempre está el camino ahí para levantarse y seguir. Nadie los va a juzgar ni a tachar. Si se dan cuenta, es el mismo amor que nosotros sentimos por nuestros hijos. Es en nuestro hogar y en el seno de nuestro amor que los hijos crecen siendo amados por lo que son, no por lo que pueden o no pueden hacer. A diferencia de la sociedad que sí los “ama” por lo que tienen no por lo que son. La familia es el lugar en donde uno debe desarrollar la mejor versión de sí mismo, y ese ejemplo de amor y crecimiento viene de este Dios caritativo.

Si así se los enseñamos, ellos van a crecer creyendo en un Dios bueno que los quiere y protege. No en un Dios que juega a la culpa, al si no logras esto yo te castigo y te mando al infierno.

Educar a nuestros hijos en una fe dulce en su tierna edad, de conceptos simples y cálidos los va a llevar de la mano a ir profundizando en su vida espiritual mientras van creciendo.

De hecho pueden vivir sus crisis existenciales en la adolescencia o adultez, pero eso ya dependerá de su propia búsqueda. Nuestro trabajo de padres es darles más herramientas para ser felices. Y nuevamente repito otro párrafo de la doctor Meeker que lo dice claramente: “Todo muchacho necesita un modo de encontrar estabilidad en su vida, de hallar un asidero personal. Tras el divorcio de sus padres, la muerte de su mejor amigo en un accidente de tráfico, o el abandono de su novia, que ha preferido dejarlo por el atleta de la clase, el chico que puede volverse hacia Dios tiene una notable ventaja sobre el que carece de esa creencia. En el fondo, se siente seguro de sí mismo. Sabe que no todo está perdido porque Dios siempre estará a su lado”.

Como siempre, mi intención es compartir un poco mis experiencias y descubrimientos. Y éste es uno que me parece importante. Espero les ayude.

La Mamá Oca

Leave a Comment

Filed under EDUCACION EN LA FE, EDUCACION EN VIRTUDES

Como una niña

¿Cuántas veces hemos pronunciado la frase: “No lo hagas así, pareces mujercita”. O a nuestros hijos: “Los hombres no lloran, pareces una niña”. Son típicas frases que buscan,erróneamente, motivar a los chicos a que actúen con fuerza, a que no sean débiles, a que sean valientes. De hecho, la intención puede ser válida. Pero no es la mejor manera de hacerlo. Ser una niña, actuar como niña, parecer una niña es lo mejor que les puede pasar a las niñas y no debe ser un motivo de “comparación” ni de “menosprecio”. Sobre todo si tenemos una niña en casa. No hay nada más lindo y sublime que ser niña. Y por serlo no necesariamente significa que son más débiles, susceptibles, dóciles o suavecitas. Conozco varias niñas que podrían romperle la cara a un niño si las provocaran (no es la idea pero a propósito de este tema es válida la acotación). Ser niña es un momento hermoso. Y es una etapa que debemos proteger y respetar como parte de la corporalidad y espiritualidad de nuestras hijas.

Y les comento esto porque buscando un poco de información me encontré con este video nuevo de Always que busca precisamente comunicar esta idea: la maravillosa etapa de ser niña y cómo el “hacerlo como niña” no debe significar algo malo. Ellos están desarrollando una campaña que se llama #ComoNiña, en la cual han producido interesante material para resaltar el tema: “En mi trabajo como documentalista, he sido testigo de la crisis de confianza en las niñas y los efectos negativos de los estereotipos de primera mano“, dijo Lauren Greenfield, directora de cine y directora del video #ComoNiña. ”Cuando se utilizan las palabras” como una niña “para simbolizar algo malo, es profundamente descalificador.  Estoy muy emocionada de ser parte del movimiento para redefinir ‘como una niña’ en una afirmación positiva”. 

Y me pareció lindo el concepto pues a nosotros nos ayuda a reflexionar en esos pequeños detalles en los que a veces no nos detenemos a pensar, como los que les he mencionado. De hecho, hacer las cosas como niñas es parte de ser mujer. Hoy hay mucha discusión a nivel social para definir si es bueno o no “calificar” a las mujeres dentro de su género. Yo soy una firme creyente que parte integral del desarrollo humano está en destacar la diferencia entre los sexos y potenciarlos, no como debilidades, sino como fuerzas contrarias pero complementarias para empujar una familia y una sociedad a un punto feliz.

Los dejo con el video para que saquen sus propias conclusiones.

Leave a Comment

Filed under AUTOESTIMA

Gala: para disfrutar en vacaciones

Amigos:

Nuevamente las vacaciones ya están con nosotros y es una excelente oportunidad para compartir con nuestros hijos actividades diferentes e inolvidables. En nuestra ciudad –Lima– son muy pocas las veces que contamos con shows de alto nivel a los que podamos llevar a los chicos con la seguridad de que van a exponerse a contenidos y espectáculos de alto nivel. Por eso no debemos dejar pasar la oportunidad de ir a ver Gala, la nueva temporada de circo que nos ofrece La Tarumba.

Gala, es un viaje a nuestra historia que despierta la emoción y el orgullo de ser peruanos. Esta puesta en escena está inspirada en el encuentro entre el mar y el desierto, en la llegada de españoles y africanos a las llamadas “nuevas tierras”, marcando el nacimiento de una “nueva cultura” que se enriquece en la fusión de expresiones, tradiciones y costumbres para dar como resultado un espectáculo único, tal y como La Tarumba suele ofrecer en cada una de sus temporadas.

La Tarumba está muy interesada en que su mensaje de arte y amor a la Patria —recuerden que el patriotismo es un virtud que hay que inculcarle a nuestros hijos– llegue a muchas personas, por eso es que ofrece distintas tarifas y promociones que se pueden adaptar a nuestros bolsillos.

De verdad, si tienen la oportunidad de regalarle a sus hijos una excelente experiencia, hagan el esfuerzo de tiempo y dinero y vayan todos a ver Gala. No se van a arrepentir.

La Mamá Oca

Leave a Comment

Filed under EDUCACION EN EL OCIO Y TIEMPO LIBRE

Amazonía y el Bosque de las Maravillas

amazonia

Amigos:

Les tengo una excelente noticia. Este 28 de junio de estrena la obra “Amazonía y el Bosque de las Maravillas”, dirigida y producida por Gloria María Solari. Les recomiendo 100% ir a verla. Ella es una excelente artista que cuida la integridad de los niños, les enseña el amor por la naturaleza y los valores más importantes. Esta excelente noticia viene acompañada por el gran descuento que nos ha hecho Gloria María a todos los papás de la Mamá Oca para que podamos ir a ver la función. Más informes a info@lamamaoca.com. No se la pierdan. Hay pocas oportunidades en nuestra ciudad para hacer planes familiares que junten el entretenimiento, la cultura y la educación por el medio ambiente. ¡¡¡Hagan sus reservas ya!!!

 

 

Leave a Comment

Filed under EDUCAR LA CREATIVIDAD

Siempre te voy a creer

www.freedigitalphotos.net

www.freedigitalphotos.net

Estuve leyendo un artículo muy bueno sobre Cómo detectar a un pederasta (les recomiendo que lo lean luego de terminar de leer este post).  Y casi al final dice algo muy interesante: “Nunca hagas caso omiso si tu hijo(a) te dice que fue tocado(a) de forma inapropiada o que no confía en un adulto. Confía en él/ella en primer lugar”.

Esto me hizo acordar a un episodio no tan grato que vi una vez en televisión.  Un chico de 37 años iba con cámara oculta a “visitar” al que era director del colegio al que asistió de niño y adolescente, y en el video el señor este reconocía que había abusado de él reiteradamente en sus años escolares. Y no sólo de él, sino también de su hermano. En este caso, la familia de estos dos chicos calzaba perfectamente con la situación que busca preferentemente un pederasta: familia monoparental – en este caso a cargo de la mamá—quien confía mucho en una tercera persona –el director—porque tiene que trabajar para sacar adelante a la familia y no tiene el tiempo suficiente para  atender al 100% todos los asuntos de los chicos.

Pero esta no es la parte que más me sorprendió del reportaje que les estoy contando. Hay una que me pareció mucho peor, tanto así que no me puedo olvidar de este caso luego de muchos años de haber visto el programa. Para completar la historia, el periodista buscó más testimonios de alumnos afectados por este malvado director. Y ubica a otro chico –que en el momento del reportaje pasaba los 45 años—que no vivía en el país, sino que debido a este sufrimiento, al terminar el colegio, se había ido fuera. Lo que se escuchaba en el audio de la llamada telefónica decía algo así en una parte: “Cuando le conté a mi papá él me respondió: mira lo que eres capaz de inventar total de no estudiar”.  Lo contaba llorando desconsoladamente. El padre no hizo nada, sólo desgraciarle la vida a su hijo. ¿Escalofriante, no? Pero real.

Desde que vi ese reportaje, creo que todavía no era mamá, me juré que, dentro de lo posible, le iba a transmitir a mis hijos la confianza suficiente para que me cuenten todo. Es más, desde que tienen uso de razón les repito cada cierto tiempo: “Acuérdate que yo siempre te voy a creer. Así que no tengas miedo de decirme lo que sea”.  Es más, cuando detecto una mentirilla siempre les digo: “Hijo (a), no me mientas porque recuerda que yo siempre te voy a creer. Y si me mientes, la próxima vez voy a dudar de si me dices o no la verdad y eso no está bien”.

No soy quién para juzgar al padre que no le creyó a su hijo.  En mi caso, si mi hijo me dijera algo tan grave creo que no lo pasaría por alto. Sin embargo, no tenemos que asustarnos y pensar que sólo son importantes los grandes acontecimientos para demostrar confianza. Esta se construye en las pequeñas cosas, cotidianas y simples, que van cimentando los lazos de comunicación y de amor mutuo.

Eso es muy importante para criar niños seguros y también para rebajar en gran medida la probabilidad de que les pase algo malo. Nadie está libre, pero un niño al que el resto ve cuidado, y se siente protegido además, es un niño menos propenso a sufrir en silencio dramas terribles que pueden ser físicos y emocionales.

Aquí les dejo otra vez el link para el artículo Cómo detectar un abusador de menores.

La Mamá Oca

Leave a Comment

Filed under EDUCACION DE LA HONESTIDAD

Enseñar a ser conscientes

www.freedigitalphotos.net

www.freedigitalphotos.net

Hace unos días fui con mi esposo a una conferencia del Padre Angel Espinosa de los Monteros, sacerdote mexicano que recorre el mundo dando charlas de renovación matrimonial. Si nunca lo han escuchado, les sugiero que lo busquen en Youtube. Sus conferencias son muy buenas y, además, graciosas.

A la que asistimos este año se llama “Educas y formas, o sólo domesticas”, en la cual el Padre da una serie de consejos que los padres debemos aplicar para lograr niños con virtudes.

Entre todo lo que habló durante casi dos horas, me quedé pensando mucho en uno de los “tips” que da: Educar la conciencia. Me pareció muy interesante ahondar un poco en este tema porque claro, con la velocidad en la que vivimos hoy, a veces no tenemos ni un segundo para reflexionar ni en lo más básico de nuestras vidas. Nos movemos por inercia para ir de la casa al trabajo, comemos sin darnos cuenta siquiera de si ya estamos satisfechos o no, trabajamos por default y, lo más terrible, es que a veces hasta “amamos” de esa manera, sin pensar, sin profundizar, sin analizar.

Aquí quiero diferenciar un poco lo que normalmente se define como “educar la conciencia” del tipo de “conciencia” de la que estoy hablando aquí. El término tradicional se circunscribe más al hecho de criar niños que sepan diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Algo así como lograr que “lo que le dicte la conciencia” sea bueno. Sin embargo, a esta connotación yo le quiero agregar otra: el hecho de ser “conscientes de cada acto que hacemos, pensarlo, reflexionarlo, saber por qué hacemos las cosas” y no actuar como una especie de robot sin voluntad y sin “conciencia” de lo que está haciendo.

Todos hemos vivido más de una vez el encontrarnos en un sitio y no saber cómo diablos llegamos ahí manejando. O sentirnos repletos porque mecánicamente nos llevamos el tenedor a la boca viendo televisión sin ser conscientes de cuánto estamos comiendo. O no entender cómo llegamos a un punto de nuestra vida matrimonial sin saber por qué, o en qué momento, todo se rompió.

Si nuestra vida está llena de estos episodios, entonces tenemos mayor riesgo de que transmitamos esa inconsciencia a nuestros hijos, criando seres humanos sin juicio o criterios para analizar diferentes factores y contextos para tomar decisiones correctas. Esto también es grave si lo trasladamos a la identificación de los sentimientos. Si no educamos niños conscientes de lo que sucede y por qué sucede –con el prójimo, con el ambiente y, con mayor fuerza, con ellos mismos– estamos formando adultos con cero inteligencia emocional, que no saben identificar sus sentimientos y, por lo mismo, reaccionan por simples impulsos y sin dominio. Y luego, claro está, pagan las consecuencias de actuar sin pensar o por ignorancia, a nivel personal, profesional o social.

¿Cómo educar niños conscientes?

No quiero ahogarlos con un millón de tips que luego se nos olvidan rápidamente y nunca aplicamos. Prefiero resumir el cómo en un par de ideas que cada uno puede, luego, ahondar y aplicar en su vida diaria.

  1. Con el ejemplo: ya les he dicho en más de un post que esta es la mejor herramienta para la educación de nuestros hijos. Si nuestros hijos nos ven actuar conscientemente y les explicamos a veces por qué actuamos de una u otra manera, ellos comenzarán a aprender la mecánica.
  1. Enseñándoles a pensar y a reflexionar: este es un trabajo diario. Cuando sucede algo importante en sus vidas, preguntarles por qué creen que pasó eso. Por ejemplo, si pelean con un amigo en el colegio, preguntarles qué paso, cómo se inició la discusión, qué acto llevó al siguiente, cómo pudo haber evitado la confrontación y sacar conclusiones. Otra forma es leer historias y comentarlas. Igual con las películas. Dialogar mucho con ellos. Hasta viendo fútbol se puede enseñar a pensar.

Claro, para esto, hay que dedicarles tiempo. No esperemos momentos “especiales” para educar. La formación de nuestros hijos es un hecho espontáneo, que se hace con las cosas cotidianas. No perdamos oportunidades de oro para conversar con ellos y transmitirles valores. Y éstas se dan el la vida diaria. No guardemos el mejor vestido para una ocasión especial. No vaya a ser que cuándo ésta llegue el traje se lo hayan comido las polillas y no sirva para nada.

La Mamá Oca

Leave a Comment

Filed under EDUCACION DE LA VOLUNTAD, EDUCACION EN LIBERTAD

Pon límites con amor o el mundo los pondrá con dolor

familia permisiva

Una educación con límites le da seguridad y tranquilidad a los niños. Foto: www.freedigitalphotos.net

Hola amigos:

Hace unos días entrevisté a Daniela Delgado, Directora del Nido Tía Carmela (Lima, Perú) y Psicóloga Clínica. La idea era que esta conversación fuera un episodio más de mi podcast. Desafortunadamente, un problema técnico hizo que la grabación saliera con un sonido de fondo que molesta mucho. Sin embargo transcribí toda la entrevista porque realmente aporta muchísimo para nuestra tarea educativa. Aquí la entrevista completa. Les recomiendo la lean completa.

La Mamá Oca

¿Qué significa poner límites cuando hablamos de la educación de nuestros hijos?

Significa darle a los chicos las pautas sobre cómo comportarse en diferentes contextos y frente a diferentes tareas, así como para aprender a funcionar en un entorno social.

 ¿Por qué son importantes?

Porque los ordena internamente, les explica cómo funcionan las cosas y les enseña que todo acto tiene una consecuencia.

 ¿Nos puedes dar un ejemplo específico de qué es poner límites?

Explicándole a un niño que tiene que respetar el espacio de otro niño y que no puede pegarle por un juguete. Por ejemplo, si estás en un espacio de juego común y de pronto un niño tiene un juguete y tu hijo lo quiere, ahí intervienes y le explicas que no lo debe tomar. Ayuda el anticiparse, el estar al lado del niño en un momento de posible conflicto.

Actualmente hay una tendencia educativa de que los niños deben ser libres, que hay que dejarles hacer lo que quieran sino es represión…

Hay una fantasía de que poner límites y ser una figura de autoridad es funcionar bajo un orden militar y castrante que genera niños infelices. Pero a la hora que no le pones límites a los niños le estás dando un mundo sin estructura, de caos, gobernado por alguien que no tiene capacidad de decisión ni de discernimiento entre lo que está bien o mal. Por ejemplo, a un niño no le puedes dar una Coca Cola a las 10 y media de la noche porque lo va a activar y no lo va a dejar dormir. Si lo dejas decidir, al no tener conciencia, no va a descansar y será caótico.

Tener límites da seguridad. Los niños se sienten más tranquilos y serenos…

Porque tener límites te permite saber que siempre vas a estar bien. Por ejemplo, si tiene un horario razonable para dormir, el niño tendrá la tranquilidad de haber descansado y sentirse bien al día siguiente. Las reglas, las normas y los límites bien puestos, de una manera pensante, siempre teniendo como prioridad el bienestar del niño, al final es una garantía de tranquilidad.

Me gusto eso de poner como prioridad el bienestar del niño…

Sí, es que muchas veces, cuando no ponemos límites, inconscientemente estamos priorizando nuestra tranquilidad.

Claro, es más cómodo que estén todo el día viendo televisión porque así no me molestan…

No me molestan, no tengo que lidiar con una pataleta, no tengo que escuchar un llanto. Entonces ahí estoy poniendo como prioridad mi bienestar , no la del niño. Al niño no le hace bien ver televisión todo el día, tomar Coca Cola a las 10 y media de la noche, comer sólo nuggets y papas fritas, no ir al colegio. Un mundo a su libre albedrío no es lo más sano.

¿Qué se puede esperar de un adulto que fue educado sin límites?

A largo plazo, un adulto insatisfecho. Porque un niño muy complacido, “muy satisfecho con todo”, a la larga va a crecer creyendo que el mundo tiene que complacerlo a él. Los límites que nosotros no le pongamos a nuestros hijos –con amor, con cariño pero con firmeza—el mundo se los va a poner de todas maneras pero de una manera menos “simpática”.

Van a sufrir mucho más…

De todas maneras. Y te voy a poner un ejemplo un poco radical pero ilustrativo: a un niño que toda su vida se le permitió tomar lo que quisiera del otro a su libre albedrío, de grande va a creer que robar es normal y va a terminar en la cárcel.

 ¿Cuál es la diferencia entre ser autoritario y poner límites?

Los límites deben ser puestos por una figura de autoridad que debe transmitir que sabe más y que está más preparado que yo. Muchas veces relacionamos el poner límites con ser castrense. O gritar. O ser muy duros. Yo hago mucho la analogía con una figura laboral: en el trabajo tú tienes un jefe, pero por ser tu jefe no tiene derecho a gritarte, a pegarte o a ser abusivo contigo. Pero sí es una persona más preparada que te va a poner las pautas de cómo hacer tu trabajo para luego recibir un sueldo que servirá para gratificarte.

 ¿Cómo podemos saber los padres que estamos aplicando correctamente los límites?

Una buena pauta es ver que nuestros hijos sí funcionan bajo un orden social. Es decir, de repente en casa tengo situaciones difíciles de pataletas, pero veo que en el nido el niño respeta las reglas, las rutinas, que puede desarrollar vínculos saludables con los adultos, entonces se están poniendo bien los límites. Lo que pasa es que es una tarea constante, que a veces es desgastante y frustrante para un adulto. Y eso hace que pensemos que no lo estamos haciendo bien.

Es decir, es normal que un niño tenga una pataleta de vez en cuando…

Sí, como es normal que el adolescente tenga pataletas, como que el adulto la tenga de vez en cuando. Eso no significa que no tenemos límites, sino que estamos en una situación frustrante que nos está costando entender y manejar.

¿Nos puedes dar un par de ejemplos de señales típicas de que un niño no tiene límites?

Un niño que no hace caso, que en el parque no respeta al espacio ajeno y que le quita el juguete a otro pensando que está bien. Cuando no es consciente que algo no está bien, eso significa que hay un problema grave de límites.

Porque hay niños que en el colegio o el nido se portan de maravilla, pero en la casa no tanto…

Eso es porque los niños pueden tener límites en la casa pero estos no están tan claros. O que algunas veces somos más permisivos que otras y eso hace que sea inconsistente. Pero eso no significa que no haya límites. No hay límites cuando no hay consciencia de que algo está mal.

Aplicado según la edad, porque un niño de 10 meses no sabe que quitar un juguete está mal.

Exacto. Cuando se ponen límites hay que poner en contexto la edad y la mentalidad del niño. También es importante considerar el lenguaje que usamos y nuestra actitud. A un niño de 3 años no le puedes dar una súper explicación porque se pierde en ella. No es lo mismo poner límites a un niño de 5 años que a un adolescente.

¿Y cuándo son muy chiquitos?

Hay edades en las que no hay noción de límites, como cuando tienen un año. Pero los límites van apareciendo con nuestro ejemplo. A un niño de esa edad yo no le voy a poner límites pero él puede ir viéndolos con un hermano mayor, por ejemplo.

O con la rutina…

Claro. La rutina y el orden en la vida de un niño son límites.

Los límites y el amor, ¿cómo se combinan?

Tienen que combinarse. Son como un matrimonio sólido. Si yo no pongo límites de una manera amorosa que consideren al niño, yo estoy siendo no una figura de autoridad que quiere educar, sino una figura de autoridad a mi disposición que no pone el bienestar del niño en primer plano.

¿Cómo podemos aprender a los padres a poner límites?

Hoy en día somos una generación de padres que peca de querer documentarse mucho para no cometer un error. Y tenemos que tener en mente que nuestros padres nos han criado con límites que nos han hecho funcionar medianamente bien. Nuestros papás no se hacían tantos enredos cuando nos decían que era hora de bañarse o de comer. Hoy en día a los niños se le pregunta mucho por miedo a traumarlos…

Y la culpa

La culpa de que no quiero que lloren porque se asocia el llanto a sufrimiento y no a un aprendizaje.

O la típica idea de que si trabajo todo el día no voy a llegar a la casa a poner límites si sólo los veo un par de horas diarias…

Pero es importante que el vínculo con mi hijo incluya todo lo que yo le tengo que dar como padre, y eso también incluye los límites, así como los juegos y el conversar. No todo se debe delegar. El profesor de karate no puede ser el único que enseñe disciplina. Los padres tenemos que hacerlo desde la rutina, desde decirles qué hay que comer y no preguntar qué te provoca comer, por ejemplo.

El sentido común juega un papel muy importante en los límites…

Tanto así que no vas a poner a un niño de 10 años a dirigir una juguetería. Igual, un niño de 3 años no tiene la capacidad de decidir a qué hora se acuesta o qué va a comer por ahorrarnos la pataleta o la parte difícil de criar.

Que vendrá tarde o temprano. No poner límites es posponer lo duro…

Lo que estás haciendo es que un niño más grande, que sienta que lo normal es vivir sin límites porque así lo ha hecho toda su vida, sea quien decida cuando no debe hacerlo. A los 15 años no tiene la capacidad para decidir hasta qué hora sale, si toma alcohol o se droga, si tiene relaciones sexuales o no. Y este no es el momento para que recién surja la autoridad. Esta debió estar desde el comienzo.

¿Hasta cuándo estamos a tiempo de poner límites si no lo hemos hecho? ¿Hay algún punto del no retorno?

Mientras más crece un árbol torcido, es más difícil enderezarlo. Se puede trabajar, sí. Pero cada vez la intervención será más complicada. Los primeros 5 años de vida son cruciales. Sin embargo, si algo no se hizo, se puede hacer. Pero será cada vez más complicado, o requerirá ayuda profesional. Y va a generar situaciones más difíciles que una pataleta, como problemas de conducta en el colegio, relaciones interpersonales, con la autoridad y problemas de autoestima graves. Estos últimos son inherentes a una educación sin límites. Mientras más tarde se ponga límites, hay más áreas de su desarrollo que tendrán interferencias.

¿Qué se les puede decir a los padres que ya pasaron los cinco años sin límites?

Que observen y si hay problemas que consulten, que busquen ayuda profesional para que no sigan dilatando el problema y se requieran intervenciones más difíciles.

Entrevista realizada por @lamamaoca

Todos los derechos reservados.

Si la quieren reproducir, por favor, colocar la fuente y el link. Gracias.

Leave a Comment

Filed under EDUCACION CON FIRMEZA, EDUCACION EN VIRTUDES

¿Es la felicidad de nuestros hijos un objetivo difícil de alcanzar?

familia feliz

 

Hace unos días vi este video en TED

http://www.ted.com/talks/jennifer_senior_for_parents_happiness_is_a_very_high_bar/transcript#t-366216

La que presenta este conversatorio es Jennifer Senior, autora del libro “All Joy and no Fun”. Lo que primero llamo mi atención fue el título de la charla: “Para los padres, la felicidad es una vara muy alta”.

Inmediatamente me hizo pensar en mi blog y “La comunidad de padres que queremos educar seres humanos felices”. ¿No estoy yo promoviendo algo muy difícil de lograr? Así que antes de deprimirme, decidí escucharla con atención y me gustó su aproximación al tema de la educación actual en la casa. Y no se puede negar lo que ella afirma al decir que hoy en día ser padre es la situación más estresante que te puede tocar vivir. Inclusive, dice, hay estudios que demuestran que la gente sin hijos es más feliz que la que no los tiene, considerando que los niños son la “alegría del hogar”.

Y durante los casi 20 minutos que dura la charla habla de esos puntos que ya hemos tocado varias veces en este blog: el estrés de las tareas, de las clases particulares, de las clases de deportes, de todas las actividades extracurriculares que nosotros (no los niños) escogemos para nuestros hijos para darles todas las oportunidades del mundo sea cuáles sean en el momento que éstas se presenten. ¿Se imaginan si mañana hay una oferta de un mega trabajo en China y nosotros no les dimos a nuestros hijos una educación paralela en chino mandarín? No nos queremos ni imaginar todos los cabezazos que nos tendríamos que dar contra la pared al enfrentarnos a esta situación. “Ya que no podemos anticipar el futuro, lo que todos hacemos, como buenos padres, es tratar y preparar a nuestros hijos para cualquier tipo posible de futuro, esperando que uno solo de nuestros esfuerzos lo pague. Les enseñamos ajedrez, pensando que tal vez necesiten habilidades analíticas. Los inscribimos en deportes, pensando que tal vez necesiten habilidades colaborativas, para cuando, tú sabes, vayan a la escuela de negocios de Harvard (…). Es tal vez un buen momento para decirte que yo no era eco-amigable ni gluten-free cuando era niña. Comía pomos de macarrones y carne. ¿Y saben qué? Pago mis impuestos y soy estable en mi trabajo”, dice de una manera irónica Jennifer.

Otro punto que me pareció importante en esta charla es cuando menciona que gran parte del estrés que hay hoy en día en la paternidad recae en que como ahora las mamás también somos proveedoras y salimos a trabajar, no hay una guía establecida de a qué padre le corresponde hacer qué y eso hace que haya más confusión. Todo esto, sumado, digo yo, a las culpas y al terror de que nuestros hijos sean infelices hacen que toda esta etapa mágica de crianza se vuelva en un túnel interminable de presiones, penas, angustias y cero alegría al hacer lo que se supone es la tarea más dulce y gratificante para cualquier ser humano.

¿Hacerlos felices es pedir mucho?

Por supuesto que no. El asunto es cómo se enfoca este gran deseo que,  como dice Senior, es lo que cualquier padre repite como mantra. Sin embargo, es muy cierto cuando dice que la búsqueda de la felicidad y de la autoestima como fines en sí mismos puede estar condenada al fracaso. Y en esta parte hay que prestar mucha atención: “Enseñarles a los niños la felicidad y la autoestima no es como enseñarles a montar bicicleta. No hay currículo para eso. La felicidad y la autoestima pueden ser el resultado de otras cosas, pero no pueden ser objetivos en sí mismos. La felicidad de un niño es una meta muy injusta para un padre. Y más injusto aún para un niño”, dice.

Entonces, ¿qué hay que hacer?

Para hacer que un niño se convierta en un adulto feliz hay que centrarse en algunos puntos que por si solos, al incluirse en el día a día de un niño, los ayudará a formar una personalidad más propensa a estados felices. Y estos puntos son más conocidos que las papas fritas:

  1. Amor
  2. Virtudes

Que se sientan amados y enseñarles moral y ética, no sólo a nivel teórico, sino también con nuestro ejemplo, puede ser la mejor receta para que finalmente ellos puedan alcanzar la felicidad y construir una autoestima sana. Esto, como dice Jennifer Senior, va a hacer que todos, niños y padres, estemos más contentos y relajados de lo que estamos ahora.

Les recomiendo que, si tienen un tiempo, vean el video completo. Lo único es que no tiene subtítulos en español, pero sí en inglés.

 

La Mamá Oca

 

 

 

 

 

1 Comment

Filed under AUTOESTIMA, EDUCACION EN VIRTUDES